Gipuzkoa

Dolores de cabeza que no desaparecen: cuando el origen está en la articulación temporomandibular

La disfunción temporomandibular puede generar sobrecarga muscular y cefaleas persistentes, según el especialista Domingo Martín
Muchas personas conviven con dolores de cabeza sin imaginar que el origen puede estar relacionado con la mandíbula, la musculatura facial o la forma de respirar. / N.G.

Durante años, muchas personas conviven con dolores de cabeza recurrentes sin imaginar que, en algunos casos, el origen del problema puede estar relacionado con la mandíbula, la musculatura facial o, incluso, la forma de respirar. El doctor Domingo Martín, especialista en ortodoncia, explica que si la mordida no es adecuada o la mandíbula no se encuentra alineada correctamente, el organismo pone en marcha mecanismos de compensación para mantener una masticación eficiente. “Cuando no masticas bien y la mandíbula no está en su posición ideal, el cuerpo empieza a compensar”, señala el especialista. Esta adaptación implica una actividad continua de distintos grupos musculares para estabilizar la articulación y facilitar su funcionamiento, lo que puede generar sobrecarga, tensión en la musculatura temporal y, en determinadas ocasiones, cefaleas asociadas.

Entre los factores que pueden agravar esta sobrecarga se encuentra el bruxismo, el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche. Este esfuerzo sostenido incrementa la tensión muscular y puede intensificar las molestias en la articulación temporomandibular y en la musculatura facial.

Hay cefaleas temporales que vienen de la contractura del músculo temporal”, precisa Martín, quien añade que, en muchos casos, los síntomas pueden aliviarse al optimizar la función mandibular y disminuir la tensión muscular implicada, más que mediante una corrección mecánica directa.

Recuperar equilibrio muscular y articular

El especialista de la Clínica Martín Goenaga asegura que no es infrecuente atender a pacientes con años de evolución de dolor de cabeza y múltiples tratamientos previos sin resultados satisfactorios. “Hay personas que llevan diez o quince años medicándose”, comenta. Asimismo, apunta que, cuando se plantea un posible origen funcional del problema, muchos pacientes reaccionan inicialmente con escepticismo.

El tratamiento, recalca, no se centra en un primer momento en la parte estética, sino en recuperar el equilibrio muscular y articular. Para ello emplean desprogramadores musculares, dispositivos diseñados para relajar la musculatura craneomandibular antes de iniciar cualquier corrección ortodóncica. “Primero tratamos el problema y luego damos estética”, resume.

Apnea del sueño

Más allá de la mandíbula, Martín pone el foco en un aspecto que considera con frecuencia infravalorado: la respiración y la apnea del sueño, especialmente en la población infantil.

“El mensaje es claro: no hay que jugar a médico”, advierte. El diagnóstico de la apnea del sueño debe realizarlo siempre un médico especialista en este ámbito y puede requerir pruebas como la polisomnografía, un estudio que analiza parámetros como la respiración durante el sueño, los niveles de oxígeno y la frecuencia respiratoria.

En el caso de los más pequeños, subraya que el ronquido no es normal y debe considerarse patológico. “Un niño no tiene que presentar este síntoma”, incide el especialista. Añade que, con frecuencia, el problema respiratorio se asocia a un desarrollo insuficiente del maxilar, a la posición de la lengua, o a la hipertrofia de tejido adenoideo/amígdalas, factores que pueden derivar en un colapso funcional de las vías aéreas. El profesional Domingo Martín indica que la expansión del maxilar puede contribuir a la mejora del cuadro, pero no es suficiente por sí sola para resolver la apnea del sueño: “Podemos expansionar y mejorar, pero la expansión de por sí no es suficiente en muchos casos”, matiza.

Obstrucción de las vías aéreas superiores

Asimismo, en el ámbito pediátrico, expone que la dificultad respiratoria suele deberse a una obstrucción de las vías aéreas superiores, generalmente relacionada con el aumento de amígdalas o vegetaciones. “Cuando existe una obstrucción significativa, su abordaje puede ser prioritario”, manifiesta. Esta decisión corresponde al otorrinolaringólogo.

El especialista enfatiza, a su vez, la importancia de realizar un diagnóstico médico adecuado, que en ocasiones requiere pruebas específicas para la valoración del sueño. Incluso aclara que la percepción clínica no siempre coincide con los hallazgos diagnósticos, porque pueden existir signos de alteración respiratoria sin que necesariamente se confirme una apnea del sueño. 

Por ello, mantiene la necesidad de no simplificar el abordaje ni asumir que la ortodoncia por sí sola resuelve estos casos, ya que la expansión o la intervención dental “pueden ser complementarias, pero no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico de la apnea del sueño”.

09/06/2026