La población vasca –euskaldun o no– tendrá la oportunidad de expresar cómo experimenta su relación con el euskera incluyendo sus vivencias, emociones, preocupaciones, deseos y narrativas respecto a la lengua vasca. La idea es que este periodo de escucha de casi medio año sea el germen del nuevo rumbo de las políticas en materia lingüística del Gobierno Vasco. Esto es en esencia Euskararen Ahotsak, un proyecto de participación ciudadana que se integra en 'Jauzia Gara', el marco estratégico diseñado por el Ejecutivo para dar un salto cualitativo en el uso social de la lengua vasca. La iniciativa, que combinará 600 entrevistas personales y 12 grupos focales para recoger esas vivencias ciudadanas para aumentar el uso de la lengua vasca en el día a día, fuera del ámbito escolar o académico.
La presentación pública del proyecto tuvo lugar este jueves en el Euskal Museoa de Bilbao, en un acto encabezado por la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea. Durante la puesta en largo del programa, en la que también participaron representantes de las firmas Ikertalde y Osoigo —encargadas de la ejecución del proyecto—, Bengoetxea subrayó la necesidad de contar con una radiografía sociolingüística más precisa para adaptar la acción institucional a la realidad cotidiana. "Vemos la punta del iceberg, pero queremos saber qué hay debajo porque el futuro del euskera no lo vamos a construir únicamente entre quienes viven el euskera cada día, ni tampoco únicamente entre quienes trabajamos en torno al euskera. Necesitamos la voz de toda la sociedad", enfatizó la consejera, señalando que la escucha permitirá comprender mejor las preocupaciones y metas de la población para guiar la acción del Departamento.
Cinco áreas clave de análisis
El diseño metodológico del proceso contempla una selección de diferentes perfiles que refleje la diversidad de trayectorias sociolingüísticas existentes en Euskadi. Mientras que las 600 entrevistas de carácter individual abordarán experiencias personales en profundidad, los 12 grupos de discusión servirán para detectar discursos colectivos, consensos, divergencias e interacciones sociales. La investigación examinará la vivencia del euskera en cinco grandes ejes: instituciones y activismos; transmisión y socialización; uso social; ámbito socioeconómico; y el ecosistema simbólico y digital.
El trabajo de campo se desarrollará sobre el terreno hasta febrero de 2027, momento en el que arrancará la fase de análisis e interpretación de datos. El cierre definitivo del proceso está previsto para julio de 2027, fecha en la que se presentará un mapa detallado de narrativas que identifique no solo obstáculos o fricciones, sino también puntos de encuentro para articular las políticas lingüísticas del futuro. Los resultados finales se difundirán a través de un informe sintético, una publicación divulgativa y diversos materiales destinados a devolver a la sociedad el conocimiento recopilado.