Vida y estilo

“Desconfío de quienes no meten humor en sus libros”

Narrado como un retrato coral de la esencia de Almería, donde un conserje prejubilado a la fuerza sacude la calma de su barrio -y entre voces que claman ser escuchadas-, el alguna vez premiado con el Biblioteca Breve vuelve a las librerías para volvernos
El escritor Juan Manuel Gil.
El escritor Juan Manuel Gil. / Jose Mari Martinez Bubu

Actualizado hace 9 minutos

Alejado de la algarabía editorial actual, el escritor almeriense Juan Manuel Gil se enfrenta a través del humor y de la literatura a las inclemencias más desastrosas de nuestra existencia; basándose en su querido barrio de El Alquián para dar vida a Majareta.

La historia de Majareta comienza con una prejubilación inesperada, la del protagonista Leo Almada. ¿Intenta asustar a sus lectores?

Bueno, intento plantearles un horizonte de suceso. Hay algo ahí imprevisible que no sabemos qué va a ocurrir. Un buen día, un conserje de colegio, al que ha dedicado toda su vida y que no se explica sin su trabajo en él, lo invitan o lo obligan a prejubilarse. Y él no se lo toma nada bien, por razones que se van a descubrir en la propia novela, y va a cometer un hecho que va a provocar no solamente una conmoción dentro del propio colegio, sino en todo el barrio. Todos creen estar en posesión de una verdad que quieren decir y el escritor se sienta delante de ellos para escuchar esa verdad.

Está construida a través de testimonios de vecinos y conocidos, en lugar de con la voz de un solo narrador. Es el estilo local del barrio...

Decidí contarlo así, porque para mí era retador contar la historia a través de la diversidad de puntos de vista, y porque creo ciertamente que si queremos aproximarnos a un retrato completo de nuestra identidad, necesitamos diversidad de puntos de vista. No solo somos lo que nosotros creemos que somos, sino también la suma de opiniones, versiones y apreciaciones de esas personas que nos rodean. Eso le pasa a Leo Almada, a Majareta, que para intentar entender a ese personaje: quién es, qué ha hecho y por qué ha cometido esa tropelía, necesitamos escuchar a todos los vecinos, compañeros y conocidos que van a dar su punto de vista. Incluso saltándose la verdad a la torera, porque ellos lo que quieren básicamente es ser escuchados.

Suele tratar con humor temas difíciles. ¿Es la mejor herramienta para enfrentar los tormentos?

Yo no he encontrado otra en la vida. Para mí el sentido del humor es esencial. No concibo la vida sin él, porque no hay un solo día en mi vida en el que no se cuele y me ayude a soportar las inclemencias naturales de nuestra existencia. Desconfío de aquellas personas en cuyos libros no meten ni una pizca de sentido del humor. Yo creo que, cuanto más dolor, más necesario es.

Acostumbrados a historias con protagonistas que son héroes y tienen profesiones idílicas, sorprende que Majareta sea conserje.

Aparentemente es anónimo, parece un personaje que nunca sería protagonista o héroe de ninguna historia. Sin embargo, en cuanto le aplicamos la lente de aumento nos damos cuenta de que los personajes que juegan en segundo plano lo hacen con muchísima más habilidad y tienen acceso a zonas a las que el resto no tienen. Es un personaje que tiene su pequeña épica -su pequeño drama-, y precisamente por ese carácter secundario nadie se pregunta.

Además es profesor, con este ambiente de colegio, casi es como ver reflejado su día a día...

Sí, mi trabajo, el sitio donde me muevo, pero también mi familia, también mi barrio; porque probablemente sea mi espacio de fabulación e invención. Todos los barrios del mundo se parecen en algo. Uno accede a este libro y empieza a escuchar a personajes destartalados, esperpénticos, desaforados..., pero que se parecen muchísimo a tu vecino del cuarto, al frutero donde compras, al taxista que te habla de camino al aeropuerto y al farmacéutico de la esquina.

Formó parte de la primera promoción de la Fundación Antonio Gala. ¿Cómo recuerda esa etapa y cuánto influyó en el escritor que es hoy?

La recuerdo con muchísimo amor, para mí es un recuerdo hermoso de una intensidad abrumadora. Y fue decisiva en mi carrera literaria. Fueron los primeros que confiaron en un chaval joven que tenía ambición de ser escritor, pero que nadie llamaba escritor, porque no había escrito nada. Sin ellos, probablemente yo no sería escritor o sería un escritor totalmente distinto. Además, me enseñaron dos cosas: que era necesario confiar en uno mismo y que la confianza en uno mismo no sirve de nada si no hay disciplina detrás. Esos dos principios los sigo teniendo casi como mandamiento en mi proceso de escritura. 

'Majareta' es el último libro de Juan Manuel Gil.

'Majareta' es el último libro de Juan Manuel Gil. Jose Mari Martinez '

¿Serían esos los consejos que le daría a un joven escritor?

Seguro, en esto nunca se sabe cómo acertar..., pero también leer mucho y otra cosa importante de la que se olvidan muchos escritores: borrar. En ocasiones, es más importante lo que se borra que lo que se escribe. 

Hablando de escritores, ¿se siente parte de un grupo con los mismos intereses o prefiere ir por libre?

Difícilmente me siento parte del grupo, porque soy de Almería, un lugar periférico. El mundo editorial está muy lejos de mí, yo escribo desde un lugar mal comunicado, hermosísimo, con un clima muy especial...

En el que nació David Bisbal...

En el que nació David Bisbal, el mismo día que yo y el mismo año: 5 de junio de 1979, nacimos los dos. Es un lugar al que van a parar muchísimos creadores, cada vez más que deciden allí terminar su disco, su novela, su libro de poemas... En ese sentido me siento libre, alejado de las cenas y fiestas del mundo editorial, de las relaciones públicas literarias. Yo procuro que la escritura y la lectura para mí siga siendo una fiesta. Almería me lo permite.

2026-02-21T07:23:53+01:00
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