Reme Navarro, conocida en redes como @remenavarro por su contenido de divulgación en nutrición y salud de la piel, ha publicado un vídeo que está circulando con fuerza entre quienes padecen problemas digestivos. La pregunta de arranque es directa: "¿Sabías que si te comes la manzana cocida le estás dando a tu intestino un superalimento?" La experta explica qué cambia en la fruta cuando se aplica calor.
Qué hace el calor a la fibra de la manzana
Navarro explica que al cocinar la manzana "sus fibras insolubles se rompen, lo cual es ideal si tienes digestiones lentas, intestino inflamado, gases o molestias". La fibra insoluble cruda, presente en la piel y la pulpa, puede resultar difícil de manejar para un intestino irritado o inflamado. El calor degrada esa estructura y la vuelve menos agresiva para la mucosa intestinal. El protagonismo, sin embargo, se lo lleva otro componente: "La clave está en la pectina, una fibra soluble que alimenta tu microbiota y ayuda a reparar el intestino". La pectina es uno de los prebióticos naturales mejor considerados y al llegar al colon sin digerirse, sirve de sustrato a las bacterias beneficiosas de la microbiota.
De ahí la recomendación con la que cierra el vídeo: "Por eso se aconseja tomarla cocida si hay diarrea, colon irritable o una inflamación intestinal." En situaciones de diarrea, la pectina actúa además como agente gelificante que ayuda a dar consistencia a las deposiciones, un efecto que se pierde si la manzana se consume cruda.
Una fruta única
La manzana es una de las frutas más completas y beneficiosas para la salud, gracias a su alto contenido en fibra, vitaminas y antioxidantes. Su consumo regular favorece la digestión, ya que contiene pectina, una fibra soluble que ayuda a regular el tránsito intestinal y mantener una microbiota equilibrada. Además, es rica en vitamina C, lo que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y proteger frente a enfermedades.