Dar un paseo por París es el sueño de millones de personas. Permite ver la Torre Eiffel, Notre Dame o el Louvre, y el Sena también es uno de los símbolos de la capital francesa, con sus paseos en barco, sus terrazas en la orilla o sus playas artificiales para refrescar el verano del interior. Pero el emblemático río también tiene sus peligros, y este pasado fin de semana lo pudo comprobar un perro en una historia con final feliz pero no cargada de angustia.
El angustioso rescate de un perro atrapado en el Sena
La escena, grabada por un testigo en un vídeo viral de más de cuatro minutos, muestra al animal atrapado en el río Sena, incapaz de salir por el muro inclinado y resbaladizo de piedra que bordea el cauce bajo uno de los puentes. Una y otra vez intenta trepar, pero no consigue llegar hasta arriba y vuelve a caer resbalando hasta el agua. Afortunadamente aparece alguien que no quiere dejar al perro a su suerte, cada vez con menos fuerzas y con menos esperanzas de sobrevivir.
Para los amantes de los animales y para cualquier persona con sus sentimientos en orden la situación es de lo más angustiosa, pero acaba bien gracias a la organización de varias personas que ven lo que está pasando y deciden emprender el rescate del can. Y eso que los primeros intentos no son demasiado afortunados, porque un hombre se descuelga primero por el muro acercando al perro una especie de cinturón, y después prueban con un palo, con un optimismo exagerado de que el animal se agarraría a esos improvisados salvavidas con la boca o con las patas.
El pobre perro comienza a aullar de desesperación y miedo, incapaz de salir del río y cada vez más cansado. La tensión aumenta mientras los presentes buscan una forma de ayudarle sin acabar también dentro del Sena.
Cadena humana y final feliz junto al río Sena
Por suerte los rescatadores cambian de estrategia y utilizan una cadena metálica situada unos metros más allá. Un hombre se descuelga hasta el agua y llama al perro, que acude nadando hacia allá, consciente de que su salvación depende de ese humano, que no duda en mojarse hasta la cintura para agarrar al can y empujarlo hacia arriba, donde otros dos jóvenes prolongan la cadena humana hasta llevar al perro hasta arriba.
Entonces llega el desenlace universal de cualquier rescate con final feliz: aplausos y gritos de alivio de quienes habían contenido la respiración durante toda la operación. Las imágenes se han compartido miles de veces en X, Instagram y otras redes sociales, donde muchos usuarios han destacado la reacción colectiva de los transeúntes.
También ha habido quien se ha preguntado por el dueño del perro, aunque algunos medios señalan que podría tener una lesión física que le impedía bajar hasta el río.