El verano trae consigo más horas al aire libre, playa, piscina y exposición al sol. Sin embargo, también es una de las épocas del año en la que más aumentan los problemas cutáneos, especialmente en el rostro. Los cambios en la rutina facial, el uso de nuevos cosméticos, el sudor o el agua del mar pueden alterar la barrera de la piel y favorecer la aparición de irritaciones.
Muchas personas creen que esos pequeños granitos que aparecen alrededor de la boca son un brote de acné, pero en numerosos casos se trata de una afección completamente distinta: dermatitis perioral o periorificial.
Qué es la dermatitis perioral y cómo diferenciarla del acné
Aunque la dermatitis perioral es muy frecuente, sigue siendo una gran desconocida. Se manifiesta mediante pequeñas protuberancias rojizas e inflamadas que aparecen principalmente alrededor de la boca, la nariz e incluso los ojos, y suele confundirse fácilmente con el acné o la rosácea.
Como explica la dermatóloga bilbaina Leire Barrutia, la principal diferencia está en el aspecto de las lesiones. "Son granitos más inflamados, con cabecita blanca y no tanto puntos negros, comedones o exceso de grasa como ocurre en el acné".
La dermatitis perioral es muy frecuente, pero distinta a otros trastornos más populares como pueden ser el acné o la rosácea.
Entre los síntomas más habituales también destacan el ardor, el escozor, la aparición de estas pequeñas erupciones y, en algunos casos, la infección de las mismas.
Aunque todavía no existe una causa única que explique su aparición, sí se ha observado que puede estar relacionada con el uso excesivo de cosméticos, determinadas cremas con esteroides, algunos productos de maquillaje y cambios hormonales. Es especialmente frecuente en mujeres jóvenes, aunque también puede afectar a niños.
La rutina de tres pasos que recomienda la dermatóloga
Barrutia insiste en que la dermatitis perioral requiere valoración médica, ya que en algunos casos será necesario recurrir a tratamientos con receta o incluso antibióticos orales.
No obstante, también recomienda simplificar al máximo la rutina facial, ya que muchas veces el problema aparece precisamente por utilizar demasiados productos.
La dermatóloga recomienda seguir una rutina muy sencilla de tres pasos para acabar con este trastorno.
"Hay que volver a lo básico. Minimizar y simplificar. Muchas veces la dermatitis perioral aparece por utilizar demasiados activos cosméticos".
La especialista propone una rutina sencilla compuesta por tres pasos:
- Limpiar el rostro con un limpiador sin jabón, realizando una doble limpieza por la noche para eliminar correctamente maquillaje, protector solar y restos de grasa.
- Realizar una exfoliación suave, que ayude a retirar el exceso de microorganismos acumulados sin dañar la barrera cutánea.
- Aplicar productos con ácido azelaico, tanto por la mañana como por la noche, siempre bajo las recomendaciones del dermatólogo.
Además, recuerda que el protector solar sigue siendo imprescindible incluso en pieles con tendencia acneica, siempre que se elijan fórmulas ligeras y no comedogénicas. "Lo importante es que no aporte grasa a la piel".
Los dos grandes mitos sobre el acné en verano
Los dermatólogos también advierten de la gran cantidad de consejos erróneos que circulan en redes sociales sobre el cuidado de la piel durante el verano. Uno de los más extendidos es que el sol seca los granos y mejora el acné. Aunque la piel puede parecer mejor durante unos días, la radiación solar provoca inflamación y un efecto rebote que puede empeorar los brotes semanas después, además de aumentar el riesgo de manchas e hiperpigmentación.
Otro falso mito es pensar que el protector solar provoca acné. En realidad, los especialistas recuerdan que existen protectores solares específicos para pieles grasas o acneicas, con texturas ligeras y formulaciones no comedogénicas que protegen la piel sin obstruir los poros.
Es importante exfoliar la piel para poder eliminar el exceso de toxinas de la piel.
La dermatitis perioral no suele desaparecer por sí sola y puede prolongarse durante varios meses si no se trata adecuadamente. Además, es frecuente que reaparezca cuando se vuelve a abusar de determinados cosméticos o se interrumpe el tratamiento antes de tiempo.
Por ello, los especialistas recomiendan consultar con un dermatólogo cuando los granitos persisten durante semanas, producen picor o ardor, se extienden por la cara o no mejoran con una rutina básica de cuidado facial. Un diagnóstico precoz permite diferenciar esta afección del acné y aplicar el tratamiento más adecuado desde el principio.