Hay determinadas escenas de la política que solo generan algo de curiosidad a los propios partidos y a los medios de comunicación , y son vistas como una extravagancia sin demasiado sentido para el resto de los mortales, como es el caso de las colas nocturnas que han realizado durante años los representantes de las formaciones ante el registro de la Junta Electoral para ser los primeros en apuntarse. El objetivo era que sus papeletas figurasen en primer lugar en los envíos por correo o en las cabinas y mesas en el día de la votación, porque existe la creencia de que tiene un efecto psicológico en el votante. El Parlamento Vasco ha puesto fin a la situación este jueves con una reforma quirúrgica de la normativa electoral para las Juntas Generales y para la Cámara autonómica, una modificación impulsada de manera conjunta por PNV, PSE y EH Bildu, que ha contado con el apoyo del PP, y que ha tenido los únicos votos en contra de Vox y Sumar. Se ha añadido un artículo único a las leyes de elecciones al Parlamento y a Juntas Generales para que la publicación en el Boletín Oficial del País Vasco se realice "atendiendo al número de votos obtenidos" en los comicios anteriores o, en el caso de nuevas candidaturas, por sorteo. Aunque esta reforma podría haber pasado perfectamente sin pena ni gloria porque en la práctica los más votados eran también los más madrugadores en las colas del registro, el parlamentario de Sumar, Jon Hernández, se tomó lo ocurrido como una maniobra de los principales partidos para "reforzar su poder". La sesión desembocó en uno de los cruces de reproches más duros de los últimos tiempos en el Parlamento. El socialista Ekain Rico recordó a Sumar que, pese a darse por ofendido y por perjudicado, "nunca" los ha visto hacer cola. Añadió que este mecanismo ya funciona en el Senado sin que nadie se rasgue las vestiduras, y que la izquierda confederal tampoco se quejó de que el reparto de la cuota de pantalla se realizara por número de votos cuando su apoyo electoral era mayor.
La reforma ha quedado lista cuando falta algo más de un año para las elecciones municipales y forales de mayo de 2027, y la enmienda de Sumar, que pretendía que se resolviera todo por sorteo, cayó. PNV y EH Bildu tuvieron un perfil más discreto con una exposición más aséptica, al entender que una reforma que toma como referencia el apoyo democrático recibido en las urnas no necesita mayor explicación. De todos modos, el jeltzale Jon Andoni Atutxa también terminó muy molesto con las acusaciones de Sumar y tomó la palabra en otro nuevo turno para negar que el cambio electoral les dé ventaja y para lanzarle un dardo en tono sarcástico: "Igual hasta le estamos haciendo un favor, porque la noche de las elecciones ustedes pueden justificar sus resultados en que PSE, EH Bildu y PNV han reformado la ley para jugar con ventaja".
Desde Sumar, Jon Hernández había dicho que quieren "darse cierta ventaja" y "legislar en su propio beneficio". "Está científicamente comprobado que el partido que figura el primero tiene mayor visibilidad de cara a los electores. Como casi todo en la vida, los primeros elementos se recuerdan mejor y se procesan con mayor atención antes de que la fatiga empiece a hacer efecto. Y el cerebro humano vincula lo primero con lo importante. Lo que introducen es un cambio que refuerza el poder de los partidos más grandes y consolida las desigualdades", acusó.
El PSE nunca los ha visto en la cola
Por el tono de sus declaraciones, cabía preguntarse si la izquierda confederal se ha caracterizado por ser muy madrugadora y estar la primera en las colas. El PSE lo desmintió con un demoledor "no son ustedes la España que madruga, precisamente". "Nunca les he visto en la cola. Yo me he comido muchísimas colas. He coincidido con representantes del PNV, de EH Bildu, del PP. Hasta nos hemos hecho amigos en esas noches y tenemos grupos de whatsapp. A quienes no he visto nunca es a ustedes. Y tan importante no les parecerá cuando fueron los décimos de 13 en Bizkaia, los novenos de 11 en Álava y undécimos de 11 en Gipuzkoa", argumentó. Rico añadió que enviaron la iniciativa a Sumar una semana antes de registrarla y solo respondieron que no la iban a firmar.
Hernández le dio la réplica para justificar la ausencia de la izquierda confederal en las colas: "Partidos con muchos recursos, con muchos cargos públicos, con muchas liberaciones, tienen más capacidad también". Su comentario provocó revuelo en las filas socialistas, que estaban diciendo desde el escaño que no se trata tanto de medios, sino del compromiso de la militancia, lo que encendió aún más al parlamentario de Sumar porque le estaban dando "lecciones de militancia".