Política

El PNV tendrá las listas preparadas en noviembre por si Sánchez pulsa el botón electoral

Iniciará el proceso el 19 de octubre y lo cerrará en un mes porque quiere evitar lo que ocurrió con el adelanto sorpresa de 2023, que lo obligó a diseñar las listas en plena precampaña
El presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, con la portavoz jeltzale en el Congreso, Maribel Vaquero, en una anterior comparecencia / Europa Press

El día posterior a las elecciones municipales, Sánchez fue más Sánchez que nunca. Los socialistas sufrieron una derrota sin paliativos en los comicios municipales y autonómicos que se celebraron en buena parte del Estado español el 28 de mayo de 2023 y, prácticamente sin margen para digerir lo ocurrido y lamerse las heridas, la mañana posterior a esa noche electoral, Pedro Sánchez convocó por sorpresa un súbito adelanto de las elecciones generales para el 23 de julio. Cayó como un torpedo incluso entre los periodistas más cercanos a La Moncloa, que realizaron aspavientos de desolación en directo al comprobar cómo coincidía con sus vacaciones. También obligó a los partidos a activar por la vía de urgencia su maquinaria de campaña para esos comicios. El PNV tuvo que diseñar un proceso exprés ese mismo día y, al menos, lo salvó de un entuerto aún mayor el amplio respaldo que mantenía entre sus filas el entonces portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, de tal modo que pudo proponerlo a la reelección sin sobresaltos y sin que surgiera un nuevo rostro en el proceso que obligara a darle rodaje en un puñado de días.

La cuestión es que al PNV se le solapó por completo la precampaña con el proceso interno: se pasó los primeros días de junio con la primera y la segunda vuelta, las asambleas territoriales y la nacional. Ahora vuelven a sonar con fuerza las cábalas sobre un hipotético adelanto electoral por las fisuras en la mayoría parlamentaria del presidente español, la crisis de Ceuta y los procesos judiciales abiertos en su entorno y, aunque Sánchez mantiene en pie su intención de seguir adelante, el PNV ha preferido no dar nada por hecho ni repetir la experiencia de 2023. Quiere estar preparado con antelación. De ahí que Aitor Esteban, ahora presidente del EBB, haya anunciado que el proceso arrancará el 19 de octubre. Con la reciente reforma de los estatutos, terminará en un mes, de manera que el PNV tendrá las listas completas al Congreso y al Senado a mediados de noviembre, para tener la maquinaria a punto para cuando Sánchez quiera pulsar el botón. El recuerdo de 2023 sigue muy presente en Sabin Etxea, y las fuentes consultadas por Grupo Noticias aseguran que ha motivado esta decisión.

El abanico de fechas para las elecciones generales

El PNV ha apuntado todo este tiempo que la opción más lógica para celebrar las generales sería el primer trimestre de 2027. Si el socialista no lograra aprobar los Presupuestos a finales de este año, el PNV cree que lo más natural sería poner inmediatamente las urnas, porque no ha aprobado ni un solo Presupuesto en lo que va de legislatura. Teniendo en cuenta que deben pasar 54 días desde la convocatoria de las elecciones hasta su celebración, podrían situarse en febrero o marzo. Sin embargo, los socialistas han enfriado en los últimos tiempos esa opción porque, si las encuestas acertaran y la derecha arrasara en las generales en marzo, el PSOE entraría en crisis y, en ese estado de depresión, mordería el polvo en la convocatoria posterior, las municipales y autonómicas de mayo, y Sánchez arrastraría con él a los alcaldes y barones. Por tanto, hay voces que piden aguantar más allá de mayo, para que las generales sean después de las municipales, e incluso hay quien quiere evitar a toda costa el mes de marzo por los posibles anuncios sobre el Mundial de fútbol 2030: la final podría llevársela Marruecos.

