Actualizado hace 3 minutos
Atlético de Madrid y Arsenal han dejado todos los deberes para la vuelta en Londres. Una segunda semifinal de Champions que no tuvo ni la epicidad, ni el fútbol de su predecesora del martes. Un 1-1 con dos tantos de penalti que dejan satisfechos a los de Arteta que tendrán la oportunidad de pasar a la final de Budapest con su gente la semana que viene, e insatisfecho a los rojiblancos, que por momentos tuvieron a su rival en la lona y no supieron darle la estocada definitiva.
El Arsenal salió con todo desde el pitido inicial, consciente de que los primeros minutos en el Metropolitano suelen decidir la tónica del partido. Los de Arteta no dudaron en salir a presionar la salida de balón de un Atlético de Madrid que veía cómo todas sus líneas de pase se ahogaban en la telaraña tejida por los centrocampistas gunners.
No tardó en llegar la primera gran ocasión del partido, esta vez para el Arsenal, en las botas de Hincapié tras un gran desborde de Madueke por la banda, quien regateó varias veces a Ruggeri. El ecuatoriano no pudo aprovechar el gran centro del extremo y mandó el balón lejos de la portería en la primera amenaza real del encuentro.
Minutos más tarde, el exrealista Odegaard puso un maravilloso pase picado a la espalda de la defensa rojiblanca que fue cortado magistralmente por Marcos Llorente con una acrobacia. Era la confirmación de que los primeros diez minutos estaban siendo un monólogo de los visitantes, gracias a las grandes combinaciones de los ingleses, apoyados en una sólida defensa, quizás de las mejores de Europa.
No fue hasta el minuto 14 cuando el Atlético de Madrid logró desquitarse de esa presión y trenzó una jugada que acabó con el remate a puerta de Julián Álvarez y con la parada de David Raya. El argentino fue la única nota positiva de los del Cholo, al erigirse como el único jugador que intentaba romper la monotonía de los primeros 45 minutos. La estirada del portero español provocó un córner para el Atleti que derivó precisamente en otra gran ocasión del Arsenal a la contra. Un carrerón de treinta metros de Gyokeres culminó con un mal tiro del centrocampista noruego.
El sueco, muy activo en estos primeros compases, recibió un golpe en la nariz de su compañero Madueke que lo mantuvo durante unos minutos en el dique seco. No obstante, no pareció importarle mucho. En los instantes finales del primer tiempo en el feudo colchonero, un error de Julián provocó un contragolpe letal a favor de los londinenses. Precisamente Zubimendi, otro ex de la Real Sociedad, filtró un pase entre líneas para Viktor, quien, justo antes de encarar a puerta, sufrió un empujón de Hancko que acabó señalado como penalti.
El fichaje más caro del mercado estival del Arsenal no perdonó y puso a su equipo en ventaja al borde del descanso.
Gran segunda parte rojiblanca
El inicio de la segunda parte no distó mucho de lo visto en la primera: un Arsenal muy sólido a la salida de vestuarios logró arrebatar la posesión a los locales. No obstante, 'La Araña' hizo temblar el lateral de la red del Metropolitano con un espectacular tiro libre que por un momento pareció gol.
Minutos más tarde, una gran jugada entre los dos jugones del equipo, Griezmann y Julián, dejó a Lookman solo ante el portero, pero el nigeriano desaprovechó la oportunidad y Raya atajó el tiro sin problemas.
Sin embargo, el punto de inflexión de la segunda parte, y quizás del partido, llegó en el minuto 56 con un penalti por mano de White, que el colegiado tuvo que revisar en el monitor. El argentino no falló desde los once metros y fusiló al portero español, que ni siquiera hizo amago de moverse.
Tras el tanto, el Atlético de Madrid, arropado por su afición, presionó con gran éxito la salida de balón del Arsenal y, por momentos, asfixió a la defensa londinense. El propio Julián estuvo a punto de convertir un gol olímpico que habría decantado la balanza a favor de su equipo, pero Raya demostró por qué es uno de los mejores porteros del mundo.
El gran susto del partido llegó cuando la estrella argentina se echó al suelo tras un duro choque con Eze. Por unos instantes, todo parecía haberse quedado en un susto, pero poco después, el '9' de la selección argentina volvió a tirarse al césped, esta vez de manera definitiva.
Se volvieron a suceder las ocasiones de los de Simeone, que veían cómo tenían al rival en la lona, pero la inexpugnable pareja de centrales formada por Saliba y Gabriel Magalhães no permitió que los locales remataran la faena.
Ya rondando el minuto 80, Eze quebró a Hancko, quien cometió su segundo penalti de la noche. Por suerte para los rojiblancos, los colegiados del VAR consideraron que no había contacto suficiente para señalar la pena máxima e instaron a Makkelie a que fuera al monitor a revisarlo, provocando su definitiva anulación.
Ese parón por la revisión hizo que la efervescencia de los madrileños se neutralizara y que los ingleses volvieran a sentirse protagonistas del juego a través del balón. Arteta era consciente de que este resultado era oro puro para sus aspiraciones y no quiso echarlo todo por la borda en los instantes finales.
Ya en los últimos segundos del encuentro, Nahuel Molina amenazó la portería de Raya con un zapatazo que finalmente acabó en nada y que deja la ida de las semifinales de la Copa de Europa con todo por resolverse.