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El alga asiática, la especie invasora que arrasa las costas: "No hay dinero ni conocimiento suficiente para acabar con ella"

La bióloga María Altamirano alerta de un impacto medioambiental y socioeconómico "sin precedentes" y reclama prevención para frenar su expansión por el litoral español
Retirada de alga asiática en Noja.
Retirada de alga asiática en Noja. / EP

Actualizado hace 1 minuto

El alga asiática (Rugulopteryx okamurae) es la especie de alga invasora "más virulenta" que ha llegado al Estado y la que está provocando un impacto medioambiental y socioeconómico "sin precedentes", según la bióloga e investigadora del Departamento de Botánica y Fisiología Vegetal de la Universidad de Málaga (UMA) María Altamirano, una de las mayores expertas en el país.

Aunque "no hay dinero en el mundo ni conocimiento suficiente" para acabar con la presencia del alga asiática en la costa española, sí se puede frenar su dispersión, por lo que la prevención, la educación y la preservación de ecosistemas de referencia serían los tres puntos clave para mitigar su impacto, ha explicado en una entrevista.

Este es un caso más de una especie exótica invasora que se ha introducido ayudada por el hombre y, aunque no es la primera alga invasora que llega, sí es "la más virulenta y la que ha provocado mayor impacto socioeconómico", ha precisado.

Esta especie "se ha encontrado muy a gusto y se ha adaptado muy bien a su nuevo hábitat" y, desde que se detectó por primera vez en el año 2016 en la zona del estrecho de Gibraltar, su presencia "está produciendo impactos medioambientales y socioeconómicos sin precedentes".

Aunque Altamirano está convencida de que "un día se irá", ha dicho que mientras tanto hay que entender cómo vive y cómo se reproduce para evitar que siga colonizando el litoral.

Está "barriendo" a la Posidonia

En su área nativa es una especie bentónica, es decir, vive asociada al fondo marino, de modo que cuando llegó a España se instaló y lo hizo a costa de desplazar a las poblaciones bentónicas locales, como la posidonia.

Ahora, no sólo las praderas de posidonia son cada vez más pequeñas, sino que todo el ecosistema se ha visto alterado y la biodiversidad nativa reducida, en ocasiones, al cien por cien, ha indicado.

En la costa de Granada, por ejemplo, el alga asiática "ha barrido a la posidonia", cuyo valor ecológico "se ha visto mermado de manera drástica".

Cuando el alga asiática llegó al litoral español se encontró con unas comunidades locales muy sensibles, algo que, unido a que la especie cuenta con "unos mecanismos muy buenos para propagarse y mantener las poblaciones", le ha permitido adaptarse y extenderse. Una vez asentada, esta especie originalmente bentónica se ha comprobado que también puede ser plantónica, es decir, que tiene una gran cantidad de efectivos que están en la columna de agua, que viven sin haber tocado nunca el suelo y que se van desplazando.

Es esa población -la que se desplaza- la que produce el impacto socioeconómico, la que atrapan los pescadores cuando están faenando en alta mar y la que aparece a diario en nuestras costas, ha explicado la investigadora.

Según Altamirano, faltan recursos económicos y conocimiento para hacer una restauración completa de la flora asociada a una pradera submarina que ha invadido el alga asiática. Además, una vez que la especie esté asentada "es muy difícil erradicarla", el daño ecológico está hecho y "ni con todo el dinero del mundo se podría revertir la situación". En opinión de la investigadora de la UMA hay que trabajar en la prevención, para evitar que se disperse e infecte nuevas áreas, y en mitigar el impacto que provoca en sectores como el turismo o la pesca.

Quedan muchas zonas libres

A pesar de todo, Altamirano es optimista y ha recordado que no está toda la costa "infectada". Ahora mismo la mayor parte de los puntos nuevos de dispersión aparecen en las escolleras o en el interior de los puertos, lo que a su juicio induce a pensar que la actividad pesquera y los barcos en general actúan como vectores de dispersión. La investigadora considera que hay que apostar por controlar la gestión de las aguas de lastre de las embarcaciones y los cultivos marinos, ya que facilitan que se traslade de una zona a otra. Ha añadido que al pescador hay que enseñarle cómo gestionar las aguas de lastre y dónde depositar las algas que retiran; al buceador, recordarle que cuando bucea en un sitio infectado tiene que vigilar y limpiar muy bien su material; y al patrón de una embarcación recreativa, qué hacer tras echa el ancla en una zona infectada.

2026-08-24T15:30:17+02:00
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