A Bego Argote le han tocado la fibra muchas historias personales desde que en 2009 empezó a trabajar en Zubietxe. Esta psicóloga de Bilbao, de 49 años, conoció la entidad a través de una amiga y desde el primer momento, asegura, sintió que era un lugar apropiado para ella. “Lo que más me atrajo al principio fue el buen ambiente de trabajo y, sobre todo, la sensación al volver a casa de que lo que hacía tenía sentido, que servía para algo y para alguien”, afirma. Con el tiempo, Bego ha redescubierto que Zubietxe es “mucho más” que una asociación que tiene como finalidad facilitar la incorporación social de personas en situación o riesgo de exclusión social. “Puedes hacer cosas muy diferentes: desde crear proyectos desde cero y ponerlos en marcha hasta acompañar procesos personales y ser testigo de pequeños grandes logros”.
Libu, la librería de inclusión sociolaboral del Casco Viejo de Bilbao (calle Carnicería Vieja, 8), es un ejemplo paradigmático de los proyectos que Zubietxe ha levantado en la última década. Se trata de un espacio de acción cultural y compromiso social que ha superado las previsiones de sus impulsoras y donde, principalmente, “se cruzan historias y se tejen vínculos”. En Libu, claro está, se pueden comprar libros “por un módico precio”, pero Bego Argote, actual responsable de personas y servicios generales de la asociación, dice que lo verdaderamente importante “no son solo los libros, sino todo lo que ocurre alrededor de ellos”.
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Lleva más de 15 años implicada en las distintas luchas de Zubietxe.
-Y después de tantos años, sigo pensando que lo más valioso no son los números ni los reconocimientos, sino esas pequeñas victorias que vemos cada día: alguien que accede a una vivienda, que encuentra un trabajo o que recupera la relación con su familia. Estar cerca de esos momentos te hacen sentir que, aunque no podamos cambiar el mundo entero, sí podemos cambiar el mundo de alguien. Y eso tiene un valor incalculable después de estar tanto tiempo aquí.
¿Qué derecho diría que está más en tela de juicio últimamente?
-En nuestro entorno, uno de los derechos más vulnerados es el derecho a la vivienda. Si para la sociedad en general acceder a una vivienda ya es complicado, para las personas en situación de exclusión social resulta muchísimo más difícil. A las barreras económicas se le suman el estigma que les acompaña; las dificultades para empadronarse, un requisito clave porque abre la puerta a otros derechos; la especulación inmobiliaria; la invisibilización de las mujeres que viven situaciones de abuso en la calle; y la falta de recursos para familias que se quedan sin hogar.
Bego Argote
Califica Libu como “un regalo”.
-Para mí, Libu es un regalo porque ha superado con creces lo que imaginamos al principio. Nació como un pequeño comercio y a día de hoy se trata de una librería de segunda mano social y comunitaria, que se ha convertido en mucho más: un espacio vivo, con alma, donde se cruzan historias y se tejen vínculos. Está en pleno Casco Viejo de Bilbao, en la calle Carnicería Vieja, 8, y cualquiera puede entrar, curiosear y llevarse un libro por un pequeño precio. Pero lo importante no son solo los libros, sino todo lo que ocurre alrededor de ellos.
¿Y qué es lo que ocurre?
-Libu es inclusión hecha realidad: ofrece oportunidades laborales y prelaborales a personas en situación de vulnerabilidad, y al mismo tiempo es un lugar de encuentro comunitario y participación social. Allí coinciden vecinas y vecinos, turistas, personas en exclusión y amantes de la lectura. Y, además, es cultura: uno de sus tesoros es su ciclo de actividades culturales y sociales. Organizamos ciclos de poesía, talleres de escritura, presentaciones de libros, conciertos, tertulias, taller de collage, etc. En marzo hemos llevado a cabo el segundo ciclo de Teatro Social y ha sido todo un éxito. Se trata de actividades abiertas que invitan a participar y a sentirse parte. Libu es también una oportunidad de visibilizar la labor de Zubietxe, ya que supone la puerta de entrada para la sociedad y la comunidad a una realidad más desconocida.
¿También se puede decir que es la pata cultural de Zubietxe?
-Es una metáfora del trabajo que realizamos en la entidad. De la misma manera que en Zubietxe damos segundas oportunidades a las personas más vulnerables, en Libu los libros tienen una segunda oportunidad de ser descubiertos y leídos.
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No sé si Libu está inspirada en alguna otra librería de corte social o sale de una idea interna que luego se va desarrollando.
-Libu nació de algo muy sencillo: en Zubietxe recibíamos muchísimas donaciones, entre ellas libros. Empezamos con pequeñas experiencias piloto para darles salida hasta que decidimos abrir Libu hace ya 10 años. Poco a poco, vimos que podía convertirse en algo más que una librería. Al principio, soñábamos con que fuera una fuente de ingresos para la entidad, pero pronto descubrimos que su verdadero valor estaba en lo que había empezado a suceder allí: encuentros, conversaciones, oportunidades laborales, cultura compartida.
¿Cuál es el objetivo que se marcan actualmente con la librería?
-Hoy Libu es un proyecto vivo que late con fuerza. Nuestro objetivo es que sea autosostenible, y para ello seguimos sumando apoyos. Quien quiera colaborar puede hacerlo de diversas maneras; donando libros, por ejemplo, que revisamos y preparamos con cuidado para disponerlos en las estanterías para que puedan ser leídos de nuevo. Los que están muy estropeados los llevamos a reciclar dentro de nuestro compromiso medioambiental; otra forma es comprando libros. Libu tiene un sistema monoprecio donde puedes llevarte un libro por 4 euros, dos por 6 euros y cinco libros por 12 euros.