El Barcelona encadenó su octava victoria consecutiva para caminar a golpe de récords. El protagonista del triunfo por 1-3 ante el Sevilla fue Raphinha, autor de un hat trick, pero también Lamine Yamal, que dio dos asistencias de gol. Conscientes de la complejidad del encuentro, los aficionados del equipo local abuchearon principalmente a este segundo, que decidió responder.
Yamal protagonizó una de las acciones más comentadas de la victoria azulgrana al dirigirse a la grada y hacer gestos con las manos para pedir todavía más abucheos. La escena encendió al público y provocó la intervención de varios jugadores locales.
El ambiente del partido ya estaba caldeado cuando se produjo el gesto. El Sevilla se había adelantado con un gol de Fofana y el Barcelona había conseguido igualar poco después por medio de Raphinha. En ese escenario, una acción de Lamine terminó con el atacante en el suelo tras una disputa dentro del área en la que reclamó una falta que el colegiado Martínez Munuera no señaló. La protesta continuó con los silbidos de la grada y el de Rocafonda respondió de una manera poco habitual en él. Invitó al público a incrementar el ruido.
Las imágenes captadas por Movistar Plus muestran al futbolista azulgrana mirando hacia la grada y realizando gestos con las manos, en una señal interpretada como un “más, más” dirigido a los aficionados sevillistas. El ambiente se encendió todavía más y el gesto no pasó inadvertido para los jugadores del Sevilla.
"No me ha gustado"
Giorgi Kochorashvili fue uno de los primeros en acudir hacia Yamal. El georgiano le recriminó su actitud y durante unos instantes se produjo una pequeña discusión entre futbolistas de ambos equipos. Gabriel Suazo, capitán del Sevilla, también se aproximó para rebajar la tensión.
“No me ha gustado”, explicó posteriormente Kochorashvili al referirse al gesto del atacante azulgrana. El jugador sevillista trató de quitar hierro al asunto, pero dejó claro que había considerado inapropiada la reacción de Lamine. “Es un gesto que no me gusta y se lo he dicho”, añadió. Según su versión, el árbitro también intervino posteriormente para dar por terminado el asunto.
Suazo ofreció una explicación diferente, aunque igualmente confirmó que se había acercado al futbolista del Barça. “No vi lo ocurrido, solo me acerqué para pedirle a Lamine que estuviese tranquilo”, señaló el capitán sevillista.
Sin consecuencias disciplinarias
El episodio no tuvo consecuencias disciplinarias. Martínez Munuera no mostró ninguna tarjeta por la acción y el partido continuó enfrascado en una tensión que ya había ido creciendo desde el inicio. Y es que el Sevilla estaba compitiendo de tú a tú ante el líder de LaLiga.
Lamine no se quedó en la provocación. Su respuesta sobre el césped llegó después, siendo decisivo en la remontada del Barcelona. Dio dos asistencias a Raphinha, que completó un espectacular triplete y volvió a convertirse en el gran protagonista ofensivo del conjunto de Hansi Flick. El segundo tanto del brasileño nació de una acción de Lamine, que encontró el espacio y puso el balón para que su compañero cabeceara. Más tarde volverían a asociarse para fabricar el tercero.