Dar el salto del laboratorio a una empresa va mucho más allá de convertir un descubrimiento científico en un producto. Implica aprender un nuevo lenguaje, asumir otras reglas y enfrentarse a decisiones que tienen poco que ver con los ritmos de la investigación. Lo sabe bien Leyre Urigüen, investigadora de la EHU, que ha creado Neurothelik Pharma.
El proyecto parte de una patente surgida de una tesis doctoral de Paula Unzueta, dirigida por Urigüen, y busca desarrollar una tecnología que ayude a resolver una de las grandes carencias de la psiquiatría: la falta de biomarcadores que permitan diagnosticar enfermedades relacionadas con el cerebro, anticipar su evolución o predecir la respuesta a los diferentes tratamientos.
“Crear una empresa a partir del conocimiento generado en la universidad es una forma de que lo que hacemos en la investigación no se quede en el laboratorio y salga al mercado, y beneficie a la sociedad”, explica la investigadora.
Sin embargo, dar el salto al mundo empresarial no está siendo sencillo. “Me imaginaba que sería muy complicado, porque mi zona de confort es el laboratorio y la investigación. Yo sé de ciencias, de cerebros y de la tecnología que hemos patentado, pero no vengo del mundo empresarial”.
De ahí que una de las primeras decisiones haya sido rodearse de personas con experiencia empresarial capaces de cubrir esas carencias. “Para montar una empresa especializada como la nuestra y que funcione, debes rodearte de personas que dominen áreas que tú no controlas”.
El equipo ha recurrido a programas de emprendimiento y busca financiación para su empresa emergente mientras ultima la constitución de la sociedad. Urigüen no oculta la dificultad del proceso, aunque mantiene intacta la ilusión: “A mí esto me parece una tarea titánica. Pero merece la pena cuando ves que aquello que has imaginado puede hacerse realidad, que tu idea es viable”.
“ Para montar Neurothelik he tenido que rodearme de personas que dominen áreas que yo no controlo ”
Leyre Urigüen - Fundadora de Neurothelik Pharma
Emprendimiento social: proyectos que responden a necesidades reales
La experiencia de Impact Hub Donostia demuestra que también se puede emprender desde la colaboración y la innovación social. La cooperativa nació en 2011, en plena crisis económica y al calor del 15M, cuando una convocatoria ciudadana reunió a personas dispuestas a compartir conocimientos, experiencias y recursos para impulsar proyectos de transformación social.
Las primeras reuniones dieron paso a una asociación en 2012 y, un año después, a la cooperativa. En 2016 abrieron su espacio en Tabakalera, integrados en una red internacional de unos 130 Impact Hubs que promueven el emprendimiento con impacto social.
“Hemos recorrido un camino muy interesante para alinear nuestra visión y nuestras maneras de hacer”, señala Joxean Hernández, cofundador y responsable de Estrategia e Innovación de la cooperativa.
Su actividad va más allá de ofrecer espacios de trabajo y reunión. También impulsa programas de emprendimiento e innovación social en ámbitos como la sostenibilidad, la economía circular y la transformación de organizaciones.
El equipo de una firma de moda trabaja en el diseño y la planificación de sus proyectos.
Uno de sus proyectos más destacados es 'ERES Aurrera', un programa gratuito que acompaña a personas que quieren emprender que, por diferentes motivos, no encuentran su sitio en los itinerarios tradicionales. En colaboración con DOT y Sorginlore Gizarte Elkartea, apuesta por un emprendimiento inclusivo que pone el bienestar comunitario en el centro, frente a los modelos acelerados de crecimiento empresarial.
Joxean Hernández lamenta que las ayudas y los recursos para emprender estén orientados a la industria y la tecnología, pese a la importancia que tienen otras actividades en la economía vasca. “Entre el 70% y el 80% de los negocios que se desarrollan en Euskadi están muy orientados a los servicios, a actividades que no tienen una relación directa con la industria”, sostiene.
Por eso, reclama que los pequeños proyectos vinculados a los servicios y los cuidados tengan más espacio en las estrategias de impulso empresarial. “No todo el emprendimiento tiene que estar relacionado con la tecnología, las empresas emergentes o las grandes expectativas de crecimiento. Hay otras iniciativas que responden a necesidades reales de la sociedad y que también merecen apoyo”.
“ Más allá de la tecnología hay iniciativas de carácter social que también merecen apoyo ”
Joxean Hernández - Cofundador de Impact Hub Donostia
Emprendimiento femenino en Euskadi: Brecha de género
Según el informe GEM Euskadi 2025-2026, presentado el jueves por el Observatorio Vasco de Emprendimiento, la tasa de emprendimiento en Euskadi se situó en el 6,8%, su segundo nivel más alto en 20 años. Sin embargo, persiste la brecha de género en el emprendimiento. La tasa femenina es del 5,5%, frente al 8,2% de los hombres.
Para Cristina Alonso, presidenta de AMPEA –Asociación de Mujeres Profesionales y Empresarias de Araba–, el crecimiento del emprendimiento vasco invita al optimismo, pero no oculta las diferencias entre hombres y mujeres. Cada vez más mujeres de diferentes perfiles se plantean poner en marcha un negocio y logran consolidarlo, aunque siguen encontrando más dificultades. “El talento no tiene género. Lo que no siempre son iguales son las circunstancias desde las que cada persona toma una decisión”, advierte.
Entre los principales obstáculos señala el miedo al fracaso, la seguridad económica, el acceso a la financiación y las responsabilidades familiares. “No creo que la solución sea decirles a las mujeres que tienen que ser más valientes. Tenemos que conseguir que dar ese paso resulte más factible”, defiende.
“ El objetivo es que ninguna idea se quede por el camino por falta de información o apoyo ”
Cristina Alonso - Presidenta de AMPEA
Claves para impulsar a las emprendedoras
La conciliación laboral y familiar sigue siendo determinante, sobre todo durante los primeros años, cuando emprender puede exigir más tiempo y energía de los previstos. “La conciliación no puede seguir siendo un problema que cada mujer tenga que resolver por su cuenta”, reclama, y pide corresponsabilidad en las familias y medidas que permitan compatibilizar la carrera profesional con los cuidados.
Alonso apunta asimismo a la menor presencia femenina en la industria, la ingeniería y la tecnología, una brecha que, a su juicio, empieza en la educación y en los referentes profesionales. “Durante muchos años determinadas profesiones técnicas e industriales se han asociado principalmente a los hombres”, recuerda. Por ello, defiende que las jóvenes conozcan más modelos de mujeres empresarias y que se valore también el potencial de los oficios especializados y los negocios que necesitan relevo generacional.