La subida de los costes está llevando a bares y restaurantes a revisar sus precios, pero los establecimientos no pueden trasladar al cliente un importe que no haya sido informado previamente de forma clara. Una situación que ha vuelto a generar debate en redes sociales después de que un local de la Barceloneta colocara un cartel en el que avisa a sus clientes de posibles cambios en el importe final.
"Debido a la subida de los costes de estos últimos meses nos vemos obligados a incrementar un poco nuestros precios de manera temporal", explica el establecimiento en el mensaje, añadiendo la siguiente advertencia: "Los precios de la carta pueden ser modificados en el ticket final". El local pide disculpas a sus clientes, pero no concreta en el cartel qué productos estarían afectados por la subida ni cuánto podría incrementarse el precio.
La imagen ha sido difundida por el popular perfil Soy Camarero, administrado por Jesús Soriano, y rápidamente ha generado reacciones entre sus seguidores. "Que suban los precios se puede entender, pero... ¿no saber cuánto vas a pagar hasta que llega el ticket?", plantea Soriano al compartir el caso.
Qué dice la normativa sobre los precios de bares y restaurantes
La legislación de consumo establece que el cliente tiene derecho a conocer el precio antes de quedar vinculado por la compra o el servicio. El artículo 20 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios exige que las ofertas comerciales que incluyan un precio indiquen el precio final completo, incluidos los impuestos, además de los posibles incrementos, descuentos y gastos adicionales que se repercutan al consumidor.
La propia norma contempla una excepción para aquellos bienes o servicios cuyo precio no pueda determinarse razonablemente de antemano.
Por tanto, un establecimiento puede modificar sus precios, pero debe comunicar las nuevas condiciones antes de que el cliente realice el consumo. Una subida no debería aparecer por sorpresa únicamente cuando llega la cuenta.
En Cataluña, los precios deben estar claramente informados
En el caso concreto de Barcelona existe además normativa autonómica de protección de los consumidores. La Agencia Catalana del Consumo establece que los bares y restaurantes deben mostrar los precios de comida y bebida de manera visible, incluyendo el IVA y otros gastos que correspondan. También deben informar de los precios diferentes cuando el consumo se realiza en lugares distintos, como la barra, la mesa o la terraza.
La información oficial de la Generalitat especifica además que los precios deben incluir el importe total que debe satisfacer el consumidor, con los impuestos y otros conceptos aplicables.
¿Puede un restaurante subir los precios?
Los bares y restaurantes tienen margen para fijar sus propios precios, dentro de las reglas generales de protección de los consumidores. Lo que no pueden hacer es introducir de forma inesperada un coste que el cliente no conocía cuando decidió realizar el pedido.
La hostelería afronta costes elevados en materias primas, suministros, personal y alquileres, factores que pueden terminar trasladándose a los precios de las cartas.
Un local de la playa de la Barceloneta, que sorprendía a sus clientes con un mensaje directo acerca de por qué sus precios no son definitivos.
Pero esa presión sobre los negocios no elimina las obligaciones de información al consumidor. El establecimiento puede revisar su carta y establecer nuevos precios; el cliente debe poder conocerlos antes de consumir.
La diferencia es especialmente relevante en destinos turísticos y zonas con una elevada afluencia de visitantes, donde los establecimientos pueden trabajar con cartas diferentes según el espacio de consumo o con determinados suplementos.