La crecida del río Arga el pasado 10 de diciembre, además de poner patas arriba la vida de los burladeses y las burladesas, también comprometió la integridad del patrimonio histórico de la localidad. No obstante, aunque miles de legajos y expedientes municipales quedaran sepultados bajo el agua que no perdonó a las dos plantas subterráneas del Archivo municipal de Burlada, parte de la historia documental de la localidad esquivó el siniestro al encontrarse a casi 200 kilómetros de distancia de dichas salas inundadas, concretamente en Zaragoza.
Es allá donde reside actualmente Juana María Goñi Uli, de 55 años, descendiente de una histórica familia burladesa que comenzó su andadura en la localidad en el siglo XVI, quien conserva como parte de una colección privada cerca de 300 documentos relacionados con la vida de Burlada.
Con una clara inquietud por la cultura y la historia, Juana comenzó a "trastear" en los armarios de la Casa Uli o antigua Casa Orikainena de Burlada, donde nacieron sus tíos y su madre. Así, a pesar de que las últimas generaciones de su familia se vieran más ligadas al "mundo del campo y menos al de las letras", la descendiente de los Uli logró rescatar una serie de documentos inconexos datados desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. "Supongo que la colección sería mucho mayor, pero entre unos y otros habrían ido deshaciéndose de ella por falta de interés. Mi teoría es que los documentos que han llegado hasta el día de hoy fueron recopilados por los distintos religiosos de la familia a través de las generaciones, que eran quienes tenían acceso a la formación y sabían leer y escribir", explica Juana.
historia, también en euskeraEscritos religiosos, libros de cuentas, pleitos o sentencias son algunas de las materias que recogen los archivos que se han salvado a lo largo de los siglos y que ahora Juana conserva cuidadosamente en "carpetas y cajas de cartón, nunca en plástico, y siempre después de quitarles el polvo con una brocha suave", siguiendo las recomendaciones de entendidos en la materia de la conservación y la restauración de documentos.
Un hobby que ha llevado a la vecina de Zaragoza a estar en contacto con expertos tales como Pruden Gartzia Isasti, actual director del archivo y la biblioteca de la Real Academia de la Lengua Vasca –Euskaltzaindia–, quien dató en 1760 uno de los documentos más especiales del archivo histórico de Juana. Se trata de un tomo en euskera que formó parte de la colección escrita por Sebastián Manuel Mendiburu Olano (Oiartzun, 1708), padre jesuita que pasó treinta años predicando misiones en el obispado de Pamplona, donde publicó su colección de escritos.
En este sentido, la relación con historiadores y archiveros no ha hecho más que avivar la inquietud de Juana por este mundillo, y es por eso que la "catástrofe ocurrida en el Archivo de Burlada" le ha tocado "muy de cerca. Como burladesa y aficionada a la historia creo que esta desgracia se podía haber evitado", asegura.
En esta línea, Juana, junto a un amplio grupo de vecinos, insta al Ayuntamiento de Burlada a que, con el asesoramiento de especialistas, estudie el emplazamiento más apropiado para la ubicación y conservación de los materiales no afectados y aquellos otros dañados que puedan ser restaurados. "No podemos volver a cometer este error", sentencia la coleccionista.
"Las inundaciones no se podían haber evitado, pero sí que el archivo fuera parte de los daños"
juana maría goñi uli
Burladesa de 55 años