Cuando pensamos en una escapada a la Rioja Alavesa, nuestra mente suele ir directa a las grandes bodegas de vanguardia y a las zonas más transitadas de su territorio. Sin embargo, este rincón del sur de Álava esconde una cara mucho más diversa y auténtica, ideal para quienes buscan un plan de un día fuera de casa. Con la impresionante Sierra de Toloño en el horizonte, la cordillera protege los viñedos de los vientos del norte y el paisaje que crea ante el visitante es impresionante. Para los habitantes de Vitoria-Gasteiz el trayecto apenas supera los cuarenta minutos en coche, mientras que desde Bilbao o San Sebastián se sitúa en torno a la hora y media, consolidándose como una excursión perfecta de jornada completa.
La cultura del vino en esta comarca no se entiende solo con lo que podemos ver en la superficie, sino bajo tierra. Localidades como la famosísima Laguardia o Labastida tienen sus cascos urbanos medievales construidos sobre un auténtico laberinto de túneles subterráneos conocidos como 'calados'.
Vista superior de Laguardia
La Red de Museos y Centros de Interpretación de Álava destaca en sus guías de patrimonio que estas cuevas excavadas en la roca desde el siglo XVI "permitían mantener el vino a una temperatura y humedad constantes durante todo el año". Pasear por el subsuelo de estas villas amuralladas es una experiencia que, de tener la oportunidad de vivir, nos conecta directamente con los orígenes de la comarca.
Rutas en bici y vistas
Para los aficionados al senderismo y a la historia, la zona ofrece una vía muy accesible que combina paisaje y arqueología: la Ruta de los Dólmenes. Se trata de un recorrido sencillo y prácticamente llano que enlaza varios sepulcros megalíticos de miles de años de antigüedad, como la chabola de la Hechicera en Bilar o el dolmen de San Martín. El camino avanza entre viñedos y nos regala una de las postales más icónicas del territorio, con las piedras prehistóricas en primer plano y la muralla de la sierra al fondo. Es una ruta de cerca de 50 kilómetros con una duración de cerca de 5 horas a un ritmo tranquilo para la que hace falta moverse en coche o en bici, otra de las maneras más populares de moverse en esta zona.
Dolmen de la Chabola de la Hechicera
Si se busca un rincón aún más especial y fuera de los circuitos habituales, la parada obligatoria es la Ermita de Santa María de Piscina, situada muy cerca de Labastida. Este templo del siglo XII es uno de los ejemplos de románico más puros y mejor conservados de la zona. Junto a ella se encuentra una pequeña necrópolis medieval con tumbas antropomorfas excavadas en la roca y un mirador natural desde el que se contemplan los viñedos, que pueden ir cambiando de color según la estación del año en la que los visitemos.
El sabor de la comarca
La gastronomía de la zona es el complemento perfecto para un día de visita. El plato estrella indiscutible son las patatas a la riojana. Tampoco pueden faltar en el menú las chuletillas de cordero al sarmiento, asadas directamente sobre las brasas de las ramas secas que dan fruto a las uvas de la zona, lo que les aporta un toque inconfundible y muy característico de las comidas en bodegas. Todo ello, por supuesto, maridado con los vinos locales.
En pleno corazón amurallado de Laguardia, el restaurante Amelibia es una de las opciones más recomendadas en TripAdvisor; local en el que destacan sus verduras de temporada y sus carnes. Sus comensales indican en los comentarios de la citada plataforma que "la experiencia fue excelente, el trato inmejorable, la calidad de los productos sin parangón. Es una parada obligada para cualquiera al que le guste la buena mesa y las vistas son espectaculares".
Para quienes prefieran continuar la ruta de la tarde hacia Elciego, el pueblo conocido por sus espectaculares calles de piedra y las formas de titanio de la bodega Marqués de Riscal, en la propia bodega, el restaurante 1860 Tradición destaca en plataformas especializadas. Es un rincón en el que destacan, según la página web de Turismo de Euskadi, sus croquetas, el potaje de garbanzos con rape y almejas, las albóndigas con patatas panaderas, la menestra de verduras o la merluza a la romana con pimientos rojos, así como su amplia carta de vinos. En resumen, pasar el día en la Rioja Alavesa es un planazo que va mucho más allá de visitar bodegas. Un paseo por los túneles subterráneos de sus pueblos medievales o una caminata entre sus calles es perfecto para desconectar un día libre. Al final, este rincón nos ofrece un montón de cosas interesantes que ver, paisajes brutales y muy buena mesa a poco más de una hora de casa.