Ea es un pequeño pueblo pesquero situado en la comarca de Lea-Artibai, integrado dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Es muy conocido en el norte por el dato curioso de tener el nombre más corto de todo el Estado, pero lo que realmente llama la atención al visitarlo es su particular fisonomía. El pueblo creció históricamente en el fondo de un desfiladero estrecho siguiendo el curso natural del río. Esta falta de espacio obligó a que las casas de pescadores, con sus entramados de madera, se alinearan en paralelo a la ría, quedando conectadas entre sí por varios puentes de piedra que le dan un aspecto antiguo y muy característico a Ea.
Una ruta a pie entre la ría y los acantilados
Para conocer a fondo el entorno natural de la localidad, se puede realizar una ruta circular de unos 8 kilómetros que tiene unos 400 metros de desnivel y se completa en unas tres horas a ritmo tranquilo. El coche se deja en el parking que hay al empezar la ruta, situado justo a la entrada del pueblo, una opción idónea ya que todo el casco histórico es peatonal. El camino arranca bordeando el canal de la ría y sube con paso firme hacia la Ermita de la Atalaya, un antiguo puesto de vigía que utilizaban los arrantzales para avistar ballenas o vigilar el estado del mar en los días de tormenta.
Playa de Ea
Desde este mirador, la senda se interna por zonas de bosque y avanza en paralelo junto a unos acantilados verticales impresionantes que ofrecen vistas directas al mar. El regreso de la ruta atraviesa el barrio rural de Natxitua, un núcleo tranquilo rodeado de caseríos tradicionales y huertas, antes de iniciar el descenso de vuelta hacia el puerto de Ea. Al volver, el paisaje cambia por completo según el estado de la marea; con marea baja queda al descubierto una playa de arena fina, mientras que con marea alta el agua del Cantábrico inunda el canal por completo y los barcos vuelven a flotar.
Qué ver en los alrededores de la comarca
En las inmediaciones de Ea existen varios puntos de interés cultural y paisajístico que se pueden visitar en trayectos cortos de coche. A unos diez minutos hacia el este se encuentra Lekeitio, una villa marinera que destaca por la imponente Basílica de la Asunción de Santa María y por la Isla de San Nicolás, a la que se puede llegar caminando a pie por un malecón de piedra solo cuando baja la marea.
Hacia el interior de la comarca, en el término municipal de Kortezubi, se encuentran el Bosque de Oma y las Cuevas de Santimamiñe, un entorno protegido que además del valor arqueológico de las cuevas cuenta también con el bosque donde el artista Agustín Ibarrola pintó los troncos de los pinos creando juegos visuales. Otra parada muy llamativa en la zona es Elantxobe, un pueblo costero construido de forma escalonada en la ladera del cabo Ogoño cuyas calles son tan empinadas y estrechas que los autobuses de línea se ven obligados a utilizar una plataforma giratoria instalada en la plaza principal para poder dar la vuelta y salir del municipio.