Actualizado hace 56 minutos
La actividad militar en las Bardenas Reales continuará, al menos de momento. El pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado este miércoles una proposición no de ley que buscaba el cese definitivo de las maniobras de tiro y bombardeo en el parque natural navarro. La iniciativa, impulsada de forma conjunta por Sumar, PNV, EH Bildu y Podemos, no ha logrado prosperar debido al voto en contra del PSOE, que ha unido sus fuerzas a las de PP, Vox y UPN para blindar la continuidad del polígono.
La negativa del PSOE: el obstáculo insalvable
A pesar de la sintonía habitual con sus socios de investidura en otras materias, los socialistas se han mostrado tajantes en la defensa de la infraestructura militar ubicada en Navarra. La diputada del PSOE, Caridad Rives, ha sido la encargada de defender el posicionamiento de su grupo, argumentando que el polígono es "vital" para el entrenamiento de las unidades del Ejército del Aire y del Espacio.
Desde las filas socialistas han querido matizar que su apuesta por la defensa no contradice sus principios pacifistas. Rives ha asegurado respaldar el mensaje de "no a la guerra", pero ha subrayado que esto no implica un "no a la defensa". Para el Ejecutivo español, disponer de unas Fuerzas Armadas preparadas es fundamental "con el ánimo de no necesitarlas nunca". Además, el PSOE ha minimizado el impacto del recinto en el entorno, señalando que el Ejército apenas utiliza el 4% de la superficie del Parque Natural para las zonas de impacto y que la gran mayoría de las maniobras se realizan sin carga explosiva.
Una demanda social y política de Navarra
La propuesta rechazada pretendía aprovechar que el contrato de arrendamiento actual entre el Ministerio de Defensa y la Junta de Bardenas expira en 2028 para poner punto final a 75 años de actividad militar. Las formaciones proponentes buscaban no solo el fin de los bombardeos, sino también la derogación de la declaración de Zona de Interés Preferente para la Defensa y la puesta en marcha de un plan de reconversión económica para la zona.
Desde EH Bildu, la diputada Isabel Pozueta ha denunciado que el origen del polígono se remonta a un "arrendamiento forzoso" de la dictadura franquista. Según Pozueta, existe un consenso social y político en Navarra que rechaza la presencia militar en un entorno catalogado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. En la misma línea, Maribel Vaquero (PNV) ha instado a "dar por acabado un ciclo" para que las Bardenas se conviertan, a partir de 2028, en un parque natural en su totalidad.
Riesgos de seguridad y accidentes en la zona
Uno de los puntos de mayor fricción durante el debate ha sido el historial de siniestralidad de las instalaciones. Los grupos que pedían el cierre han recordado que se han registrado más de 70 accidentes a lo largo de los años, de los cuales una treintena ocurrieron fuera del perímetro militar, llegando a caer proyectiles y aviones en zonas civiles habitadas.
A estos riesgos de seguridad se suma la contaminación acústica constante provocada por el vuelo de cazas a baja altura y el impacto medioambiental del uso de munición. Para Sumar, representado por Lander Martínez, los vecinos tienen derecho a una alternativa económica que no les obligue a elegir entre el polígono y la prosperidad, denunciando una "falsa dicotomía" que hipoteca el desarrollo laboral de la comarca.
Críticas de "hipocresía" desde la oposición
El rechazo a la iniciativa no solo ha llegado por razones estratégicas, sino que ha estado acompañado de duros reproches dialécticos. El diputado de UPN, Alberto Catalán, ha tildado de "hipócritas" a los grupos proponentes. Catalán ha recordado que EH Bildu no renuncia a las rentas que perciben los municipios donde gobiernan por el uso militar del suelo, que Sumar forma parte de un Gobierno que ha incrementado el gasto en defensa y que el PNV ampara la industria armamentística en Euskadi.
Por su parte, el PP ha calificado el polígono como "fundamental" para la defensa nacional y ha acusado a los nacionalistas de atacar al Ejército por su carácter español. Desde Vox, la postura ha sido todavía más beligerante, calificando la iniciativa de "repugnante" y acusando a los proponentes de querer "desmantelar" una infraestructura crítica para la seguridad del Estado.
Con este resultado, el futuro de las Bardenas Reales queda vinculado a la decisión del Gobierno de España de mantener su operatividad, ignorando las peticiones de reconvención de sus socios habituales y dejando en el aire las esperanzas de quienes buscaban un horizontes sin bombas para el año 2028.