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El legazpiarra Guillermo Lamsfus desarrolló casi toda su vida profesional en el mundo del helado. Dio los primeros pasos en Miko y posteriormente fundó su propia empresa. Llegó a ser uno de los mayores productores de helado de Europa, pues producía para las marcas blancas de varias de las principales empresas de distribución. Después Ferrero (la empresa que produce Kinder y Ferrero Rocher, entre otros productos) entró en su empresa y acabo comprándola. Inquieto y emprendedor por naturaleza, para entonces ya tenía en mente una idea muy original: elaborar helados para perros. Dicho y hecho. Junto con su hijo Pablo fundó la empresa Animal Ice Cream.
La idea surgió en 2008. Elaboraron un helado sin azúcar y sin lactosa, dirigido a las mascotas. Encargaron un estudio a la Universidad Autónoma de Barcelona y comprobaron que el helado no era del gusto de todos los perros. Un profesor propuso añadir proteínas de carne al helado y vieron que el helado era del gusto de todos los perros.
El proyecto quedó en stand-by, pues los Lamsfus no podían trabajar con proteínas de carne en una empresa láctea. Además, el mundo de las mascotas no había vivido aún el boom que vive actualmente. En 2021 el grupo Ferrero compró la empresa de los Lamsfus y estos decidieron que era el momento de sacar del cajón el proyecto de los helados para perros. “A raíz del covid, el perro ha pasado a ser un miembro más de la familia. Se ha dado una humanización de las mascotas y, con ella, la humanización de la comida de las mascotas. Mucha gente ve los sacos de pienso seco como comida del pasado y prefiere dar comida húmeda o cocinada y congelada a sus perros. Ha evolucionado mucho el producto”, explica Pablo Lamsfus.
Ahí es donde entran en juego los helados. “¿Qué hay más humano que un helado? Además, tal y como pensó mi padre en su día, los perros no sudan: se refrigeran por la lengua. Por eso jadean y les gustan las cosas frescas. Porque les ayudan a bajar su temperatura corporal. Además, el helado es fácil de lamer. Si juntas algo fácil de lamer con algo que les gusta, es el maridaje perfecto”.
Tres tarrinas de helado para perros Animal Ice Cream: de cerdo, salmón y pollo.
Los helados de los Lamsfus son los primeros pensados exclusivamente en los gustos y necesidades de los perros. “En Estados Unidos hay helados para perros, pero son de crema de cacahuete, de yogurt con frutas… En España se ofrecen yogures de frutas y barritas que se meten en el congelador antes de consumir. Los dueños de las mascotas estaban buscando un helado y nadie les daba un helado pensado exclusivamente en los perros. Nuestro helado es mucho más fácil de lamer que un yogur congelado y, sobre todo, tiene proteínas de carne: de pollo, de cerdo y de salmón”.
Añade que sus helados alimentan, refrescan e hidratan. “En verano, las mascotas sufren por el calor y comen y beben menos. El helado es un pienso complementario. Les activa para comer su comida habitual. No tiene azúcar, lactosa ni cereales. Sí tiene verdura, para que tenga fibra y sea un producto equilibrado. El proceso productivo es el mismo que el de la fábrica de helados. Hemos cogido la estructura de un helado, le hemos quitado lo que le sentaría mal a un perro y le hemos añadido lo que es bueno: inulina, zanahoria, calabaza y proteína de carne”.
La fábrica de los Lamsfus está en Paiporta (Valencia). Trabajan con tiendas especializadas y grandes superficies y esperan dar el salto a países que están muy avanzados en esta materia, como Alemania y Reino Unido.
No hay otro helado hecho con proteína de carne en todo el mundo. “No hemos visto ningún otro helado para perros hecho con proteína de carne y con textura de helado. Estamos en proceso de patente, esperando a que nos den la resolución”, concluye.
Un perro, comiendo un helado de la marca Animal Ice Cream.