Polideportivo

"El Aviron es una institución que tiene una fuerte identidad vasca y bayonesa"

El presidente del Aviron Bayonnais Rugby Pro, Philippe Tayeb, define los pilares de este mítico club: arraigo territorial, trabajo diario y formación de base. La entidad deportiva recibirá el próximo 26 de octubre el Premio al Compromiso en los Hitz Saria
Philippe Tayeb, presidente del Aviron Bayonnais Rugby Pro. / Cedida

Desde que asumió la presidencia del equipo hace ocho años, Philippe Tayeb ha trabajado para devolver al Aviron Bayonnais Rugby Pro al primer plano del rugby francés. Prudente en sus aspiraciones y cauto a la hora de valorar los logros del equipo, el presidente defiende un proyecto deportivo basado en la identidad, el trabajo conjunto y el arraigo territorial.

El próximo 26 de octubre Tayeb recogerá, en nombre de la entidad, el reconocimiento al Compromiso en la gala de los Hitz Sariak-Premios Palabra, organizada por Grupo Noticias con la colaboración del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, Iberdrola y Kutxabank. Una distinción que recibe con honor en nombre de todo el club: “Sin la gente y sin esta familia que nos acompaña, no podríamos hacer las cosas que hacemos”. Porque, para él, el Aviron es una institución ligada a la cultura vasca y bayonesa, una comunidad que se construye generación tras generación y un proyecto que también mira al otro lado del Bidasoa para impulsar la formación y el futuro del rugby.

El Aviron Bayonnais nació en 1906 hace ya 120 años. ¿Qué cree que ha permitido que el club conserve su identidad a lo largo de tantas generaciones?

Creo que han sido el territorio, la comunidad del Aviron y toda la pasión que rodea a este deporte lo que ha permitido que la historia continúe y que las distintas generaciones se identifiquen con el club. Eso es importante. El territorio, la identidad y la cultura han hecho posible que esa transmisión se mantenga de generación en generación durante 120 años.

Jean Dauger es una figura inseparable de la historia del club. ¿Qué representa hoy para las nuevas generaciones y para la afición?

Sin duda, fue un jugador muy importante, sin embargo, cuando las generaciones actuales, de 20 o 30 años, hablan de Jean Dauger muchas veces piensan en el estadio y no en el jugador, porque no lo han visto jugar. El estadio ha terminado por ocupar el lugar de la persona en el imaginario colectivo. La verdad es que ahora, cuando se habla de Jean-Dauger en Francia, e incluso en el resto del mundo, porque también tenemos una comunidad en Argentina y una diáspora en diferentes países, la gente piensa en el estadio, no en el hombre.

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El estadio se llena en cada partido. ¿Cómo consigue el equipo generar tanta pasión?

La identidad es importante para la comunidad del club. Tenemos el proyecto de que entre el 60% o el 70% de nuestros jugadores hayan nacido en el territorio o se hayan formado en sus colegios, un poco como sucede en el Athletic. Euskadi tiene una identidad muy fuerte, y el Aviron Bayonnais representa al rugby de este territorio. La gente viene de vacaciones o pasa aquí el fin de semana.También viene por el ambiente del estadio, las canciones y todo el espectáculo que se vive en el Jean-Dauger. De manera que, no es solo un partido: se trata de pasar un fin de semana divertido, disfrutando del ambiente. Además, tenemos la suerte de que el estadio está en el centro de la ciudad, lo que favorece que las personas acudan al partido. La gente llega a las diez de la mañana, empieza a cantar, a comer, a beber y a las cuatro sube al campo a animar al equipo. 

El Aviron vuelve a estar entre los grandes del rugby francés, en el Top 14. ¿Qué significa para un club con esta historia competir en esta categoría?

Supone mucho trabajo, un esfuerzo diario. Para mantenerse en el Top 14 hay que trabajar muchísimo. Hace ocho años, cuando llegué a la presidencia, el club estaba en una situación deportiva muy difícil. Pero decir que estamos entre los grandes del rugby francés sería demasiado pretencioso por nuestra parte. Lo que tenemos que hacer, y eso es muy importante, es trabajar con humildad. No considero que estemos entre los grandes del rugby francés; tenemos historia, pero no hemos ganado títulos de Francia ni de Europa. Así que tenemos que ser muy prudentes y prestar mucha atención para mantenernos donde estamos ahora.

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El club y las federaciones de la Comunidad Autónoma Vasca y de Navarra han emprendido el proyecto Haizean para desarrollar el rugby a este lado del Bidasoa. ¿Cómo valora esta iniciativa?

Para mí, el proyecto Haizean consiste en transmitir todo el saber hacer que tenemos en Iparralde. Su finalidad es que jugadores vascos puedan jugar a un alto nivel en Baiona, en el Top 14, que considero el campeonato más importante del mundo. Es un proyecto muy importante porque incluye la formación y la educación. Los padres y las madres tienen que encargarse de educar a sus hijos. Nosotros estamos aquí para formar a los mejores jugadores de rugby y poner a su disposición todos los medios humanos que tenemos: entrenadores, preparadores físicos y los demás profesionales.

