Vida y estilo

Entrenar según el ciclo menstrual: la importancia de adaptar la rutina

El ejercicio moderado es beneficioso tanto para reducir la intensidad de los síntomas como para estabilizar el estado de ánimo en un proceso marcado por los cambios hormonales
Una mujer presenta síntomas de fatiga y cansancio durante una sesión de entrenamiento. / Magnific

La menstruación es un proceso que parte de un ciclo hormonal regulado por los estrógenos y la progesterona y marca el inicio de una nueva fase en el ciclo reproductivo de la mujer. Un ciclo menstrual normal se extiende entre 24 y 38 días, con una duración media de 28 días. El proceso en cuestión consta de cuatro fases: menstrual, folicular, ovulación y lútea. Un periodo de lo más complejo al que suelen acompañar síntomas como acné, fatiga, dolor de cabeza, falta de sueño y cambios del estado de ánimo, entre otros.

El deporte como aliado contra la fatiga

Un proceso en el que la práctica de la actividad deportiva puede ser de gran ayuda. Con el ejercicio se pueden generar endorfinas para contrarrestar la sensación de fatiga y estabilizar el estado de ánimo. Eso sí, hay que tener en cuenta que en cada una de las fases se producen cambios hormonales que tienen una influencia en el cuerpo y la mente, por lo que según la fase del ciclo menstrual en la que se esté, el cuerpo estará más preparado para una actividad aeróbica, como los ejercicios cardiovasculares, o anaeróbico, ejercicios de fuerza, por ejemplo.

Porque las variaciones hormonales que se dan durante el ciclo están, a menudo, detrás de los cambios en la percepción de energía disponible o de cansancio.

La importancia de adaptar el entrenamiento

La clave, según sostienen los expertos, está en reducir la intensidad del ejercicio al presentar síntomas premenstruales como molestias en los senos, dolor de cabeza o náuseas. Eso sí, no se recomienda dejar de lado la actividad física, porque el ejercicio moderado es beneficioso para reducir la intensidad de los síntomas.

Material de entrenamiento. Magnific

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Después de que comience la menstruación, alrededor de los días tres a cinco del período, el estrógeno comienza a aumentar y la persona comienza a sentirse mejor y con más ganas de hacer ejercicio. El consejo es ir aumentado la actividad, que puede ser máxima hasta la tercera semana.

En líneas generales, conviene tener en cuenta que, del primer al quinto día de ciclo, los niveles de estrógeno y progesterona son bajos, del seis al doce, el estrógeno está alto y la progesterona baja, y que del día 20 al 23 los estrógenos y progesterona están elevados. Aunque cada mujer experimenta el ciclo de manera algo diferente.

13/07/2026