Aquel 31 de agosto de 1813 fue tal la destrucción, en el marco de la Guerra de la Independencia, que solo quedó en pie un tramo de la antigua calle Trinidad, la vía que atravesaba la Parte Vieja entre Santa María y San Vicente. Por ello, esa calle lleva hoy el nombre '31 de agosto' y hoy es el epicentro de una conmemoración en la que se recuerda el silencio y el dolor vivido.
Desde hace unos días, una exposición abierta al público en la sala de conferencias de San Jerónimo en la Biblioteca Central con paneles explicativos de la configuración de la ciudad antes de la quema de 1813, cartas y documentación original de la época, videos de la ciudad antes y después de la quema, y planos antiguos inéditos, así como partituras realizadas sobre la guerra de 1813, y tres conferencias recuerdan lo sucedido en la ciudad.
Pero hoy los actos se centran en el habitual un minuto de silencio en el kiosko del Boulevard, hacia las 19:00h, para dar paso al inicio del asedio a la ciudad, la escenificación nocturna de la trágica quema de 1813 y el paseo ceremonial a la luz de las velas. Sin embargo, los actos de esta jornada han comenzado antes con la misa y el desfile conmemorativo.