Desde hace algunos años, el Aviron Bayonnais disputa uno de los partidos de liga en Donostia. ¿Este año también regresarán a Anoeta?

Sí, desde luego. Es importante tanto desde el punto de vista económico como cultural. Además, hemos puesto en marcha un proyecto de igualdad a través del rugby, en colaboración con los clubes y con entrenadores que trabajan una o dos veces por semana para identificar a jugadores que puedan competir en el tercer nivel del rugby francés. Cuando iniciamos el proyecto Haizean, teníamos un objetivo muy claro: transmitir la cultura del rugby en Gipuzkoa. Por eso es tan importante jugar en Donostia. No se trata solo de dos días de fiesta y de partido, sino del trabajo que desarrollamos durante todo el año. Vamos allí con frecuencia y contribuimos a promocionar este deporte. En Gipuzkoa hay unos 3.000 jugadores federados y estamos trabajando muy bien con Iñaki Rica, presidente de la Federación Vasca, en el proyecto de formación.

El equipo ha comenzado muy bien la temporada. ¿Se puede soñar con volver a luchar por el título?

Tenemos que mantener la prudencia y la humildad, porque el Top 14 es muy duro. Hemos jugado cinco partidos y nos quedan otros diecinueve. Lo que hemos hecho hasta ahora está muy bien, pero tenemos que seguir siendo prudentes. No tenemos un equipo para ganar un título ahora mismo, sino para hacer una buena temporada. Está claro que cualquier jugador de rugby tiene que mirar alto, tiene que soñar; es un competidor que quiere ganar y que tiene que entrar en el campo con esa mentalidad. Sin embargo, creo que hay equipos mejores que nosotros en el Top 14. Lo que estamos haciendo en Aviron Bayonnais es construir una casa y empezar a subirla poco a poco, desde los cimientos; debemos comenzar desde abajo e ir avanzando progresivamente.

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Usted también fue jugador. ¿Qué aprendizaje de aquella etapa le sirve hoy como presidente del club?

Soy un presidente que no quiere interferir en la parte deportiva. Tuve la suerte de jugar en mi equipo de Lourdes, porque nací allí, y también de formar parte de la selección española. Disputé una Copa del Mundo en Hong Kong, la primera Copa del Mundo de rugby a quince. Lourdes era un club muy importante cuando yo jugaba. Después fui a jugar a España por ser hijo de madre española, así que tengo la doble nacionalidad. La suerte de haber sido jugador es que, cuando hablo de rugby con el entrenador, los jugadores, los patrocinadores o la comunidad, sé de qué estoy hablando. No digo que un jugador es bueno o malo sin saber de qué hablo. Tampoco necesito ir al vestuario a darle palmaditas a un jugador. Hay presidentes que compran equipos sin haber jugado y sin conocer realmente el rugby. Yo he jugado y eso me permite mantener una distancia con los jugadores y contar con su respeto. Ahora mismo somos tres presidentes en el Top 14 que hemos jugado al rugby. Mi función como presidente es poner los máximos medios posibles al servicio del club y construir una economía que me permita disponer de un equipo, contratar jugadores y fichar a un entrenador. Ese es mi papel. Me corresponde ejercer mi función institucional, saludar a todo el mundo y respetar al entrenador. La ventaja que tengo es que, cuando era jugador, vi a presidentes que hacían las cosas mal y por eso no quiero hacerlo yo.

¿Qué importancia tiene la cantera para que el proyecto deportivo del Aviron siga teniendo sus raíces en el territorio?

La formación es primordial para el Aviron Bayonnais. Nuestro objetivo es que el 60% de los jugadores se hayan formado en el territorio.

El Aviron no es solo un club de rugby. Para mucha gente representa también una manera de entender y vivir la cultura vasca. ¿Se sienten embajadores de esa cultura? 

Hablar de un embajador implica hablar de alguien con una gran importancia. Para nosotros, el Aviron es una institución con una fuerte identidad vasca y bayonesa. Pero no me corresponde a mí, como presidente, decir que somos embajadores; eso es algo que debe valorar la gente.

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El azul y el blanco, la Pottoka, el ambiente del Jean-Dauger, las peñas y las canciones son algunos de los símbolos del club. ¿Cuál representa mejor la identidad del Aviron Bayonnais?

Todos, porque ninguno puede existir por separado. No se puede hablar de la cultura del Aviron Bayonnais sin la Pottoka, los colores azul y blanco, Jean-Dauger y todo lo demás. Si se pone un elemento por delante de los otros, no funciona. Lo que funciona es el conjunto. Es un equipo.

El próximo 26 de octubre, el club recibirá un Hitz Saria, un reconocimiento al compromiso. ¿Cómo reciben este premio?

Es un reconocimiento al trabajo de un equipo y de una familia local que me apoya desde hace ocho años. Es un honor muy importante, no solo para mí, sino también para el club de Baiona y para todo lo que lo rodea. Sin la gente y sin esta familia que nos acompaña, no podríamos hacer las cosas que hacemos. Un presidente no busca distinciones, pero siempre es agradable recibir el reconocimiento del territorio.

23/10/2026