Aunque no existe una relación de causa y efecto, en un contexto marcado por la alerta del informe PISA sobre la influencia de la IA en la caída del rendimiento y la comprensión lectora, Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) ha abierto el curso situando la inteligencia artificial en el centro del debate académico. En su discurso inaugural, el rector Joxerramon Bengoetxea advirtió sobre la creciente dependencia tecnológica y la falta de soberanía digital europea. Llegó a equiparar la competición internacional en el desarrollo de la IA con la carrera armamentística nuclear. Respecto a su impacto en la educación superior, este catedrático en Filosofía del Derecho enfatizó que la situación actual entraña el riesgo de “una sumisión total a una IA diseñada con parámetros y algoritmos, muy posiblemente sesgados, en los que no hemos participado”. Una subordinación que, según dijo, abre la puerta a un desarrollo tecnológico autónomo “cuyas consecuencias no seamos capaces de imaginar y mucho menos de revertir”.
A pesar de este aviso, Bengoetxea aclaró que la universidad no pretende quedarse de brazos cruzados ni darle la espalda a la tecnología. “No queremos demonizar la IA; lo que nos preocupa es nuestra absoluta dependencia de ella. Su impacto sobre la docencia será enorme y desde este nuevo curso tenemos que saber explorar sus oportunidades en todos los ámbitos”, señaló. Eso sí, dejó claro que hay un límite sagrado. El aprendizaje no se le puede ceder a la tecnología. “No debemos confiarle todo el conocimiento: su custodia, su transmisión, su generación, su divulgación, su transferencia. No permitamos que nos esclavice epistemológicamente o que nos colonice axiológicamente”, declaró Bengoetxea. La pregunta que cabe hacerse es: ¿cómo?
Las reflexiones del rectorado encuentran eco en el conjunto del sistema universitario estatal. Según el informe La universidad española ante la inteligencia artificial, que acaba de publicar la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) en colaboración con DigitalES e InfoJobs tras encuestar a 45 instituciones públicas y privadas, el entorno educativo atraviesa una fase de “ansiedad de adopción”. Este fenómeno refleja el abismo que hay entre lo que la universidad quiere hacer y lo que realmente puede llevar a cabo. El contraste es claro: aunque el 65% de los responsables cree que la IA cambiará la universidad de arriba a abajo en cinco años, solo el 17,5% tiene un plan en marcha, mientras que la gran mayoría —un 72,5%— sigue en la fase de darle vueltas a la idea. El estudio de la Fundación CYD señala que la gestión es clave y que tres de cada cuatro universidades ya tienen o planean crear un área específica de IA para adaptar sus asignaturas. Por ahora, los centros se han centrado en curarse en salud para proteger la honestidad académica. Además, la prioridad para casi el 64% ha sido cambiar la forma de evaluar.
Código ético sobre el uso de la IA
En marzo de 2024, con Eva Ferreira como rectora, el Consejo de Gobierno aprobó un código ético que regulaba por primera vez el comportamiento adecuado de toda la comunidad universitaria. Aquel documento –que no tenía rango de norma– ya establecía que el alumnado debía hacer los trabajos “sin copiar, plagiar y sin valerse de medios o estrategias incompatibles con la honestidad y el esfuerzo”, en referencia clara al uso la IA. Con la llegada del nuevo equipo rectoral, la utilización de la inteligencia artificial no está regulado en sus nuevos estatutos, sino mediante un nuevo marco normativo titulado Principios y recomendaciones para el uso de la IA en la UPV/EHU.
El documento ofrece directrices para utilizar la IA de manera “responsable, segura y ética”. Subraya que su uso debe realizarse “con supervisión humana, transparencia y verificación de los resultados, con especial atención a la protección de datos, la autoría y la integridad académica”. Asimismo, identifica los principales riesgos asociados a la IA, como “los sesgos, la información falsa o las fuentes inventadas” y propone buenas prácticas para prevenirlos. Asimismo, el texto promueve el empleo de herramientas de IA con fines “de apoyo y optimización, pero considera imprescindible la responsabilidad del usuario y una mirada crítica para garantizar un uso adecuado y seguro”.
La universidad ya ha impartido una microcredencial de iniciación a la IA en la que han participado 500 profesores.
La estrategia de la EHU ante la IA
Consultada por este periódico, Euskal Herriko Unibertsitatea ha detallado la batería de iniciativas que mantiene en marcha para encauzar el impacto de la inteligencia artificial en el entorno académico y de gestión. Por un lado, la institución ha puesto en marcha un portal web específico dedicado a la IA (ehu.eus/es/web/adimen-artifiziala/home) donde centraliza la normativa, las pautas de uso y los recursos orientativos para toda la comunidad universitaria. Junto a esta herramienta, la universidad trabaja actualmente en la constitución de una unidad específica de inteligencia artificial dentro del Servicio de Transformación Digital para coordinar la estrategia de la institución. En el ámbito lectivo, la EHU cuenta además con una titulación oficial específica: el Grado en Inteligencia Artificial, con unos 160 estudiantes en los cuatro cursos.
En el plano formativo, se ha diseñado un programa integral dirigido al cuerpo docente y al Personal de Administración y Servicios (PAS). La oferta incluye cursos de diversos niveles enfocados a la relación de enseñanza-aprendizaje y la creación de materiales, además de dos ciclos de conferencias en formato webinar abiertos al público general durante todo el curso. Como primer paso de este despliegue, la universidad ya ha impartido una microcredencial de iniciación a la IA en la que han participado 500 profesores, centrada en el uso ético de las herramientas y el fomento de soluciones de código abierto. Tal y como se anunció en la apertura del curso, la EHU también ha activado dos experiencias piloto de alcance práctico. Una de ellas está enfocada a la gestión académica y la otra a la integración de la IA en la plataforma virtual Moodle, mediante una solución de software libre diseñada por y para los propios docentes con el fin de facilitar el uso del entorno virtual.
Para aterrizar el nuevo marco que regula el uso de la IA, la EHU ha estrenado una web que aclara qué se puede y qué no se puede hacer con la inteligencia artificial. De entrada, esta tecnología se permite como una ayuda para estudiar. Sirve para buscar información, arrancar trabajos con primeras ideas, hacer esquemas, repasar textos, aprender idiomas o ponerse a prueba antes de un examen. En el lado de las prohibiciones, la regla es clara. No se pueden colar textos hechos por la máquina como si fueran propios ni dejar la autoría en sus manos. Tampoco se permite subir datos personales, compartir materiales con derechos de autor ni usar la IA como fuente científica sin contrastar los datos con libros o artículos reales. La clave de todo es salvaguardar la honestidad. Si la IA ha ayudado a redactar o estructurar un trabajo hay que avisarlo, y si se copia un texto generado por IA toca citarlo. La EHU deja claro que la evaluación es responsabilidad del profesorado: ningún algoritmo podrá poner notas, las trampas no se podrán sancionar solo con detectores automáticos y se limita el uso de cámaras para vigilar exámenes. – NTM