Política

Entregados los restos mortales del cuarto identificado vasco de Cuelgamuros

La familia de Florencio Fernández de Larrinoa Martínez de Zestafe recibe sus restos mortales tras completarse la identificación
La familia de Florencio junto a los restos mortales / Irekia

Gasteiz ha acogido este jueves un acto cargado de emotividad, justicia y memoria: la entrega a su familia de los restos mortales de Florencio Fernández de Larrinoa Martínez de Zestafe. Con este acto, Florencio se convierte en el cuarto ciudadano vasco identificado y recuperado del Valle de Cuelgamuros (anteriormente conocido como el Valle de los Caídos). El acto de entrega ha contado con la participación de la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, quien ha recordado la enorme trascendencia de este momento. Se trata de un nuevo paso en el compromiso institucional por la recuperación de la identidad y la dignidad de quienes, durante décadas, permanecieron inhumados lejos de sus seres queridos.

En la resolución de todos estos casos está resultando fundamental el papel del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos (Gogora). Esta entidad ha prestado el apoyo integral y necesario a las familias en la compleja tramitación administrativa del permiso de exhumación ante Patrimonio Nacional. Además, el instituto vasco ha asumido la financiación y ha facilitado los medios técnicos para la toma de muestras genéticas, un paso imprescindible para el cotejo científico y la posterior identificación positiva de los restos mortales.

Una labor amparada por la Ley de Memoria Democrática

Gogora lleva a cabo estas actuaciones de apoyo, acompañamiento y toma de muestras desde el año 2018. Sin embargo, la labor ha adquirido una nueva dimensión y respaldo legal tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática en septiembre de 2023. Actualmente, este esfuerzo se enmarca en el estricto cumplimiento de dicha norma, buscando reparar el dolor de las familias. En este marco de actuación conjunto, hasta la fecha actual, un total de 51 familias vascas han logrado conseguir el permiso de exhumación expedido por Patrimonio Nacional, manteniendo viva la esperanza de recuperar a sus allegados.

La historia de Florencio Fernández de Larrinoa

Florencio Fernández de Larrinoa Martínez de Zestafe nació en Acosta/Okoizta, un pequeño concejo perteneciente al municipio de Zigoitia, el 11 de mayo de 1911. Su vida, como la de tantos otros de su generación, se vio trágicamente interrumpida por el estallido de la Guerra Civil. Poco después de la sublevación militar, en agosto de 1936, fue movilizado de manera forzosa y se incorporó al Batallón de Montaña Flandes número 5, perteneciente al ejército sublevado.

Su unidad tomó parte activa en la dura ofensiva de Bizkaia. Fue durante estas operaciones militares cuando Florencio falleció, el 15 de junio de 1937, en la localidad vizcaína de Dima. Inicialmente, sus restos mortales fueron inhumados en el cementerio de Santa Isabel, en la capital alavesa. Sin embargo, el 23 de marzo de 1959, sus restos fueron exhumados sin el consentimiento familiar informado y trasladados al mausoleo del Valle de Cuelgamuros, donde han permanecido más de seis décadas.

Cuatro vascos que vuelven a casa

Con el retorno de Florencio a su tierra, son ya cuatro los ciudadanos vascos cuyos restos han logrado ser extraídos de las criptas del Valle de Cuelgamuros, plenamente identificados mediante pruebas de ADN y entregados a sus respectivas familias para que puedan recibir digna sepultura.

Los casos que han precedido al de Florencio Fernández de Larrinoa son los de: Constancio Allende Sancho, natural de Vallarca de Bureba (Burgos) pero vecino de Gasteiz. José Arregui Lasa, natural de la localidad de Gabiria (Gipuzkoa) y Cecilio Ruiz de Loizaga Urigoitia, vecino de Mundaka.

Un factor determinante que ha facilitado la compleja labor de los forenses en estos cuatro casos es que sus restos permanecían inhumados en cajas individualizadas. Este hecho ha simplificado enormemente su aislamiento e identificación, frente a la extrema dificultad que presentan los osarios comunes del recinto madrileño.

Para entender la magnitud de los traslados desde Euskadi, Gogora cuenta con una exhaustiva investigación desde 2019, realizada a petición expresa del Parlamento Vasco. Este estudio ha sido vital para clarificar los casos de ciudadanos vascos que fueron trasladados al Valle y para documentar las oscuras circunstancias en las que se llevaron a cabo estas operaciones durante el franquismo.

En la actualidad, las delicadas labores de exhumación técnica y posterior entrega a las familias son ejecutadas bajo la dirección de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España. Todo este proceso se engloba en el ambicioso marco de actuaciones que esta institución estatal dirige para la profunda transformación del recinto del Valle de Cuelgamuros, con el objetivo final de resignificar el espacio y convertirlo en un verdadero memorial civil que honre a todas las víctimas.

23/07/2026