La renovación del alumbrado público en el casco histórico de Durango no ha comenzado con buen pie entre los residentes de la zona. Tras la reciente instalación del nuevo sistema de iluminación LED por parte del Consistorio, la asociación de vecinos de la zona histórica, DAZ, ha mostrado su «más profunda decepción y rechazo» ante el modelo de luminarias elegido para las calles del entorno. El colectivo aclara que no cuestiona la mejora técnica ni la proyección de luz del sistema LED, sino el impacto visual y la falta de sintonía del elemento instalado con el valor arquitectónico del centro. En este sentido, recuerdan que el Casco Histórico fue declarado Bien Cultural Calificado con la categoría de Conjunto Monumental mediante el Decreto 4/1997, una figura que exige proteger de forma estricta sus valores culturales y paisajísticos.
Desde DAZ consideran que la actuación vulnera esta normativa de protección patrimonial. «La legislación exige que las nuevas intervenciones sean compatibles con el carácter histórico del conjunto y no alteren sus valores. Entendemos que este tipo de luminarias no cumple con esos requisitos», sostienen.
Sustituir las antiguas luces —a las que denominaban popularmente como «secadores de pelo de peluquería»— era una reivindicación histórica del barrio. Sin embargo, los vecinos critican que el Ayuntamiento no haya contado con la ciudadanía a la hora de seleccionar el diseño final, dejando un resultado que tachan de «bastante menos que aceptable».
Con todo, desde DAZ apelan a la colaboración institucional para reconducir la situación. Recordando que en intervenciones pasadas —como las obras del pavimento en Goienkalea— se rectificó hasta dar con la solución idónea, solicitan al equipo de gobierno que busque alternativas: «No pasa nada por rectificar y mejorar. Quedamos a la espera de que se den pasos para encontrar un modelo acorde a la historia y al entorno protegido de Durango».