Hay semanas en las que basta con cruzar la puerta para que todo cambie. La cartelera que llega a los cines entre el miércoles 12 y el viernes 14 de agosto convierte una tranquila urbanización en territorio prehistórico, evacúa Londres por una bomba enterrada y descubre una fortuna destinada a perder todo su valor.
Entre medias, también encuentra espacio para regresar a la Palestina de 1936, observar la transformación de la China rural, dejarse arrastrar por las pasiones de un verano demasiado caluroso y emprender varias aventuras pensadas para disfrutar en familia. Nueve estrenos y otras tantas formas de escapar, durante un par de horas, de la calle de siempre.
El final de Oak Street: una familia, una calle fuera de sitio y unos vecinos que llevan millones de años sin recibir visitas.
La tranquilidad de los Platt termina cuando un misterioso fenómeno cósmico arranca su calle del vecindario y la traslada a un lugar desconocido. Al otro lado de las casas ya no hay avenidas, comercios ni otros barrios, sino un paisaje prehistórico habitado por criaturas poco dispuestas a compartir territorio. Atrapados en un entorno que no comprenden, sus integrantes deberán aprender a sobrevivir y, sobre todo, permanecer unidos.
Anne Hathaway y Ewan McGregor encabezan el reparto como Denise y Greg, los padres de una familia que completan Maisy Stella y Christian Convery. Detrás de la película está David Robert Mitchell, responsable de It Follows y Lo que esconde Silver Lake, que regresa al cine después de ocho años acompañado en la producción por J. J. Abrams. Pese a la inevitable comparación con Jurassic Park, el director ha señalado como referencias títulos como Poltergeist, Señales y la serie The Twilight Zone, con la intención de trasladar lo extraordinario a un escenario tan reconocible como una tranquila urbanización estadounidense.
La idea nació de una imagen mucho más sencilla que su argumento. Mitchell paseaba por un barrio de Michigan cuando imaginó qué ocurriría si, al girar una esquina cualquiera, apareciera un dinosaurio entre las casas. Anne Hathaway asegura que el rodaje terminó enseñándole que el humor puede ser una herramienta de supervivencia; Ewan McGregor extrajo una lección bastante más práctica: desde entonces, bromea, guarda un mazo debajo de la cama.
Cuenta atrás: Mientras Londres contiene la respiración, alguien aprovecha para vaciar un banco.
El hallazgo de una bomba de la Segunda Guerra Mundial sin detonar en unas obras de Paddington obliga a evacuar una amplia zona del centro de Londres. La policía y el ejército despliegan un enorme operativo bajo la dirección de la superintendente Zuzana Greenfield y del experto en explosivos Will Tranter. Sin embargo, mientras todos vigilan el artefacto, un grupo de delincuentes encuentra en las calles desiertas y los edificios desalojados la cobertura perfecta para ejecutar un atraco cuidadosamente preparado.
Aaron Taylor-Johnson encabeza el reparto junto a Gugu Mbatha-Raw, Theo James y Sam Worthington. Dirige David Mackenzie, responsable de Comanchería y El rey proscrito, que combina dos mecanismos de suspense: la amenaza de una explosión y un robo que avanza dentro del perímetro evacuado. Las dos operaciones discurren en paralelo, con policías, militares y ladrones trabajando contra el reloj sin conocer del todo los movimientos de los demás.
La película se rodó en localizaciones reales de Londres y cerrar sus calles resultó casi tan complicado como desactivar la bomba de la ficción: cada evacuación multitudinaria debía filmarse y volver a colocarse desde el principio para repetir la toma. A la dificultad se añadió una coincidencia inesperada, ya que parte del rodaje tuvo lugar mientras Taylor Swift llenaba Wembley con su gira The Eras Tour. Theo James consiguió escaparse a uno de los conciertos con sus sobrinas; Aaron Taylor-Johnson, atrapado por el trabajo, no tuvo la misma suerte.
Palestina 36: una revuelta del pasado para comprender las heridas que siguen abiertas en el presente.
En 1936, Palestina se encuentra bajo el Mandato británico y la tensión crece al mismo ritmo que la llegada de refugiados judíos procedentes de Europa. En ese contexto, el joven Yusuf se mueve entre Jerusalén y su aldea mientras intenta decidir si protege la vida que conoce o se une a quienes se rebelan contra el dominio colonial. Junto a él, la periodista Khouloud presencia las intrigas, renuncias y actos de resistencia que terminarán transformando la región.
La cineasta palestina Annemarie Jacir reconstruye la Gran Revuelta Árabe de 1936 a 1939, un episodio que considera imprescindible para entender el origen del conflicto actual y que, según explica, apenas había sido contado desde la perspectiva palestina. El reparto reúne a Hiam Abbass, Saleh Bakri, Yasmine Al Massri y Karim Daoud Anaya con intérpretes como Jeremy Irons, Liam Cunningham, Billy Howle y Robert Aramayo. La ficción se mezcla además con imágenes de archivo para conectar las historias individuales con el alcance político de aquel levantamiento.
