Actualizado hace 10 minutos
La denuncia pública del PNV por la utilización de carteles en los que se injuriaba la figura de San Ignacio -con frases del estilo “Soy un hijo puta y me alaban”- por parte de la cuadrilla que resultó premiada en el concurso de disfraces del pasado Lunes de Carnaval en Azpeitia, ha encontrado la respuesta de los aludidos.
Un santo furioso
En una nota en euskera, el otro yo de San Ignacio, al que definen como “juerguista” y “jeltzale”, se dirige a los que identifica como compañeros de partido para reprocharles la fórmula que han utilizado tanto para denunciar la puesta en escena como el hecho de haber sido premiados en el concurso de disfraces.
Desde la cúpula de San Ignacio en la que ubican al santo, el otro yo del patrón de Azpeitia, “furioso, no por la procesión,… ¡sino por vuestra torpeza!”, pone el foco en lo que define como censura disfrazada de “sus compañeros jeltzales”.
“Habláis de convivencia y respeto, pero el pueblo sabe que utilizáis eso en mi nombre para mantener el poder. El grupo que parodió mi procesión ha acertado: ha dejado en evidencia la grandilocuencia de la Iglesia y nuestra hambre de poder. Y nosotros, en vez de dar una respuesta elegante, hemos escrito como un sacristán enfadado. ¡Error estratégico!”, puntualiza la nota.
Veredicto del concurso
El santo que recorrió las calles el Lunes de Carnaval se hace eco también del concurso, al considerar que las críticas al veredicto final son una muestra de debilidad que no comparte.
“Eso es lo que nos ha dolido, ¿verdad? Que el pueblo haya premiado a mi ‘otro yo’ juerguista y haya dado la espalda a nuestros sermones. Pedir normas al Ayuntamiento es mostrar nuestra debilidad. Pretender regular los carnavales es sacar a la luz el lado más gris de nuestro partido”.
Entrega del premio a la cuadrilla ganadora del concurso de disfraces del Lunes de Carnaval organizado por el Ayuntamiento de Azpeitia.
"Inquisición Jeltzale"
A este análisis se suma un consejo de cara a 2027, animando al PNV a presentarse al concurso.
“Para el próximo año, dejemos estas cartas. Hagamos una conspiración en serio: disfracémonos también nosotros, pero como la ‘Inquisición Jeltzale’. En los estandartes pondremos ‘Prohibido reír’. Así, al menos, el pueblo no se burlará de nosotros porque seremos nosotros mismos los principales burladores”.
En el epílogo del escrito, los miembros de la cuadrilla que se hizo con el primer premio en el concurso de Carnaval ponen en boca del santo una reivindicación de unas fiestas populares y creativas.
“Por favor, jeltzales: no me utilicéis para blanquear vuestro afán de control. Yo, el santo Inazio, prefiero la creatividad punzante de una cuadrilla de Azpeitia antes que ese ‘respeto’ artificial vuestro. Vosotros queréis mi imagen en bronce; yo, en cambio, prefiero bailar en la plaza del pueblo con un disfraz barato. Dad paz al pueblo y dejad los carnavales en paz. Azpeitia sabe bien quién lleva en la sangre la ‘grandilocuencia del poder’, y vuestra carta no ha hecho más que confirmarlo”, termina diciendo la nota.
Parodia sí, humillación, no
El escrito responde a una nota del PNV que mostraba malestar por el uso de la imagen del santo en los carnavales.
En la nota, censuraban los estandartes con frases insultantes hacia San Ignacio de la parodia, que consideran una humillación para buena parte del pueblo. Defienden que el Carnaval como espacio de libertad, pero sostienen que se excedieron la sátira, generando confrontación. Critican además que el Ayuntamiento premiara la actuación y reclaman unas fiestas inclusivas, sin insultos ni expresiones ofensivas l