La lucha contra el Alzheimer busca nuevas estrategias para frenar su avance. El grupo de Radioquímica e Imagen Nuclear de CIC biomaGUNE, liderado por el investigador Jordi Llop, trabaja, en colaboración con el grupo del profesor Carlos Matute, de la EHU, en una vía que pasa por reparar o prevenir las alteraciones de la mielina como posible tratamiento frente a la enfermedad. “El objetivo es investigar si hay compuestos que puedan ayudar a restaurar esa mielina y si eso se traslada con el tiempo en una mejora cognitiva”, reconoce Llop.
¿En qué consiste la investigación que están llevando a cabo?
Intentamos encontrar terapias para la enfermedad de Alzheimer. El objetivo es desarrollar tratamientos que permitan controlarla. De momento estamos en un contexto preclínico, trabajando con animales de experimentación.
¿Por qué han puesto el foco en la mielina?
La mielina es una vaina que protege las neuronas y las aísla eléctricamente, permitiendo que unas se comuniquen con otras. Se ha observado que durante el alzhAlzheimeréimer existe una degradación progresiva de esa mielina. No está claro si es causa o consecuencia, pero existe. A partir de ahí surgió, junto con el profesor Carlos Matute, de la Universidad del País Vasco, la idea de que reparar o evitar esa degradación podría ayudar a frenar o curar la enfermedad.
Hasta ahora, la investigación sobre el Alzheimer parecía centrada en otros factores
Durante décadas la investigación se ha centrado en el fragmento de proteína beta-amiloide y en la proteína tau. Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio de perspectiva y se ha enfatizado el papel de la mielina. En personas que padecen Alzheimer la mielina está degradada o deformada de alguna manera, y se cree que esos cambios ocurren en fases muy tempranas.
“ Los primeros resultados de la investigación son positivos: hemos visto una ralentización en la progresión de la enfermedad ”
¿Qué supone esta línea de investigación en la lucha contra esta enfermedad?
El Alzheimer es extremadamente complejo y en el cerebro ocurren muchas cosas. Inicialmente las terapias se encaminaron a mitigar los síntomas, no a cambiar su transcurso. Posteriormente han salido terapias comerciales que intentan atacar la enfermedad disminuyendo la cantidad de proteínas que se depositan.
¿Hasta qué punto son eficaces los fármacos?
Hay fármacos que atacan los depósitos de proteínas, pero su efectividad es muy moderada: pueden ralentizar un 20% o un 30% el curso de la enfermedad. Por eso los investigadores buscamos otras dianas, como la inflamación, la transmisión sináptica o, en nuestro caso, la mielina.
¿Qué importancia tiene la mielina en casos de Alzheimer?
En los últimos años ha habido un cambio de perspectiva y se ha enfatizado el posible papel de su degradación en la progresión de la enfermedad. Se cree que esos cambios ocurren en fases muy tempranas, aunque no sabemos si son causa o consecuencia. Nuestro objetivo último es investigar si hay compuestos que puedan restaurar esa mielina en nuestro modelo de ratón y si eso se traduce con el tiempo en una mejora cognitiva.
¿En qué punto se encuentra ahora mismo la investigación?
Estamos en una etapa preclínica. Los modelos animales simulan lo que ocurre en humanos, pero no son perfectos. Los primeros resultados son positivos: hemos visto una ralentización en la progresión de la enfermedad. Pero queda mucho camino y hay que evaluar posibles efectos secundarios o toxicológicos.
“ Cuanto antes se le diagnostique a una persona la enfermedad, más efectiva será la terapia para poder combatir el Alzheimer ”
¿Cómo pueden saber si la mielina se está reparando y si tiene un efecto real sobre la memoria?
Los cambios en la mielina son difíciles de detectar. En CIC biomaGUNE contamos con una nueva generación de herramientas que nos permite ver en tiempo real si realmente se pueden reparar las vainas de mielina en modelos animales que simulan lo que ocurre durante la enfermedad. Además, lo combinamos con pruebas de comportamiento para comprobar si los ratones recuperan memoria o pierden menos.
¿De qué manera se consigue esto?
Utilizamos la tomografía por emisión de positrones (PET) con un marcador capaz de señalar zonas donde la mielina está dañada. Cuando la mielina se deteriora, deja expuestas ciertas estructuras ocultas; el marcador se une a ellas y genera una señal detectable. Es como si el cerebro revelara con tinta invisible las zonas donde algo empieza a fallar.
Jordi Llop trabaja para buscar la manera de reparar o prevenir las alteraciones de esa mielina como estrategia para tratar el Alzheimer.
¿Cómo se pasa de esta fase experimental en ratones a una aplicación real en humanos?
Es un proceso muy largo y costoso. De momento tienes que demostrar que el tratamiento es eficaz y seguro en animales, que no les produce efectos secundarios ni toxicidad. Una vez demostrado, entras en fases clínicas: una primera fase de seguridad en voluntarios sanos, luego eficacia en un grupo reducido de pacientes, y finalmente fases a gran escala.
¿De qué plazos estamos hablando?
Siendo optimistas, de unos 10 años. Nosotros, en concreto, estamos lejos de una posible aplicación en clínica.
¿Qué supone ser diagnosticado de Alzheimer?
En el momento del diagnóstico posiblemente uno no está todavía en un estado de deterioro y es consciente de la realidad: recuerda, conoce a la gente y puede realizar sus funciones. Entonces le dicen que tienes una enfermedad para la que posiblemente no haya cura y que solo pueden ralentizarla un poco. Es una situación bastante dramática.