Actualizado hace 9 minutos
El ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino ha defendido este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que juzga la 'Operación Kitchen' que lo que hubo en realidad fue "una operación de inteligencia" para seguir la pista del dinero que el extesorero del PP Luis Bárcenas pudiera tener escondido en 2013 en cuentas bancarias en Suiza.
Así lo ha manifestado en su declaración como acusado en el juicio sobre el presunto espionaje orquestado en 2013 por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información a Bárcenas que pudiera comprometer a dirigentes del PP y obstaculizar, supuestamente de esa forma, la investigación sobre la existencia de la una contabilidad opaca en el seno del partido.
A preguntas de su abogado, Pino, que el momento de los hechos era la máxima autoridad operativa en la Policía Nacional, ha detallado que en 2013 llegó una información a la DAO sobre la posibilidad de que Sergio Ríos, entonces chófer de Bárcenas y acusado en el juicio por haber sido captado como confidente de la presunta trama, hubiera sido "propuesto" para ir a Suiza en coche para "coger un dinero" de Bárcenas.
"La 'Operación Kitchen' es una denominación que hace un periodista. Desde la óptica policial del DAO, cuando hay un coche esperando para ir, según la información del confidente, a por dinero, evidentemente hay que ir a montar un servicio, nos pongamos como nos pongamos. (...) No buscábamos documentos. Lo que intentábamos era el dinero. Y, además, había noticias sobre la existencia de otras cuentas distintas", ha indicado.
Villarejo "se hizo cargo" de captar a Ríos
A partir de entonces, según su versión, fue el comisario jubilado José Manuel Villarejo, también acusado en el juicio, quien se hizo "cargo del asunto" de captar al chófer del extesorero como colaborador.
"Evidentemente, Villarejo me llega al poco tiempo y me dice que va a colaborar", ha subrayado Pino, que ha admitido que autorizó pagos de fondos reservados a Ríos porque "no tenía trabajo ni dinero" ante la entrada en prisión provisional de Bárcenas en el marco del 'caso Gürtel'. "Es un colaborador, le tenemos que pagar algo", ha agregado.
El excomisario José Manuel Villarejo, a su llegada a la Audiencia Nacional.
Pino ha relatado que autorizó la contraprestación de 2.000 euros al mes para el confidente, que era lo que "se pagaba por esas cosas" y que era Villarejo quien se encargaba de llevar a cabo los pagos.
En relación a la "operación de inteligencia" que motivó la captación de Ríos como confidente, Pino ha explicado que recibió una llamada del comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en el juicio, que le comentó que "un chófer de Bárcenas está siendo tocado", esto es, que había interés por parte de otros cuerpos policiales --en este caso, ha dicho, la Guardia Civil-- para que fuera colaborador.
"Un agente libre"
Desde su óptica, Villarejo era "un agente libre" que se dedicaba a "captar información" y al "manejo de fuentes". "Era un hombre que se dedicaba a captar información y a hacer operaciones que se le encargaran", ha resumido.
El exDAO ha negado que el comisario Enrique García Castaño, que llegó a estar investigado pero para quien se archivó la causa por motivos médicos, y Villarejo hubiesen realizado algún tipo de actuación irregular o ilícita en relación a esta supuesta operación de inteligencia.
Por otro lado, ha aseverado que es "falso" que García Castaño entrara dentro del local donde trabajaba la mujer de Bárcenas para obtener información como había declarado el comisario ante el juez de instrucción que investigaba esta causa. "Este hombre no entró en ninguna parte. No me cuadra nada", ha insistido.
De la misma forma, ha negado que alguien le informara del volcado de dispositivos que habrían realizado agentes adscritos al departamento de Castaño en una cafetería Vips de Madrid. "No tenía conocimiento de nada", ha señalado.
No informó al ministro Fernández Díaz
Pino ha negado haber informado al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ni a su 'número dos', el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, ambos también acusados en el juicio, sobre vigilancias policiales realizadas a la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias.
Asimismo, se ha desvinculado de la supuesta entrada de Ríos en la Policía Nacional como supuesto favor a cambio de sus servicios como confidente y ha señalado que conoció al chófer en los pasillos de la Audiencia Nacional durante este proceso.
Pino ha reconocido que Villarejo nunca le informó del número de confidentes con los que contaba en esta operación, ya que, según los informes del sumario, los investigadores apuntaban a que el comisario jubilado contaba con siete posibles colaboradores a los que denominaba con la letra K y un número del 1 al 7, siendo supuestamente Ríos K2. "Eso es sagrado. No se puede hablar de los confidentes, en la policía está rigurosamente prohibido", ha precisado el exDAO en su declaración.
Por otro lado, Pino ha desvinculado de la trama al exjefe de Asuntos Internos de la Policía Nacional Marcelino Martín Blas, acusado en este juicio, al asegurar que aunque en un principio habría sido propuesto para captar a Ríos, finalmente fue Villarejo quien se encargó. "Desde entonces no volvió a saber nada más", ha señalado. Además, ha manifestado que Villarejo no quería trabajar con Martín Blas por una enemistad que había entre ellos. "No se podían ni ver, era un odio difícil de comprender para mí", ha precisado.