Actualizado hace 1 hora
El Ayuntamiento de Donostia trabaja ya con las personas que viven de forma ilegal en los pabellones abandonados de Jolastokieta, en Herrera, para buscarles una solución habitacional antes de que sean desalojados. Así lo ha anunciado el alcalde Jon Insausti quien, además, ha confirmado que La Sirena se ha incorporado a los recursos de acogida del Ayuntamiento, con lo que ha dejado de funcionar como albergue. Eso sí, ha advertido de este recurso no es suficiente para acoger a todas las personas que actualmente pernoctan en los pabellones de Herrera.
El Ayuntamiento calcula que en los pabellones de la antigua empresa Zardoya Otis, en ese ámbito de Jolastokieta en Herrera, pernoctan unas 200 personas. El consistorio ha aprobado ya la concesión de la licencia de derribo de esos edificios, actualmente abandonados, por lo que esas personas deben dejar los pabellones. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha iniciado con ellos un proceso para ofrecerles una alternativa, si aceptan seguir un itinerario de inserción social y laboral.
"Tenemos 200 personas durmiendo en pabellones y hay que dar una solución, hay que ofrecer una respuesta concreta" ha señalado el alcalde donostiarra. "A mí no me gustaría que fuera con una orden de desalojo" ha añadido Jon Insausti, "aunque si finalmente tiene que ser así, así será". Sin embargo, ha dicho el primer edil, "creo que también tenemos que estar dispuestos a intervenir de otra manera. Tenemos un programa en marcha, el programa 'Aukerak', veremos hasta dónde podemos llegar".
La Sirena, reconvertido en centro de acogida
Una opción para reubicar a quienes pernoctan en esos pabellones abandonados de Zadoya Otis es La Sirena, reconvertido en centro de acogida. Ya viven en este centro algunos de los desalojados de otros edificios como el del antiguo instituto de Martutene o el pabellón número 4 de Herrera. Sin embargo, advierte el alcalde que "La Sirena ofrece hasta un tope de 100 plazas. Actualmente están llenas 60. Creo que la realidad a la que hacemos frente supera ampliamente nuestras capacidades".
Aunque este verano La Sirena ya no funcionará como albergue para jóvenes como solía hacerlo otros años al llegar el 31 de marzo, porque seguirá su servicio como centro de acogida, Jon Insausti insiste en que Donostia sola no puede hacer frente a esta situación. Por ello, ha vuelto pedir la colaboración de otras instituciones como Gobierno Vasco, Diputación y ayuntamientos de municipios del entorno.