Actualizado hace 2 minutos
El banco BERGSHYTTAN, disponible en IKEA por un precio de 119 euros, se posiciona como una solución versátil y elegante para cualquier quedada de verano y para comidas familiares. También puede ser muy útil para organizar dormitorios y salones. Con su acabado en efecto tinte chapa de abedul, este mueble tiene ese equilibrio tan buscado entre la calidez de la madera natural y un toque contemporáneo que encaja en cualquier estilo. Su diseño busca ofrecer un lugar cómodo para calzarse o descalzarse al llegar a casa y aprovecha su estructura para integrar un espacio de almacenaje inferior que puede ser clave en espacios reducidos.
BERGSHYTTAN
Diseño y materiales
La elección de la chapa de abedul aporta una durabilidad muy buena y una resistencia al uso que otros acabados sintéticos no pueden igualar. El tinte aplicado resalta las vetas naturales de la madera, dando a cada banco un carácter único. Con unas "líneas limpias y una estructura sólida, el BERGSHYTTAN es capaz de soportar el peso de varios adultos, convirtiéndose en un mueble auxiliar que va más allá de lo puramente decorativo". Su superficie es "fácil de mantener", algo esencial para una pieza que, por su ubicación, está expuesta a un roce constante. Por 119 euros, IKEA ofrece una pieza que resuelve necesidades prácticas sin sacrificar el diseño.
La marca
La historia de IKEA comienza en 1943, cuando Ingvar Kamprad, un joven emprendedor sueco de apenas 17 años, fundó la empresa en la región rural de Småland, un entorno marcado por la escasez y la cultura del ahorro que influiría profundamente en su filosofía empresarial; el nombre IKEA es un acrónimo formado por las iniciales del fundador (Ingvar Kamprad), el nombre de la granja familiar (Elmtaryd) y la aldea cercana (Agunnaryd), y en sus inicios la compañía no vendía muebles, sino productos variados como bolígrafos, carteras o marcos de fotos, hasta que en 1948 incorporó el mobiliario a su catálogo, marcando un punto de inflexión; el gran salto llegó en los años 50, cuando IKEA empezó a diseñar sus propios muebles y a introducir el concepto revolucionario del mueble desmontado (flat-pack), que permitía reducir costes de transporte y almacenamiento, facilitando así precios más bajos para el consumidor, una idea que acabaría convirtiéndose en su sello distintivo.