No hay nada como sorprender a un estafador en plena acción, especialmente cuando es él mismo quien termina desmontando su propia coartada. Eso es precisamente lo que ocurrió en Portixol, el antiguo barrio de pescadores convertido hoy en una de las zonas más exclusivas y cotizadas de Palma, donde la Policía Local detuvo a un turista italiano de 51 años acusado de un presunto delito leve de estafa.
Detenido un turista por negarse a pagar la cena en un restaurante del Portixol.
La detención se produjo el pasado 9 de junio, después de que una patrulla fuera requerida por los empleados de un conocido restaurante situado en las inmediaciones de la calle Sirena, en el exclusivo barrio de la capital balear. El hombre se negó a abonar una cuenta de 59,50 euros y aseguró que le habían robado la cartera dentro del propio establecimiento esa misma tarde.
Lo que parecía el típico intento de justificar un impago pronto empezó a levantar sospechas entre los agentes. El turista trataba de realizar un conocido "simpa", pero su versión comenzó a desmoronarse desde el primer momento.
El turista se negaba a pagar su cuenta que ascendía cuenta de 59,50 euros, alegando que le habían robado la cartera dentro del propio establecimiento esa misma tarde.
Según trasladaron fuentes policiales, el hombre había consumido en el restaurante por valor de 59,50 euros y, llegado el momento de pagar, se negó alegando haber sido víctima de un robo dentro del local.
El error que lo delató delante de los agentes
La situación dio un giro tan inesperado como cómico cuando los agentes le solicitaron su documentación. Fue entonces cuando el propio sospechoso se traicionó de la manera más absurda posible: sacó de su bolsillo la cartera que aseguraba que le habían robado horas antes y extrajo de ella su documento de identidad.
Tras quedar al descubierto, intentó rectificar rápidamente su relato. Esta vez afirmó que lo que le habían sustraído no era la cartera, sino las tarjetas bancarias y el teléfono móvil. Al preguntarle los funcionarios el motivo por el cual había consumido tanta comida y bebida sabiendo que no podía pagar, el sospechoso optó por no responder.
Cazador cazado: terminó delatándose de la forma más absurda posible: cogió su cartera, la que supuestamente le habían robado, y sacó su DNI.
Sin embargo, las contradicciones continuaron acumulándose. Los agentes profundizaron en las comprobaciones y descubrieron que no podía acreditar un domicilio conocido en Palma ni un plan de regreso a Italia. Finalmente, reconoció que en ocasiones pasaba las noches durmiendo en la playa, frente al Palacio de Congresos.
Arrestado ante el riesgo inminente de fuga
Ante el riesgo de que pudiera no comparecer ante la autoridad judicial, la Policía Local de Palma procedió a su arresto como presunto autor de un delito leve de estafa, tal y como se encuentra tipificado en el Código Penal; poniendo fin a un intento de engaño que acabó frustrado por un insólito descuido del propio sospechoso. Ahora, tendrá que esperar a ver qué pena le es impuesta, aunque la legislación vigente especifica que su "travesura" puede acarrear una multa de uno a tres meses (estableciéndose una cuota diaria según los ingresos del acusado) más el pago de la deuda.