Actualizado hace 6 minutos
La primera reacción que solemos tener al recibir spam es enfadarnos porque jamás hemos dado nuestro contacto a esa empresa. La realidad es que no hace falta que hayas cubierto un formulario ni que te hayas inscrito a una lista para que tu número o tu dirección terminen en manos de estas listas comerciales. Existe toda una red invisible de recolección y venta de datos que trabaja en segundo plano para conseguir la información de cualquiera de forma automática.
Las fugas de datos y las aplicaciones
Una de las formas por las que tu número termina en manos de desconocidos con más frecuencia son las filtraciones de datos masivas. Cada vez que un servicio en el que te registraste hace años sufre un ciberataque o un fallo de seguridad, las bases de datos con nombres, teléfonos y correos acaban colgadas en internet. A partir de ahí, miles de empresas de marketing compran esas listas para empezar a enviarte publicidad sin que les des ni siquiera permiso.
Iniciando la sesión en Google.
Otra vía de entrada son los permisos que les das a las aplicaciones sin darte cuenta. Muchas apps gratuitas como pueden ser juegos, editores de fotos o redes sociales piden acceso a tu agenda de contactos. Si un amigo o familiar se baja una de estas aplicaciones y le da permiso para leer su agenda y, por lo tanto, tu número de teléfono y tu nombre, estos pasan a formar parte de los servidores de esa empresa, aunque tú no te hayas bajado la app ni la conozcas de nada.
Robots adivinos
A veces la explicación es más simple y no tiene nada que ver con tus datos reales. Muchas empresas de spam utilizan programas informáticos que generan miles de números al azar y mandan mensajes o hacen llamadas automáticas masivas a estos números. No saben quién eres ni cómo te llamas, se dedican simplemente a probar combinaciones hasta que una da señal o alguien contesta.
Aquí es donde caemos en la típica trampa de responder a un SMS o coger la llamada para pedir que no nos molesten. En el momento en que descuelgas o contestas a un mensaje de este tipo, el sistema registra que ese número de teléfono está activo y que hay una persona real detrás. Eso convierte tu contacto en un número "valioso", por lo que pasan a vendérselo a otras empresas y el spam que recibes se multiplica.
Cómo proteger tu número
Para cortar este goteo de mensajes indeseados no hace falta cambiar de número ni volverse loco. Lo primero es apuntarse a la Lista Robinson, un registro gratuito donde puedes inscribirte para evitar recibir publicidad de empresas a las que no hayas dado tu consentimiento. Además, los propios móviles traen filtros en la aplicación de teléfono y de mensajes para bloquear automáticamente las llamadas de números sospechosos antes incluso de que el móvil llegue a sonar.