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Polideportivo

El declive de Óscar Freire: de triple campeón del mundo a ser condenado por injurias a su mujer

Desde una desaparición de 48 horas, hasta la condena por acoso y vejaciones a su exmujer
El exciclista Óscar Freire en una imagen de archivo.
El exciclista Óscar Freire en una imagen de archivo. / EP

Actualizado hace 5 minutos

Hay carreras deportivas que parecen destinadas a marcar una época, pero que finalmente sufren un declive que mancha completamente la imagen de una persona que algún día, seguramente, fue el ídolo de mucha gente. Así es el caso de Óscar Freire.

El de Torrelavega no era un ciclista cualquiera. En un Estado tradicionalmente obsesionado con las altas cumbres y los escaladores puros, Freire irrumpió como algo nuevo. Era el hombre de las clásicas, y un genio del esprint. Sus tres maillots arcoíris de campeón del mundo, logrados en Verona (1999 y 2004) y Lisboa (2001), le auparon al Olimpo del ciclismo. A eso sumó tres monumentos en la prestigiosa Milán-San Remo y el codiciado maillot verde de la regularidad en el Tour de Francia.

Sin embargo, el destino de muchos atletas de máximo nivel se tuerce cuando se apagan los focos, y en estos casos cuando se guarda la bicicleta y toca enfrentarse a la rutina del día a día. Para Freire, la transición hacia el retiro ha resultado ser una pendiente descendente llena de curvas peligrosas, que ha provocado un gravísimo abismo en el ámbito familiar, y ha dinamitado por completo su imagen pública y su leyenda deportiva.

El primer desencuentro

El primer gran síntoma de su desencanto tras colgar el maillot llegó en los despachos. El tricampeón siempre quiso ser el seleccionador nacional de ciclismo. Era un cargo que sentía hecho a su medida y por el que llegó a postularse abiertamente en varias ocasiones. A finales de la temporada de 2024, las conversaciones con la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC) parecían que iban a llegar a buen puerto.

Hubo reuniones, y proyectos sobre la mesa, pero el elegido final para ocupar el puesto terminó siendo su antiguo compañero en el pelotón, Alejandro Valverde.

Alejandro Valverde en una foto de archivo.

Alejandro Valverde en una foto de archivo. Movistar Team

No le sentó nada bien a Freire perder ese puesto. En unas sonadas declaraciones concedidas a Eurosport, no dudó en atacar frontalmente a la cúpula directiva de la Federación: "Envié un mensaje al presidente, no me contestaba... le volví a llamar y me cortó el teléfono. A partir de ahí me di cuenta de que pasaba olímpicamente de mí", sentenció el cántabro.

Aquel desencuentro institucional enfadó mucho a Freire, que llegó a cuestionar la catadura moral de los dirigentes deportivos afirmando lo siguiente: "Yo no soy político y puedo ir con la cabeza bien alta. Probablemente él, siendo político, irá con la cabeza bien alta pero no tendrá la conciencia tranquila. Y si va con la conciencia tranquila, es que buena persona no es".

El día que desapareció

Una de las polémicas más sonadas de su vida fue cuando salió la noticia de que se encontraba en paradero desconocido. En febrero de 2025, su familia, acudió a las dependencias de la Guardia Civil en Cantabria para interponer una denuncia oficial por desaparición.

Los detalles que trascendieron aquellos días fueron inquietantes. Tras protagonizar una fuerte discusión familiar en su domicilio de Santillana del Mar, el exciclista abandonó la casa llevándose puesto únicamente lo que llevaba encima. Dejó atrás las llaves, la cartera, la documentación bancaria y, su teléfono móvil personal.

Afortunadamente, al segundo día fue localizado sano y salvo. Tanto las autoridades como su propio entorno confirmaron que se trataba de una marcha cien por cien voluntaria. Al ver el revuelo que se había causado, el corredor trató de zanjar la polémica con un mensaje: "Es un tema personal e íntimo. Es algo privado y nunca debería haber trascendido a los medios". No obstante, todo hacía indicar que sería el principio del fin de Freire.

Condenado

A pesar de ello, el capítulo más oscuro y destructivo de toda su biografía, se escribió hace apenas unos días. Lo que para su entorno más cercano llevaba meses siendo un tormentoso proceso de separación matrimonial con su esposa, Laura Cobo, acabó estallando en las manos de las autoridades policiales.

Durante la tarde del 12 de abril, el laureado exciclista cántabro era detenido formalmente en la localidad de Torrelavega por agentes de la Guardia Civil. El motivo del arresto era una denuncia de su mujer por un presunto delito de malos tratos continuados en el ámbito familiar, que englobaba agresiones físicas, amenazas verbales, graves vejaciones y un acoso asfixiante.

La filtración del sumario y del atestado reveló el testimonio de la víctima. Según ella, la mala relación venía de muy lejos, pero la situación de control posesivo se había vuelto extrema desde el año 2023. La denuncia describía a un hombre capaz de organizar un auténtico y milimétrico operativo de espionaje doméstico contra su pareja.

Laura Cobo relató a los agentes de seguridad, aportando pruebas materiales de ello, que Freire había llegado a instalar dispositivos de seguimiento y geolocalización GPS ocultos en su vehículo privado para registrar todos sus movimientos. Además, constató la existencia de micrófonos estratégicamente colocados en la vivienda familiar para grabar conversaciones íntimas en secreto, así como la duplicación fraudulenta de su cuenta personal de la red social WhatsApp, lo que le permitía interceptar, y leer todos sus mensajes.

Cobos afirmó textualmente que el control "es total", que "siempre sabe dónde está y lo que hace" y definiéndole ante los agentes como un perfil "muy celoso y posesivo".

Ante la aplastante contundencia del material probatorio y el enorme peso de las evidencias tecnológicas aportadas por la acusación, los tiempos judiciales se aceleraron. Tras pasar a disposición judicial y dormir en dependencias policiales, el lunes 13 de abril se celebró un juicio rápido en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega.

Óscar Freire, que en el momento del arresto se había acogido a su derecho constitucional a no declarar, claudicó ante la estrategia de su equipo de defensa y optó por firmar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía para evitar males mayores.

De esta manera, Freire reconoció los hechos probados que se le imputaban y la denuncia original se transformó en una condena firme por un delito leve de vejaciones injustas e injurias hacia su expareja. La sentencia judicial resultante le impone un castigo penal de nueve días de localización permanente obligatoria en un domicilio totalmente diferente al de la víctima.

Paralelamente, el juez ha dictaminado una estricta orden de alejamiento inmediata que le prohíbe aproximarse a menos de doscientos metros de Laura Cobo, así como la absoluta prohibición de mantener con ella cualquier tipo de contacto o comunicación por un periodo inamovible de seis meses.

2026-04-15T18:30:32+02:00
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