Por poder, Sánchez podría alargar su legislatura hasta agosto o hasta julio, pero la primera opción es descabellada porque los aparatos del Estado y buena parte de la ciudadanía están de vacaciones, y julio también entraña algunos riesgos en términos de movilización. Es cierto que las elecciones veraniegas de 2023 no tuvieron grandes consecuencias en ese sentido, pero el propio Sánchez se ha abierto a un adelanto técnico ("puede haberlo o no", dijo hace unas semanas). Si hubiera un adelanto técnico antes de julio, la opción de junio no tendría demasiada lógica en términos logísticos y económicos por el coste organizativo de realizar unas elecciones tan solo unas semanas después de las municipales del 23 de mayo, que serán también forales en la comunidad autónoma vasca y al Parlamento de Nafarroa, y autonómicas en buena parte del Estado español (no en la CAV).

Es ahí donde emerge el superdomingo, la posibilidad de que Sánchez las adelante un poco más, hasta mayo, para que coincidan con las municipales y forales y con las autonómicas. Aquí hay división de opiniones. El PNV ya le trasladó su rechazo absoluto a esta opción, porque cree que las elecciones generales contaminarían el debate, y las propuestas concretas a nivel municipal y foral y la agenda vasca quedarían eclipsadas por la batalla estatal y la polarización PP-PSOE. El barón socialista más crítico con Sánchez, el presidente castellanoleonés Emiliano García-Page, también se ha manifestado en contra de esta maniobra. Es más, ha pedido a Sánchez que las generales se celebren en marzo porque, si se celebran después de las municipales y autonómicas, va a ser inevitable que las campañas y los mensajes se solapen. Que proponga hacer las generales antes de las autonómicas indica que Page no teme que una derrota de Sánchez lo arrastre. Probablemente pensará que lo va a reforzar, porque se ha dedicado a hacerle oposición dentro del PSOE. Aitor Esteban sugería hace algunos días que, si la convocatoria electoral se hiciera de inmediato tras la caída de los Presupuestos, las elecciones tendrían que ser antes y no después de las municipales, por una cuestión de calendario y plazos.

Lo más relevante en este caso es que Sánchez ha descartado dos veces de manera categórica la opción del superdomingo, y tendría que rectificar sus palabras si quisiera cambiar de parecer. También es cierto que los cambios de opinión son algo frecuente en el presidente español, y no muestra demasiado embarazo a la hora de justificarlos. El 16 de junio de 2025, en una de sus comparecencias tras el estallido del caso Cerdán, Sánchez dijo: "He respetado siempre los ámbitos de decisión de la ciudadanía, de sus alcaldes... No va a haber un superdomingo electoral. Nunca lo ha habido desde que soy presidente del Gobierno. No lo voy a hacer". Un año después, el pasado mes de junio, mantenía la misma idea: "Se lo voy a decir muy claramente. Presentaremos los Presupuestos en 2026, y habrá elecciones en 2027. Y no habrá elecciones conjuntamente con las municipales y autonómicas".

Pero hay otras voces socialistas que están filtrando a los medios de comunicación lo contrario, que prefieren el superdomingo. Creen que puede beneficiar al PSOE en su conjunto y que, además, Sánchez podría jugar la baza del temor a la ultraderecha aprovechando la ola de las elecciones presidenciales francesas que tendrán lugar muy poco antes de las municipales: la segunda vuelta francesa terminaría el 2 de mayo. Si ganara la ultraderecha, Sánchez tendría la campaña en bandeja. Podría pasarse los quince días agitando ese recuerdo fresco para movilizar el voto a su favor. El problema de esta argumentación es que, por el plazo legal de los 54 días, Sánchez tendría que haber convocado las elecciones antes de conocer lo que va a ocurrir en el Estado francés. Por mucho que las encuestas dibujen una tendencia, las predicciones podrían fallar, y podría encontrarse con que el resultado oficial fuera diferente y desactivara buena parte de su estrategia.

