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En estas primeras semanas del verano, se han denunciado cuatro incidentes de cierta entidad en los que han resultado mal parados los agentes de la Ertzaintza. El primero de todos ellos tuvo lugar en Etxebarri, donde los agentes fueron recibidos a botellazos en el recinto festivo cuando acudían como refuerzo de la Policía local tras los momentos de tensión que provocó la detención de una persona. En ese caso, no parece que el suceso tuviera una motivación política porque, al parecer, se trataba de dos grupos de chavales que habían quedado para enfrentarse entre ellos, y no estaban encuadrados en ninguna sigla. Pero en los otros tres incidentes sí se han recuperado las consignas de otros tiempos, y se trata además de episodios de señalamiento a los ertzainas que se han producido en el ámbito de su vida personal o familiar, como ocurrió con el agente que fue expulsado de las txosnas en Hernani aunque vestía de calle, las pintadas con el lema "fuck zipaio" realizadas en el muro que comparten las viviendas de tres ertzainas en un municipio de Gernikaldea, o el agente que tuvo que salir escoltado de un partido de la Donosti Cup en Zubieta en el que ejercía como árbitro, entre improperios que se referían a él como "txakurra" y "zipaio". Cada vez que se producen episodios de este tipo, buena parte de las instituciones y los partidos políticos dirigen su mirada hacia la izquierda abertzale. Consideran que tiene una responsabilidad adicional a la hora de condenar lo ocurrido y que ese sector político ha fomentado actitudes de hostigamiento durante décadas, o también creen, como el consejero Bingen Zupiria, que el pulso que mantienen Ernai y GKS por liderar la movilización de los jóvenes es el caldo de cultivo idóneo para estos altercados.
EH Bildu se ha pronunciado este lunes al respecto, cuando han preguntado a la diputada Mertxe Aizpurua sobre este asunto en una entrevista en Euskadi Irratia. Y allí dio la de cal y la de arena, porque coincidió en que "no se puede aceptar" que una persona sea agredida en las fiestas por la profesión que ocupa, y apostó por hacer "pedagogía", pero al mismo tiempo, de manera un tanto contradictoria con esa pedagogía, cuestionó la relevancia de lo que está ocurriendo realmente. Llegó a decir que se está hablando de unos "supuestos" ataques y de "unas pintadas que no ha visto nadie". En el caso de las pintadas en Gernikaldea con la consigna "fuck zipaio" (que le jodan al zipaio), no hay fotos, ni se ofreció la ubicación concreta del municipio ni se impulsó una condena desde los grupos municipales para evitar que se filtrara la ubicación de esas viviendas y se incurriera en una revictimización de los afectados.
A Aizpurua le preguntaron si comparte la propuesta del sindicato Erne de modificar el Código Penal para endurecer las penas por delitos de odio contra las fuerzas de seguridad, una reforma sobre la cual tiene la competencia el Congreso de los Diputados del que forma parte ella misma. La portavoz de EH Bildu no respaldó esta posibilidad al entender que el Código Penal ya es bastante razonable, y que hay una tendencia "punitivista" en los partidos y los sindicatos como si el Código Penal lo arreglara "todo". Pero, al margen del debate que puede existir sobre las vías más eficaces para evitar estos incidentes, en realidad Aizpurua negó la mayor y cuestionó que estos episodios sean tan relevantes como se dice.
"Instrumentalizar a la Ertzaintza"
Aizpurua comenzó su respuesta diciendo que el Código Penal es bastante razonable ("nahiko tajuzkoa" fue su expresión literal en euskera), y lamentó que haya una "tendencia punitivista en partidos y sindicatos". "El Código Penal no lo arregla todo. Hay que hacer pedagogía democrática", contrapuso, para añadir que algunos partidos y sindicatos, a su juicio, están optando por "instrumentalizar a la Ertzaintza" para sus fines. "Pero endurecer el Código Penal no ayuda", repitió.
Fue entonces cuando le preguntaron si habría que tomar otras medidas diferentes. Y, en ese momento, Aizpurua interpretó que "se le da demasiada difusión a lo que realmente ocurre". La diputada añadió que el consejero Zupiria anunció hace unas semanas que estas fiestas iban a ser problemáticas por el pulso entre GKS y Ernai, pero "ha pasado San Juan, están pasando los Sanfermines" y otros festejos y "no ha habido incidentes". "Creo que se pasó un poco", opinó. A su juicio, "no está ocurriendo" lo que anunció el consejero de Seguridad, y "se habla de unas pintadas que no ha visto nadie", de "supuestos" ataques... En su opinión, con esta actitud, se intenta generar un debate y alimentar la confrontación. "Se instrumentaliza la Ertzaintza para la confrontación política. Es algo muy grave y peligroso", dijo, aunque en cualquier caso coincide en que "las fiestas deben ser un espacio seguro y no se pueden aceptar las agresiones" a ninguna persona "por su profesión". El rechazo a que una persona sea agredida por la profesión que ocupa es la expresión que empleó el ayuntamiento de Hernani, dirigido por EH Bildu, para rechazar la exclusión del agente que vestía de calle en las txosnas. En el transcurso de la entrevista, la portavoz de EH Bildu sí admitió que hay que hacer algo.
A partir de ahí, Aizpurua insistió en que hay que hablar del modelo policial. Es precisamente en ese terreno donde pone más el acento EH Bildu, que lleva años cuestionando la proporcionalidad de las actuaciones de la Ertzaintza y ha dejado caer que hay un problema con la infiltración de elementos ultras.
De todos modos, en todo este tiempo, EH Bildu no ha llegado a concretar su propuesta de modelo para la Ertzaintza, más allá de algunas alusiones genéricas al espíritu de Telesforo Monzón en el primer Gobierno Vasco (que no tuvo mayor desarrollo práctico por el golpe franquista y la posterior dictadura), la Policía británica, o las series de televisión nórdicas donde "no sacan todo el día la pistola", en palabras de Arnaldo Otegi. El 7 de mayo, en el Parlamento Vasco, impulsó por primera vez una iniciativa sobre los recursos que debe tener a su alcance la Ertzaintza, pero circunscribió el texto a la ciberseguridad, y no habló sobre el orden público ni la contención de incidentes, un terreno donde las posiciones siguen muy alejadas con el resto de los partidos. Por ello, en ese caso sí logró transaccionar la iniciativa con PNV y PSE, y se incorporó de ese modo al debate de la seguridad para tratar de contrarrestar la sensación de que ese debate es su punto débil como formación que aspira a gobernar.
El PNV se citó con Erne dentro de las "relaciones habituales" con los colectivos sociales
Por otro lado, si Erne desveló el fin de semana una intensa ronda de contactos con los partidos políticos representados en la Cámara de Gasteiz, fuentes del PNV en el Parlamento Vasco aseguraron a Grupo Noticias que han estado con el sindicato Erne "dentro de las relaciones habituales" que mantienen con los diferentes colectivos sociales, pero no realizaron valoraciones más allá sobre la reforma que plantea esta central para endurecer las penas por los delitos de odio contra las fuerzas de seguridad. Una cuestión que, en cualquier caso, corresponde al Congreso.