El ascenso de Marcos Crespo (Madrid, 1997) al estrellato fue de la noche a la mañana. O eso se dice. Encerrado en su cuarto durante la pandemia de 2020, compuso varios temas que ahora son considerados míticos, entre los que se encuentra ‘Ya no hay verano’, una sencilla composición con cajas de ritmo y un sonido casero o lo-fi que empezó a circular rápidamente por las redes sociales y las plataformas musicales. Ya entonces, este interesante artista trascendía los caminos más trillados del indie o el pop y en aquel EP homónimo autoeditado dedicaba algún guiño a la facción más punk del Rock Radical Vasco.
Un puñado de canciones de Depresión Sonora (‘Como todo el mundo’, ‘Hasta que llegue la muerte’, ‘Gasolina y mechero’, la citada ‘Ya no hay verano’] tienen decenas de millones de reproducciones en Spotify. Además de arrastrar a otros veinteañeros a sus conciertos, su música es coreada y celebrada por oyentes más adultos que conectan con su peculiar mundo. El pasado viernes 10 de julio, fue el artista encargado de abrir el escenario principal del BBK Live. Por ese mismo escenario desfilaron Robbie Wiliams, Alabama Shakes y Solwax. Casi nada.
La trayectoria de este chico del barrio de Vallecas ha ido de la mano del sello independiente Sonido Muchacho. Excepto el debut homónimo de hace ahora seis años, todos sus trabajos se publican en esta discográfica madrileña especializada en retener talento indie con un elenco de artistas que incluye a Sen Senra, Hinds, Carolina Durante o también Kokoscha y Merina Gris.
El último disco de Depresión Sonora, publicado a finales de 2025, tiene un título larguísimo pero muy elocuente: Los Perros no entienden internet (… y yo no entiendo de sentimientos). Todo esto viene a que el veterano perro de Marcos se llama Lucas y literalmente lleva conviviendo con él media vida. De hecho, se convirtió en el motor que le llevó a componer las canciones del álbum. “Fue mi inspiración. Me empecé a fijarme en él y comencé a tirar del hilo”, cuenta Marcos por videollamada en un breve descanso en su ajetreada agenda veraniega de conciertos.
¿En qué lugar de la cabeza o el corazón queda su actuación en el BBK Live?
Estuvo guay, pero fue un poco lío. Es lo que tiene abrir el escenario principal para Robbie Williams, Alabama Shakes y un montón de gente más. Al final, el espacio que tienes es limitado y las capacidades también son limitadas en uno de esos escenarios. Pero estuvo bien, lo pasamos bien. Eso sí, me acuerdo más de lo de después que del concierto en sí.
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¿Qué es lo que pasó después?
Me quedé viendo conciertos, bebiendo y bailando. Acabé en el Basoa [el espacio arbolado del BBK Live con pinchadiscos de música electrónica]. Estuvo divertido. Luego nos pegamos una buena caminata hasta Bilbao.
Queralt Lahoz dijo en esta misma sección que le gustaba mucho el cartel. ¿Qué diría que es lo más interesante del festival?
Lo que más me gusta del BBK Live es el lugar, es lo que creo que lo hace especial más allá del cartel. Hacer un festi entre árboles, en un sitio apartado y con vistas tiene mucha más magia que ese mismo cartel en un parking de cemento lleno de escenarios. Había cosas muy interesantes en la programación, al menos el día que estuve yo. Vi actuaciones muy guais.
Se ha ganado el reconocimiento popular en un sello independiente. ¿No le han tentado alguna vez irse a Warner o a otra gran discográfica?
Que yo sepa no. No sé hasta que punto estarán las majors interesadas, aunque supongo que sí que habrá gente con el ojo puesto. Todavía no ha pasado y no sé si pasará. Puede ser. Pero veo que es más probable que se fijen en mí fuera de España. Porque aquí la fórmula indie, mainstream, pop y de festivales funciona de otra manera.
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Me llama la atención su afición por el Rock Radical Vasco. ¿Qué le atrae del movimiento?
El movimiento lo descubres después, primero llega la música. Tus colegas, el hermano mayor de uno o alguien del pueblo te descubre alguna canción de La Polla Records o de Kortatu. Tus amigos más punkis te hablan de RIP y Cicatriz. Te vas interesando por las canciones y ya luego acabas atraído por el movimiento y por lo que significó en contraposición a los recopilatorios que saca todo el rato Radiotelevisión Española de la Movida madrileña. El Rock Radical Vasco fue la contraparte de unos años que fueron muy interesantes para la música en este país.
Supongo que también siente afinidad con algunos grupos de la Movida como Derribos Arias y La Mode.
Los conozco y me parecen interesantes. A nivel freak, esos grupos me gustan por las cajas de ritmo, los sintetizadores y demás, pero a nivel espiritual quizás no conecto tanto. Me parece que hacían un pop más elegante y con otras connotaciones. Tal vez en el caso de Derribos Arias no tanto, pero la actitud, en general, era muy diferente a la de los grupos del Rock Radical Vasco. Me atraía mucho más la actitud punk.
Depresión Sonora nació en una habitación durante el encierro por el coronavirus.
Algunas letras del RRV son para enmarcar. Cicatriz, por ejemplo, cantaba aquello de “somos punkis mutantes inadaptados, / automarginados seres / en un mundo de inadaptados”.
Tengo una canción [‘Gasolina y mechero’] que tiene una frase de Cicatriz, la de “escupe al alcalde” [que sale en la canción ‘Escupe’ del disco Inadaptados de la banda gasteiztarra]. Del grupo Elektroduendes de Barcelona también colé en su día alguna cosa por ahí.