Dolly Parton vendió más de cien millones de discos, escribió algunas de las canciones más famosas de la historia, levantó un imperio empresarial y consiguió que varias generaciones terminaran cantando Jolene. Pero también regaló cientos de millones de libros a niños y niñas, financió investigaciones médicas, ayudó a víctimas de catástrofes, mejoró las condiciones de sus trabajadores y convirtió su fortuna en oportunidades para los demás.
Supo plantarle cara al mismísimo Elvis Presley, abrió camino a las mujeres en la industria musical y, cuando Miley Cyrus apareció en su vida, ejerció de madrina y puente hacia una nueva generación. Dolly fue estrella, empresaria, filántropa, pionera y, por encima de todo, una mujer que nunca olvidó la pobreza de la que procedía. Estas doce razones explican por qué el mundo no solo admiró a Dolly Parton: también terminó queriéndola.
1. Jamás olvidó de dónde venía.
Dolly Parton nació en una familia pobrísima de Tennessee, cuarta de doce hermanos, y llegó a convertirse en una de las artistas más importantes del planeta sin renegar jamás de aquella niña. Podía llevar una peluca de medio metro, diamantes y tacones imposibles, pero siempre supo perfectamente dónde tenía puestos los pies.
2. Convirtió una herida de su padre en millones de libros.
Robert Lee Parton no sabía leer ni escribir y aquello marcó profundamente a su hija. En 1995 creó en su honor la Imagination Library, que comenzó regalando libros a niños de su condado y ha terminado distribuyendo más de 300 millones de ejemplares gratuitamente por todo el mundo.
3. Prefirió los libros a ser todavía más rica.
Su patrimonio rondaba los 450 millones de dólares, pero Dolly podía haber acumulado muchísimo más. Durante décadas destinó enormes cantidades de dinero a educación, sanidad, becas, catástrofes y proyectos sociales. Hay millonarios que quieren viajar al espacio. Ella prefirió que un niño aprendiera a leer.
4. Cuidó también a quienes trabajaban para ella.
Dollywood no es únicamente el parque temático que lleva su nombre. Sus empleados disponen de centro sanitario propio, planes médicos, cobertura dental y oftalmológica y, además, pueden estudiar gratuitamente desde su primer día de trabajo a través de un programa que cubre matrícula, tasas y libros. Incluso reciben comida gratis durante su jornada. ¡Una montaña rusa de beneficios laborales!
5. Supo decirle que no a Elvis Presley.
El Rey quería grabar I Will Always Love You, pero su representante, el coronel Tom Parker, exigió a Dolly entregar la mitad de los derechos editoriales. Ella lloró, pero se negó. Décadas después, Whitney Houston convirtió aquella canción en un fenómeno planetario y la decisión terminó siendo una de las mejores operaciones de la historia de la música. Dolly adoraba a Elvis, pero más todavía sus derechos de autor.
6. Ayudó incluso a desarrollar una vacuna.
Durante la pandemia donó un millón de dólares a la investigación contra la covid en la Universidad Vanderbilt. Parte de aquel dinero contribuyó a investigaciones iniciales vinculadas al desarrollo de la vacuna de Moderna.
7. Fue madrina de verdad. Miley Cyrus siempre la llamó Aunt Dolly.
No existía parentesco directo conocido entonces, pero sí algo mucho más importante: cariño, consejos y acompañamiento. Dolly apareció incluso en Hannah Montana, permitiendo que millones de adolescentes que jamás habían escuchado Jolene descubrieran quién era aquella señora maravillosa.
8. Nunca compitió con las mujeres que llegaron después.
Las apoyó. Miley, Taylor Swift, Beyoncé... Dolly entendió algo que no siempre resulta sencillo en el espectáculo: que otra mujer triunfe no disminuye tu propio éxito. Tras su muerte, artistas de generaciones completamente diferentes han hablado de ella como referente, consejera y amiga.
Dolly ha sido como una madre para Miley Cyrus.
9. Consiguió ser querida por casi todos.
En un Estados Unidos cada vez más dividido, Dolly logró algo cercano al milagro: atravesar generaciones, clases sociales e ideologías sin perder su personalidad. Defendió a colectivos marginados, apoyó los derechos LGTBQ+ y habló de justicia racial sin convertir cada gesto en una campaña publicitaria.
10. Nunca se tomó demasiado en serio a sí misma.
Hizo de su pecho, sus pelucas y su estética desmesurada una fuente inagotable de chistes. Nadie podía burlarse de Dolly mejor que Dolly. Debajo de aquella apariencia deliberadamente excesiva existía, además, una empresaria formidable que conservó el control de sus canciones y construyó un imperio. Rubia, sí. Tonta..., ¡jamás!
11. Amó durante casi sesenta años al mismo hombre lejos de las cámaras.
Se casó con Carl Dean en 1966 y permanecieron juntos hasta la muerte de él en 2025. Mientras Dolly era una de las mujeres más fotografiadas del planeta, Carl consiguió pasar prácticamente toda su vida evitando los focos. El mayor amor de una estrella mundial sucedía cuando nadie estaba mirando.
12. Simplemente porque nos hizo felices...
Y esa quizá sea la razón definitiva. Escribió unas 3.000 canciones, vendió más de 100 millones de discos, triunfó en el cine, levantó empresas, ganó Grammys y convirtió Jolene o I Will Always Love You en patrimonio sentimental universal. Cuando murió, el pasado 25 de agosto a los 80 años, los homenajes hablaron tanto de su generosidad como de su música. Buckingham Palace la despidió haciendo sonar la mítica 9 to 5 y el Empire State Building se iluminó de rosa.
La cápsula del tiempo que guarda una canción inédita
Dolly Parton se fue, pero se reservó una última sorpresa. Y, como casi todo lo que hizo en vida, no podía ser pequeña. En 2015, la reina del country grabó una canción inédita, My Place in History, y decidió encerrarla en una cápsula del tiempo instalada en el DreamMore Resort de Dollywood, su parque temático de Tennessee.
El tema quedó guardado en dos formatos, cassette y CD, dentro de una caja de madera de castaño. Por si en el futuro nadie recuerda ya cómo funciona aquello, Dolly tuvo el detalle de incluir también un reproductor. Previsora hasta para la posteridad.
La cápsula no podrá abrirse hasta el 19 de enero de 2046, fecha en la que la artista habría cumplido 100 años. Eso sí, Dolly reconoció después que la espera se le estaba haciendo demasiado larga. «Es una canción muy buena», confesó entre risas, arrepentida de haberla escondido durante tres décadas. Habrá que creerla y tener paciencia: Dolly Parton todavía no ha dicho -ni cantado- su última palabra.