La semana pasada, EE.UU. no solo dio por terminado el acuerdo de alto el fuego con Irán, sino que decidió “hacerlo añicos” a base de constantes oleadas de bombardeos sobre territorio iraní y la reimposición del bloqueo naval, que han acarreado masivas represalias de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) contra aliados de Washington en la región.
En la última oleada, el Comando Central de EE.UU. (Centcom) ejecutó una serie de ofensivas militares concentradas en el sur de Irán y en la estratégica isla de Gran Tunb, en el golfo Pérsico. La última de estas operaciones, de 90 minutos de duración, se sumó a un bombardeo previo de siete horas que concluyó en la madrugada de este miércoles. Utilizando aviones de combate, drones y buques de guerra, las fuerzas estadounidenses lanzaron municiones de precisión contra instalaciones de misiles y drones, capacidades navales, plataformas de lanzamiento de misiles de crucero y sistemas de defensa costera.
Según el Centcom, estas acciones "mermaron aún más la capacidad" de Irán para amenazar el tráfico marítimo comercial y a las tripulaciones civiles que navegan por el estrecho de Ormuz, una vía por la que transita entre el 20% y el 25% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
Impacto letal
Las autoridades iraníes denunciaron el impacto letal de estas incursiones sobre la población civil y sus fuerzas armadas. La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, informó en la red social X: "En los ataques de los últimos días contra el sur del país, más de 30 civiles han perdido la vida", expresando asimismo sus condolencias a los familiares de las víctimas.
Por su parte, las Fuerzas Terrestres del Ejército iraní confirmaron el fallecimiento de siete militares en un cuartel de Bampur, en la provincia de Sistán y Baluchistán, tras recibir el impacto de 13 misiles estadounidenses dirigidos contra los dormitorios, puestos de vigilancia y la residencia de invitados. La institución militar afirmó que la "venganza" por este "crimen" es "segura e inminente".
Asimismo, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Garibabadi, acusó a Washington de haber "hecho añicos" el memorando de entendimiento de Islamabad para poner fin a la guerra. "EE.UU. ha abandonado todos sus compromisos en virtud del entendimiento de Islamabad y, de alguna manera, ha hecho añicos este memorando", declaró el diplomático a la televisión estatal. Garibabadi también defendió las acciones de su país argumentando que el derecho internacional carece de validez en un contexto bélico, y advirtió: "EE.UU. no quiere que ejerzamos una soberanía efectiva sobre el estrecho de Ormuz, pero nosotros ejerceremos esa soberanía, cueste lo que cueste".
En paralelo, el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, dirigió una carta a la ONU en la que documentó 42 violaciones "claras y fundamentales" del acuerdo por parte de las fuerzas norteamericanas.
Una espiral de represalias
Pero la reacción de Irán no se limitó a la diplomacia. En el plano militar, la Guardia Revolucionaria iraní cumplió sus amenazas reivindicando nuevos ataques con misiles y drones sobre Baréin, Kuwait y Jordania, aliados clave de Washington que albergan bases y tropas estadounidenses. En Kuwait, la IRGC aseguró haber destruido "el principal centro estadounidense de preparación y apoyo militar en Asia Occidental", ubicado en Mina Abdullah, lo que obligó al Ejército kuwaití a activar las sirenas de alarma para enfrentar el ataque de los drones hostiles. En Baréin, la Guardia iraní anunció la destrucción de un centro de mando y control, grandes almacenes de equipamiento y los tanques de combustible de la Quinta Flota de EE.UU. Asimismo, la base de Al-Azraq, en Jordania, que alberga cazas F-18 y depósitos del Ejército estadounidense, fue blanco de ataques con drones por segunda vez, un día después de que el país interceptara cuatro misiles iraníes.
Esta oleada de agresiones provocó una enérgica reacción del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), cuyos miembros mantienen acuerdos de defensa con Washington. El secretario general del CCG, Jasem al Budaiwi, acusó a la República Islámica de arrastrar a la región hacia la inestabilidad. "Los ataques traicioneros de Irán contra Baréin, Kuwait y Jordania revelan su determinación de arrastrar a la región a un mayor caos e inestabilidad, y sus ataques contra la infraestructura constituyen una peligrosa escalada que la comunidad internacional no puede ignorar", aseveró Al Budaiwi, quien instó a adoptar "medidas prácticas y disuasorias" para frenar las acciones de Teherán.