Vida y estilo

¿El sol quita el hambre? Una nutricionista zanja las dudas

Nerea Segura explica el impacto del sol en nuestras hormonas de saciedad
¿Influye el calor en nuestro apetito?
¿Influye el calor en nuestro apetito? / E.P.

Actualizado hace 1 hora

Durante muchos años se ha considerado que el impacto del sol y las altas temperaturas en la alimentación es un mito, pero nada más lejos de la realidad, tiene una explicación más que contrastada científicamente.

La nutricionista Nerea Segura detalló recientemente en 'Distrito Euskadi' la relación que existe entre el sol y la sensación de hambre, explicando cómo el cuerpo humano adapta sus requerimientos de energía dependiendo de la cantidad de luz y calor que recibe del exterior.

Durante las horas en las que hay una mayor incidencia de la luz solar, el organismo experimenta una variación en el control del apetito.

La exposición al sol incide directamente en el funcionamiento del cuerpo y en sus señales de aviso. Según indicó Segura, este factor externo afecta de lleno a la percepción del hambre de las personas.

"Influye en nuestras hormonas de saciedad, aumenta esa leptina y nos quita el hambre", señaló la especialista.

La leptina tiene la función principal de enviar al cerebro la información de que el cuerpo ya dispone de la energía necesaria, frenando el impulso de consumir alimentos.

Este proceso biológico provoca que las comidas principales que coinciden con el mediodía pasen a un segundo plano, siendo más ligeras.

Efecto rebote al anochecer

La reducción del hambre durante la mañana y las primeras horas de la tarde genera un impacto evidente en el tramo final del día.

A medida que avanza la jornada, la escasa ingesta de comida se va notando y se crea un déficit de energía que el organismo trata de recuperar de forma repentina.

La experta destacó que, a partir del instante en el que baja el sol, la necesidad de alimentarse aparece de nuevo con gran intensidad: "Todo ese hambre lo vamos acumulando sin querer para la cena... y en el momento de la cena, el atracón. Engullimos...".

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Consecuencias del desajuste horario

El contraste entre la falta de apetito durante el día y el incremento del hambre al atardecer hace que tengamos un consumo de alimentos acelerado y en grandes cantidades de forma desigual, lo que condiciona la digestión y el descanso nocturno. La alteración de los horarios habituales demuestra cómo la simple presencia del sol modifica de manera determinante la conducta alimentaria.

2026-07-15T12:39:03+02:00
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