El rodaje estaba a punto de comenzar en Cisjordania cuando estalló la guerra en Gaza en octubre de 2023. La producción tuvo que detenerse y parte de las escenas previstas en una aldea palestina se trasladaron a Jordania después de que la zona elegida se volviera demasiado peligrosa. Jacir, sin embargo, insistió en regresar para terminar la película en Palestina. El esfuerzo tuvo una respuesta especialmente emotiva en su presentación en el Festival de Toronto: el público la recibió con una ovación de veinte minutos.
Este/Oeste: Cuando el dinero está a punto de no valer nada, gastarlo se convierte en una carrera contrarreloj.
Verano de 1990. El Muro de Berlín ha caído y las dos Alemanias avanzan hacia la reunificación, pero en Halberstadt la llegada del nuevo sistema también amenaza con dejar atrás empleos, costumbres y certezas. En medio de esa transformación, Maren, Robert y Volker descubren en un almacén subterráneo millones de marcos de la antigua República Democrática Alemana, una moneda destinada a desaparecer. El botín parece inútil, hasta que encuentran la forma de cambiar los billetes por productos occidentales y convertirlos después en dinero válido.
Sandra Hüller, protagonista de Anatomía de una caída y La zona de interés, encabeza esta comedia de atracos junto a Max Riemelt y Ronald Zehrfeld. La directora Natja Brunckhorst utiliza el plan de sus personajes para observar con humor el desconcierto de una sociedad que amaneció de repente en otro país. El robo deja así de ser únicamente una búsqueda de riqueza y se convierte en la respuesta disparatada de un grupo de vecinos que intenta evitar que el nuevo capitalismo decida por ellos qué tiene valor y qué debe desaparecer.
Aunque parezca inventada, la premisa parte del llamado tesoro de Halberstadt. Tras la reunificación, toneladas de billetes de la RDA fueron almacenadas en un complejo de túneles para que se deterioraran bajo tierra. Brunckhorst visitó el depósito original durante la preparación de la película: una galería de unos 300 metros de longitud y ocho de altura que había llegado a estar llena de dinero. Para su decepción, cuando entró ya no quedaba allí ni un solo billete.
Vivir la tierra: un niño contempla cómo el progreso llega al pueblo mientras todo lo que conoce comienza a cambiar.
En la China rural de 1991, los padres y los hermanos mayores de Chuang abandonan su aldea para buscar trabajo en la ciudad. Él, con apenas diez años, debe quedarse al cuidado del resto de la familia. A través de su mirada se suceden las cosechas, los nacimientos, las bodas y los funerales, mientras la llegada de nuevas máquinas y costumbres empieza a alterar una forma de vida transmitida durante generaciones.
Huo Meng construye un retrato coral en el que el pequeño protagonista comparte espacio con tíos, abuelos, vecinos y trabajadores del campo. No hay un único gran acontecimiento, sino una suma de gestos cotidianos que muestra el choque entre la tradición y la modernización acelerada del país. Rodada con intérpretes mayoritariamente no profesionales, la película obtuvo el Oso de Plata a la mejor dirección en la Berlinale de 2025 y participó después en la sección oficial de la Seminci de Valladolid.
La historia tiene una raíz personal. Huo Meng nació en 1984 y creció en una aldea parecida a la de Chuang, por lo que situó el relato en los recuerdos de su propia infancia. El paso del tiempo, sin embargo, le planteó un problema inesperado: la China rural se había modernizado tanto que al equipo le resultó difícil encontrar un pueblo capaz de parecerse al de 1991. Para reconstruir aquel mundo no bastó con recurrir a la memoria; primero tuvieron que localizar un lugar en el que el progreso todavía no hubiera cambiado por completo el paisaje.
Días de agosto: cuatro personas, un chalé junto al mar y demasiado calor para seguir ocultando lo que sienten.
Juan y Gabriela creen tener por delante el verano perfecto: han terminado las clases y podrán disfrutar a solas del chalé familiar de la playa. Sus planes cambian cuando Fernando, el padre de Juan, aparece sin avisar acompañado de Mónica, su nueva pareja, una mujer mucho más joven que él. La convivencia reabre el conflicto entre padre e hijo, pero también despierta una atracción incómoda que amenaza con romper el frágil equilibrio de la casa.
Maggie Civantos, Roberto Álamo, Pau Simon y Berta Galo protagonizan este thriller con elementos de drama romántico y erotismo dirigido por Chema de la Peña. Rodada en Mogán y Santa Brígida, en Gran Canaria, la película convierte la luz, el calor y la proximidad del mar en parte del conflicto. Las miradas, los silencios y los espacios compartidos van elevando la temperatura de una historia en la que cada personaje parece saber algo que los demás todavía no se atreven a preguntar.
El origen del proyecto también tiene algo de historia inesperada. El guion de David Sueiro fue uno de los ganadores de la primera edición del concurso internacional Break on Time, cuyo premio no se limitaba a una cantidad económica: incluía la producción de la película. De aquella convocatoria salió un rodaje concentrado en apenas dos semanas en Gran Canaria. A veces, un verano capaz de cambiar cuatro vidas puede construirse en solo catorce días.
