Bizkaia

“El rito de perdón tiene un coste, pero puede ayudar a los abusados y a la sociedad”

El catedrático de Psicología Social Darío Páez señala que actos como el de este viernes en Bilbao “llevan a las personas afectadas a revivir lo ocurrido”
Viandantes al lado de la Catedral de Santiago de Bilbao.

“La vela que yo coloque en el altar será en memoria de los niños inocentes abusados que han fallecido”. Joseba Imanol Ibarra, víctima de abusos sexuales infantiles en la Casa de Misericordia de Bilbao, participará este viernes en el acto oracional de perdón que se celebrará en la Catedral de Santiago “por deferencia hacia el obispo Joseba Segura, que aquí ha obrado bien”. Sin embargo, su “compensación” como víctima, aclara, “solo se puede hacer colocando un monolito o placa conmemorativa en La Misericordia” para que el sufrimiento propio y de sus compañeros no caiga en el olvido.

Joseba no es la única víctima que, aun valorando positivamente la ceremonia de este viernes, la considera insuficiente para su reparación. El catedrático de Psicología Social y candidato a profesor emérito de la UPV Darío Páez, coautor de un libro sobre rituales publicado recientemente, considera, por su parte, que “el rito colectivo de perdón” que dará comienzo a las seis de esta tarde en la catedral “paradójicamente tendrá un efecto más positivo para la sociedad que para los abusados. Tiene un coste, pero puede ayudar a ambos”.

Un coste afectivo

Según sostiene Páez, “la recuperación no depende solo de un ritual colectivo por bien realizado que esté”. Es más, “los estudios sobre ceremonias de reconciliación o comisiones de la verdad muestran que participar en un rito colectivo lleva a las personas afectadas a revivir lo ocurrido y tiene un coste afectivo: aumentan las emociones negativas y los síntomas de estrés postraumático”.

Por eso, destaca, “los elementos estéticos y de revalorización de las víctimas que generen emociones positivas son esenciales en los rituales exitosos”. “También sabemos -añade- que solo una minoría lo considera eficaz: 2 o 3 personas sobre 10 en el caso de las disculpas ante la violencia política en el País Vasco, por ejemplo. Muchos sobrevivientes de la violencia dicen: muy tarde, muy poco”. No obstante, recalca, “estas ceremonias tienen un impacto positivo en las personas no afectadas directamente y mejoran asimismo la cohesión”.

Una placa, un olivo y velas

El acto oracional se celebrará en la catedral, lo presidirá el obispo, participarán las víctimas, se pedirá perdón públicamente... Nada es casual. “Son rasgos positivos necesarios para todo ritual exitoso: un lugar y tiempo especial, que se haga públicamente, se harán reparaciones simbólicas -poner una placa, plantar un olivo, se pueden encender velas- y se escuchará el testimonio de víctimas. Hay que reconocer su esfuerzo y entender el coste que les implica participar”, desgrana Páez.

Las disculpas, prosigue, “se deben hacer oficialmente, en actos públicos, en lugares con carga simbólica, por representantes reconocidos del grupo perpetrador y delante de representantes legítimos de las víctimas y esto se cumple”. Además, “las disculpas deben percibirse como sinceras, reconociendo explícitamente lo ocurrido, y no como meras justificaciones o excusas para evitar el castigo, como se acusó a Benedicto XVI, quien siempre se exculpó”, cita como ejemplo.

Quienes piden disculpas, ahonda Páez, “deben ser figuras señeras del grupo victimario, como ocurre en este caso, que es una autoridad eclesiástica, y contar con el apoyo mayoritario del grupo responsable de los agravios. Esto es dudoso, ya que en 2021 el secretario de la Conferencia episcopal rechazó investigar los casos de pederastia y solo el 40% de las 70 diócesis entregó la información sobre este tema al Defensor del Pueblo cuando este lo pidió en 2022”.

Parte del reconocimiento de lo ocurrido es desvelar quiénes son los responsables directos y quiénes los encubrieron"

Darío Páez - Catedrático de Psicología Social

Responsables y encubridores

Para “avanzar en la reparación” también son necesarias, expone este experto, “acciones de compensación de las víctimas, es decir, acciones materiales o simbólicas que complementen a las disculpas. Además, deben manifestarse iniciativas concretas que impidan que el problema se repita”.

Algunas víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes han manifestado su desvinculación de la Iglesia, no tomarán parte en el acto oracional y reclaman otro tipo de medidas, como la instalación de memoriales en recuerdo de los menores abusados o la difusión de los nombres de los agresores. Páez considera que hay que dar respuesta a sus demandas. “Los ritos colectivos seculares son fundamentales en una sociedad que mayoritariamente no participa en rituales religiosos habitualmente. En 1983 dos personas de cada tres iban regularmente a misa. En la actualidad, solo una de cada cinco. Por eso, las ceremonias y memoriales inclusivos son necesarios”, defiende este catedrático, para quien “parte del reconocimiento de lo ocurrido es desvelar quiénes son los responsables directos y quiénes los encubrieron”.

Primer ritual con víctimas

En la actualidad “estamos asistiendo a una época en la que numerosos grupos e instituciones, como la Iglesia católica o gobiernos nacionales, han admitido y mostrado arrepentimiento por comportamientos negativos en el pasado”, contextualiza Páez, quien valora el acto de Bilbao “positivamente como un paso a la reparación de lo ocurrido”.

Tras destacar que “una petición de perdón en un ritual colectivo con presencia de víctimas no se ha hecho previamente”, Páez considera que con este acto el Obispado de Bilbao “actúa en la corriente del papa Francisco y algunas Iglesias católicas, como las de Estados Unidos”. “Creo que dentro del Estado español actúa a contracorriente”, concluye.

“Un compromiso profundo”

También el catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Deusto Javier Elzo valora “muy positivamente” la ceremonia que presidirá el obispo de Bilbao este viernes, “sobre todo, cuando a veces es tan complicado que las instituciones reaccionen y se acerquen directamente a las personas afectadas. Si, además, hablamos de una ceremonia muy emblemática para la Iglesia, me parece que demuestra un compromiso profundo”, opina Elzo, para quien “la labor de la Comisión diocesana contra los abusos sexuales a menores parece ir por buen camino. A día de hoy han detectado casi 40 casos de abusos de menores”.

Respecto a si el Obispado de Bilbao está abriendo camino con esta ceremonia, comenta que “peticiones de perdón de obispos ha habido más, con antelación, en actos públicos y momentos de misa, pero como rito específico parece que será el primero. En la negativa, la acción del Obispado debiera servir de acicate a las demás diócesis, pero siempre con sinceridad y ánimo de enmienda”.

"De la mano de las víctimas"

Investigaciones sobre los abusos, próxima colocación de una placa en memoria de las víctimas en el claustro de la catedral, asunción y condena pública de los hechos... Elzo considera que las actuaciones realizadas hasta la fecha por el Obispado de Bilbao “son pasos en el buen camino”. “Incluso la instalación de elementos emblemáticos en lugares de dolor es un buen referente en la reparación a las víctimas. Han de persistir en este tipo de actuaciones, de la mano de las víctimas y con constancia en el tiempo”, defiende.

25/03/2023