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El teatro Coliseo de Eibar sirvió de marco al acto de apertura del programa con el que el Club Ciclista Eibarrés va a celebrar sus primeros 100 años de historia.
Presencia institucional
Representantes del club, del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral de Gipuzkoa y del Ayuntamiento de Eibar se subieron al escenario para ofrecer una semblanza de una dilatada trayectoria en la que las palabras compromiso, ilusión y trabajo estuvieron muy presentes.
Las intervenciones se acompañaron de la proyección de un vídeo que recoge algunos de los hitos más relevantes de la historia del Club Ciclista Eibarrés.
Capacidad de reinventarse
Esta denominación hace referencia a un club vinculado de manera muy estrecha al deporte de las dos ruedas pero que guarda en su ADN un pasado vinculado de manera muy directa a la tradición armera de la localidad.
La apuesta por la fabricación de bicicletas fue fruto de la capacidad de adaptación de la industria de Eibar a unos tiempos en los que la demanda de armas había sufrido un notable descenso tras el final de la Primera Guerra Mundial.
Aquellos trabajadores especializados en la manipulación del metal para fabricar cañones, básculas y gatillos de escopeta utilizaron su conocimiento para dar forma a manillares, cuadros y frenos de bicicletas en un proceso de transformación sorprendente que se corresponde con el espíritu emprendedor de los eibarreses.
Promoción del ciclismo
Tocaba popularizar el uso de la bicicleta y así llegó la creación del Club Ciclista Eibar GAC, vinculado inicialmente a la fábrica de armas y bicicletas del mismo nombre, aunque años después perdería esa denominación final para quedarse con el nombre que ha mantenido durante estos cien años.
Eulogio Gárate, Hermógenes Larrañaga y Eulogio Bustindui están en el origen del nacimiento de un club que presume de contar con un plantel de pruebas que lo sitúan entre los más destacados del panorama ciclista estatal e internacional.
En 1931 colaboró en la organización del primer Gran Premio San Juan y, en 1932, impulsó el Gran Premio de la República, una espectacular carrera que pasó a convertirse en la prueba Eibar-Madrid-Eibar.
Club pionero
El club fue uno de los principales promotores y pionero de las grandes pruebas ciclistas organizadas en Eibar y prueba de ello es la licencia SS1 de la que presume.
En 1952 creó el Gran Premio Bicicleta Eibarresa, una carrera internacional que alcanzó un enorme prestigio y, en 1980, vio la luz la Euskal Bizikleta, una prueba por etapas que aunaba la Bicicleta Eibarresa y la Subida a Arrate, fruto del camino que habían iniciado conjuntamente el Club Ciclista Eibarrés y el Club Deportivo.
Una apuesta por el ciclismo femenino
En esa lista no podía faltar el Memorial Valenciaga, una prueba de categoría amateur que se organiza en Eibar desde 1972 y que constituye una inmejorable plataforma para dar el salto al campo profesional para quienes logran la victoria en ella.
Tampoco puede dejarse de lado la apuesta del Club Ciclista Eibarrés por el ciclismo femenino, con la organización del Gran Premio Ciudad de Eibar–Laboral Kutxa Saria, una prueba internacional femenina de carretera inscrita en el calendario UCI que reúne desde 2018 a algunas de las ciclistas más destacadas del pelotón internacional.
Todos estos hitos, junto con el reconocimiento a los presidentes, directivos y a la ingente legión de voluntarios que han colaborado con el club durante estos cien años, estuvieron presentes en el encuentro del Coliseo, que sirvió también para presentar los actos programados con motivo de la conmemoración de este primer siglo de historia.