Además, no está claro hasta qué punto funciona el temor a la ultraderecha en el Estado español, cuando Vox ha sido totalmente normalizado por el PP, ha experimentado un auge en buena parte de las comunidades autónomas, forma parte de los gobiernos, y Alberto Núñez Feijóo ha asumido algunos de sus preceptos más polémicos, como la "prioridad nacional", aunque insista en darle un significado distinto. Hay otro foco de interés internacional, las elecciones de la Cámara de Representantes previstas para noviembre en Estados Unidos. No son presidenciales, pero en algunos sectores creen que un eventual varapalo a su partido podría afectar a Donald Trump.

Entre los socios de Sánchez, algunas voces tampoco dan credibilidad al superdomingo, y creen que la convocatoria podría ser más inmediata de lo que parece. En esos sectores se encuadran los que ni siquiera se han tomado en serio el anuncio de que el Gobierno español presentará sus Presupuestos, creen que Sánchez está convencido de que el Congreso se los va a tumbar, e interpretan que únicamente quiere marcar ciertas prioridades ideológicas para culpar al resto de partidos de la caída de las Cuentas y tener la percha para convocar los comicios. Sería una suerte de programa electoral.

Los diputados y senadores del PNV y las elecciones de 2023

En la actualidad, el grupo del PNV en el Congreso lo forman cinco integrantes, un requisito para mantener grupo propio y no quedar diluido en el Mixto. Lo lidera la portavoz Maribel Vaquero, y lo completan Idoia Sagastizabal y la sustituta de Esteban cuando corrieron la lista, Nerea Rentería (las tres por Bizkaia); Joseba Agirretxea por Gipuzkoa, y Mikel Legarda por Araba. En el Senado, la portavoz Estefanía Beltrán de Heredia anunció su retirada y el PNV optó por Beatriz Artolazabal para reemplazarla, pero este puesto no se verá afectado por las elecciones, porque es la cuota de designación autonómica elegida por el Parlamento Vasco. Los senadores electos son Nerea Ahedo, Dolores Etxano e Igotz López (Bizkaia), y Luke Uribe-Etxebarria (Gipuzkoa). En Nafarroa, el PNV concurre a las elecciones dentro de Geroa Bai, que no tiene diputados y cuenta con una única senadora que no forma parte de las filas jeltzales, Uxue Barkos.

Las elecciones generales de 2023 no fueron propicias para el PNV. El propio Esteban echó el resto en una campaña que giró en torno a su figura para romper la polarización entre Sánchez y Feijóo con una voz vasca, protagonizó mítines prácticamente en sesión continua y llevó al límite su propia resistencia. El PNV consiguió su objetivo de mantener el grupo propio y la fuerza necesaria para ser influyente y necesario para el Gobierno español, pero el llamamiento al voto útil por parte de los socialistas para frenar a la ultraderecha causó estragos a los jeltzales en las urnas. Como ya ocurrió en 2008 con la victoria socialista, y en 2015 y 2016 con la de Podemos, buena parte de la sociedad vasca volvió a votar en clave estatal y el PSE ganó los comicios. El PNV quedó en segunda plaza, con 275.782 votos y un 24,05% de los respaldos. EH Bildu se quedó a mil votos de distancia y se benefició de la caída de la izquierda confederal estatal, Sumar.

El proceso que arranca el 19 de octubre servirá para aprobar las listas completas al Congreso y el Senado, no solo a los cabezas de plancha. La intención es tener todo preparado, sin ningún cabo suelto, por si Sánchez precipitara la convocatoria electoral. Por el contrario, en los entes locales y forales, el proceso comenzará únicamente con los candidatos y candidatas a diputado general de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, y con los aspirantes a las alcaldías donde aún está pendiente designar al cabeza de cartel. El PNV afronta estos comicios como un único ciclo electoral y con un llamamiento a votar en clave de país para defender a Euskadi.

28/09/2026