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Cada 16 de junio, miles de personas recorren las calles de Dublín siguiendo los pasos de Leopold Bloom, el protagonista de Ulises, la célebre novela de James Joyce. Lo hacen leyendo fragmentos de la obra, recreando escenas y visitando algunos de los lugares por los que transcurre uno de los libros más influyentes de la literatura universal. Menos habitual resulta que esa celebración encuentre eco a más de 1.900 kilómetros de distancia, en una villa pesquera de Bizkaia. Sin embargo, eso es precisamente lo que ocurrirá el próximo 14 de junio, cuando Bermeo se convierta en escenario del Bloomsday organizado por Lagun Cara, la asociación vasco-irlandesa que desde hace más de una década traslada el espíritu de Joyce a distintos rincones de Euskal Herria.
La jornada reunirá a irlandeses residentes en Euskadi, familiares, amigos y curiosos dispuestos a acompañar una peculiar peregrinación literaria por algunos de los espacios más emblemáticos de la localidad. La cita comenzará a las 10.30 horas en la estación de tren de Bermeo, desde donde los participantes se dirigirán a Talako Kantina para iniciar un recorrido que continuará por la Musika Eskola, Bastarre, el Museo del Pescador, Gaztelu plaza, el frontón, Lamera, el Izaro Irish Pub o el claustro de los Franciscanos. Allí, las lecturas de Ulises se irán alternando con comentarios sobre la obra y música tradicional irlandesa antes de concluir con una comida en el Asador Leku. Algunos participantes acudirán además caracterizados con prendas inspiradas en la época en la que transcurre la novela, contribuyendo así a recrear el ambiente del Dublín de 1904.
Participantes en el 'Bloomsday' de Iruña (2023).
"Queremos que la gente que no ha leído el libro pierda ese temor que existe alrededor de Ulises", explica Seamus McQuaid, vicepresidente de Lagun Cara e irlandés afincado en Euskadi desde 1998. Según señala, quienes ya conocen la novela encuentran en el Bloomsday una oportunidad para redescubrirla, mientras que para los recién llegados supone "una introducción perfecta" a un texto que arrastra fama de complejo.
La historia de Lagun Cara comenzó en 2003 de la mano de varios irlandeses residentes en Euskadi, con el objetivo de tender puentes entre ambos territorios. Tras unos años de menor actividad, la asociación recuperó impulso a comienzos de la pasada década gracias a un grupo de personas, entre ellos McQuaid, que desde entonces forma parte de la junta directiva.
Detrás de aquel impulso había también una motivación familiar. Muchos de quienes participaron en la reactivación estaban criando hijos en Euskadi y buscaban un espacio en el que compartir experiencias y mantener vivo el vínculo con Irlanda. "Queríamos crear un ambiente para los hijos en el que fuera perfectamente normal tener un padre o una madre irlandesa", recuerda el vicepresidente, quien subraya además que la asociación siempre ha tratado de mantener una filosofía abierta y accesible para cualquier persona interesada en la cultura irlandesa.
Esa vocación se refleja en las actividades que organizan a lo largo del año. Encuentros navideños, sesiones de baile tradicional, clubes de lectura y otras propuestas culturales forman parte de un calendario en el que el Bloomsday se ha convertido con el paso del tiempo en una de sus iniciativas más reconocibles.
La imaginación como mapa
La idea surgió poco después de la reactivación de la asociación, cuando varios de sus integrantes, apasionados de la obra de Joyce, plantearon la posibilidad de celebrar en Euskadi una versión propia de la festividad que conmemora el día en el que transcurre Ulises: el 16 de junio de 1904. La primera experiencia tuvo lugar en 2012 entre Mundaka y Gernika y, desde entonces, el Bloomsday ha recalado en localidades como Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Hernani o Iruña antes de llegar este año a Bermeo, manteniendo siempre la misma esencia itinerante.
Taller de bailes tradicionales irlandeses y vascos - C.C. Otxarkoaga.
Más que reproducir de forma literal el itinerario de Dublín, los organizadores buscan lugares que dialoguen con los escenarios de la novela. "Donde no hay una resonancia perfecta utilizamos la imaginación", comenta McQuaid. Si el libro exige una playa, una escuela o una biblioteca, intentan encontrar espacios equivalentes. La clave, explica, no está en la exactitud, sino en mantener vivo el juego literario que propone Joyce. "No queremos dejar de celebrar el Bloomsday por no poder ir a Dublín", resume.
La edición del año pasado, celebrada en Plentzia, reunió a unas 40 o 45 personas. Para la cita de Bermeo ya hay alrededor de una treintena de asistentes apuntados a la comida posterior, aunque los organizadores esperan que a lo largo de la mañana se sumen más participantes al recorrido. De hecho, McQuaid destaca que cada año aparecen caras nuevas atraídas por una propuesta que combina literatura, patrimonio, conversación y música.
Dos culturas, un mismo vínculo
La llegada de la celebración a Bermeo tiene mucho que ver con Amaia Gabantxo. Traductora, investigadora y músico, la bermeotarra conoció Irlanda con 19 años, cuando se trasladó allí para cursar un semestre de estudios y acabó quedándose cinco años, un periodo en el que completó su formación universitaria y comenzó a desarrollar su trayectoria profesional. "Los irlandeses me han ayudado mucho y me siento muy alineada con ellos", afirma Gabantxo. Tras pasar por Inglaterra y Estados Unidos regresó a Bermeo sin perder el contacto con el país que considera fundamental en su trayectoria y, años después, acabó acercándose a Lagun Cara gracias a la visita de varios músicos irlandeses a Bermeo, entre ellos Chris O'Shea, quien la puso en contacto con la asociación.
Para la traductora, la celebración trasciende el ámbito literario. Considera que este tipo de iniciativas ayudan a reforzar los vínculos entre comunidades que, pese a la distancia, comparten inquietudes culturales. "Creo que es muy importante que nos aliemos los países que tenemos culturas más pequeñas o más vulnerables", sostiene, convencida de que esos intercambios contribuyen a garantizar su proyección futura.
Imagen del St. Patrick's Day celebrado en Donostia.
Además, la llegada del Bloomsday a Bermeo posee para ella una carga simbólica especial. "Me parece una maravilla histórica que aparezca por Bermeo un grupo de irlandeses celebrando a James Joyce", afirma la bermeotarra, que recuerda cómo ella misma participó en las celebraciones del Bloomsday de Dublín hace más de dos décadas.
No es casualidad que tanto ella como McQuaid encuentren paralelismos entre Irlanda y Euskadi. La bermeotarra habla de afinidades culturales y lingüísticas, mientras que el vicepresidente de Lagun Cara pone el acento en una raíz rural compartida: "La gente aquí domina la cultura rural y esa sensación de libertad de pensamiento es algo que tenemos en común".
Esa conexión aflorará durante el paseo del 14 de junio, en el que las lecturas de Ulises convivirán con la música tradicional irlandesa. Gabantxo destaca que esa vertiente permitirá disfrutar de la experiencia incluso a quienes no conozcan la obra de Joyce. "Aunque mucha gente no entienda lo que se está leyendo en inglés, la música es un lenguaje universal", señala. Una idea que resume el espíritu con el que el Bloomsday desembarcará en Bermeo: abrir la obra de Joyce a todo aquel que quiera acercarse a ella, con independencia de su idioma o sus conocimientos literarios.