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El agua del Mediterráneo occidental ha registrado este verano las temperaturas más altas desde que comenzaron las mediciones en 1982, según un informe del Sistema de Observación Costero de Baleares (Socib). La media en la superficie del mar alcanzó los 26,87 grados, 2,85 por encima del promedio de referencia de 1982-2015.
El verano estuvo marcado por olas de calor marinas intensas y persistentes. Entre enero y septiembre, la región acumuló 158 días bajo estas condiciones, con picos de casi seis grados por encima de los valores históricos.
Temperaturas superiores a 30 grados en Baleares
Agosto fue el mes más cálido de toda la serie, con una temperatura media del agua de 27,79 grados, superando el récord de agosto de 2024. En las estaciones costeras de Baleares se midieron máximos de hasta 33,02 grados en Dragonera. En el puerto de Pollença, el agua permaneció por encima de los 30 grados durante 42 días consecutivos. La investigadora Mélanie Juza, autora principal del informe, ha destacado tanto las temperaturas excepcionales como la duración de estos episodios.
Riesgos para los ecosistemas y tormentas más intensas
Los expertos advierten de que el calentamiento dificulta la mezcla de las aguas, limita los nutrientes y reduce el oxígeno en profundidad. También contribuye a la subida del nivel del mar y amenaza a los ecosistemas, con posibles daños en las praderas de posidonia, mortalidades masivas y cambios en la reproducción y distribución de especies.
Además, un mar más caliente aporta más calor y humedad a la atmósfera, lo que puede intensificar las tormentas y las lluvias fuertes en otoño, con riesgo de inundaciones y daños en la costa.
El Socib combina observaciones por satélite con mediciones en el agua hasta los 2.000 metros de profundidad. Su directora, Emma Heslop, ha reclamado reforzar este seguimiento para gestionar los riesgos y mejorar la adaptación al cambio climático.