Marsupilami: una cola interminable, un paquete que nadie debía abrir y un crucero rumbo al desastre.
Para conservar su trabajo en el zoo, David acepta la misión de recuperar un misterioso paquete en Sudamérica. El encargo termina llevándolo a un crucero junto a su exmujer, su hijo y Stéphane, un compañero tan bienintencionado como torpe. Cuando este último abre la caja por accidente, libera a un bebé marsupilami capaz de convertir el barco entero en un escenario de persecuciones, destrozos y situaciones cada vez más disparatadas.
Philippe Lacheau dirige y protagoniza esta comedia familiar acompañado por Jamel Debbouze, Tarek Boudali, Élodie Fontan y Julien Arruti. La película recupera al animal amarillo de manchas negras, fuerza extraordinaria y una cola prensil que utiliza prácticamente para todo. Aunque buena parte de sus movimientos se completa mediante efectos visuales, el equipo trabajó durante el rodaje con un muñeco animatrónico para que los actores pudieran relacionarse físicamente con la criatura.
El marsupilami apareció por primera vez el 31 de enero de 1952 en la revista belga Spirou, creado por André Franquin como compañero de Spirou y Fantasio. Su nombre mezcla las palabras «marsupial», «Pilou-Pilou» —la denominación francesa de un personaje que fascinaba al dibujante— y ami, amigo en francés. La criatura ha llegado bastante más lejos que sus aventuras en el cómic: desde 2005 también da nombre oficialmente a un asteroide, el 98494 Marsupilami.
Kangaroo: Una aventura en Australia; perder el rumbo puede ser la forma más rápida de encontrar un lugar al que pertenecer.
Chris Masterman, una estrella de la televisión australiana caída en desgracia, queda atrapado en un pequeño pueblo próximo a Alice Springs. Allí conoce a Charlie, una niña indígena de doce años que siente una conexión especial con los animales. Lo que comienza como un encuentro poco prometedor termina convirtiéndolos en compañeros de una misión inesperada: rescatar y rehabilitar a varias crías de canguro que han quedado huérfanas.
Ryan Corr y la joven Lily Whiteley protagonizan esta comedia familiar dirigida por Kate Woods, que regresó al largometraje después de veinticinco años trabajando principalmente en series como The Umbrella Academy y El abogado del Lincoln. Rodada en los paisajes rojizos del centro de Australia, la película combina aventura, humor y una historia de amistad con la defensa de la fauna salvaje.
La cinta se inspira en Chris «Brolga» Barns, fundador en 2005 de un centro para rescatar crías de canguro en Alice Springs. Años después creó un santuario de unas 76 hectáreas que sigue acogiendo animales huérfanos y devuelve a la naturaleza cerca del 95 % de los ejemplares rehabilitados. No todo ocurrió como aparece en pantalla: el verdadero Barns nunca fue presentador del tiempo y Charlie es un personaje inventado. Las crías de canguro, en cambio, son muy reales y varias procedían del propio santuario durante el rodaje.
Katseye: Wild Hearts: del ensayo a la gran pantalla; la vida de una estrella también ocurre cuando se apagan los focos.
El grupo internacional Katseye lleva a los cines un documental de ochenta minutos que recorre su ascenso desde la competición The Debut: Dream Academy hasta su consolidación como uno de los fenómenos recientes del pop. Imágenes inéditas de ensayos y actuaciones se mezclan con entrevistas personales y vídeos enviados por los Eyekons, el nombre con el que se conoce a sus seguidores.
Nadia Hallgren dirige esta continuación de una historia que ya había contado en la serie de Netflix Pop Star Academy: Katseye. En esta ocasión, el foco no está únicamente en el exigente proceso de formación, sino en la nueva etapa del grupo y en la relación construida con sus fans. El documental llega a salas seleccionadas durante un periodo limitado y lo hace dos días antes de la publicación de Wild, su tercer EP.
Antes de convertirse en seis, Katseye fue una convocatoria mundial a la que se presentaron más de 120.000 aspirantes. Solo veinte fueron seleccionadas para competir y someterse durante un año al sistema de preparación utilizado habitualmente por la industria del K-pop. El grupo terminó reuniendo integrantes procedentes de Filipinas, Corea del Sur, Suiza y Estados Unidos. La película cierra así el círculo: de miles de vídeos de audición enviados desde distintos países a una pantalla de cine compartida con seguidores de todo el mundo.
Entre dinosaurios, bombas, monedas condenadas a desaparecer, recuerdos rurales y canciones capaces de reunir a miles de seguidores, la cartelera demuestra que no hace falta viajar demasiado lejos para encontrarse en otro mundo. Basta elegir una película, ocupar una butaca y esperar a que se apaguen las luces. Quizá por eso seguimos entrando en una sala oscura: para regresar dos horas después a la misma calle, aunque ya no exactamente al mismo lugar.