Actualizado hace 34 minutos
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha liderado en el Parlamento de Navarra la apertura del último Debate sobre el Estado de la Comunidad de la legislatura que llega cuando apenas restan nueve meses para las elecciones forales. Durante la sesión, la jefa del Ejecutivo cerró de manera tajante la puerta a recuperar viejos pactos con UPN, ratificando su apuesta por el actual modelo de acuerdos amplios sustentado entre las fuerzas progresistas y soberanistas. En una intervención de marcado carácter electoral, Chivite pasó de puntillas sobre las cuestiones más polémicas de su mandato -tales como la ralentización de las obras de los túneles de Belate, las abultadas listas de espera en Sanidad o el deterioro en los resultados del informe PISA-.
Asimismo, el arranque del pleno dejó una notable paradoja política: Geroa Bai se mostró ostensiblemente más crítico con Chivite que EH Bildu, exhibiendo reproches de calado a pesar de formar parte de la coalición gubernamental, mientras la formación abertzale mantuvo un tono más complaciente desde fuera del Gabinete.
Carpetazo a la "teoría del quesito"
El debate arrancó por la mañana con un discurso denso y prolongado en el que la presidenta empleó una hora y tres cuartos para desgranar un documento de 67 folios repleto de balances económicos e indicadores de gestión acumulados desde 2019. Sin embargo, la verdadera carga política y el tono más contundente del pleno no salieron a relucir hasta pasadas las cinco de la tarde. Fue en el turno de réplicas, mediante una intervención directa de 18 minutos sin apoyarse en papeles, cuando Chivite verbalizó la estrategia institucional con la que aspira a revalidar el cargo tras la cita con las urnas.
En ese escenario, la presidenta reivindicó el actual pacto a la izquierda entre partidos diversos y fuerzas soberanistas como la única alternativa viable de gobernabilidad. De igual modo, instó expresamente a los regionalistas a "pasar página" respecto a épocas anteriores y rechazó categóricamente cualquier intento de reeditar fórmulas del pasado como la conocida "teoría del quesito". Chivite advirtió además a la formación regionalista de que los proyectos de derecha han terminado siendo devorados cuando han buscado aproximarse a la ultraderecha. Frente a las duras acusaciones de corrupción vertidas desde la oposición, la jefa del Ejecutivo replicó con firmeza recordando a UPN que tuvieron al alcalde de Pamplona imputado, zanjando que ella no lo está ni lo estará.
Perfil bajo ante los contratiempos de la gestión foral
Pese a la defensa cerrada de su acción gubernamental fundada en el concepto de "prosperidad compartida" y en la protección de "lo público" frente a hipotéticos recortes, el discurso de la presidenta evitó profundizar en los asuntos más controvertidos que han salpicado la legislatura. En relación a las infraestructuras, Chivite admitió que la situación de las obras de los túneles de Belate no es la ideal tras haber constatado que el proyecto original no resultaba viable técnicamente, lo que obligó a una ralentización de los trabajos. No obstante, se comprometió a que la infraestructura quedará concluida dentro de los plazos pactados con Europa.
Del mismo modo, la jefa del Ejecutivo despachó con brevedad las deficiencias detectadas en los servicios esenciales. Respecto a las listas de espera sanitarias, se limitó a admitir su preocupación por la acumulación de pacientes, mientras que sobre el retroceso reflejado en el informe PISA apeló genéricamente a la necesidad de encarar una profunda reflexión sobre el modelo educativo. De cara al tramo final de la legislatura, Chivite situó entre sus grandes prioridades la unidad institucional, el acceso a la vivienda y el control de la inflación, al tiempo que avanzó la intención de presentar una ambiciosa reforma fiscal negociada para los octavos presupuestos de su mandato, una propuesta lanzada sin haber mantenido contactos previos en profundidad con sus socios parlamentarios.
Fisuras en la coalición y guante blanco de EH Bildu
El debate parlamentario sirvió para escenificar las distintas posturas de los grupos ante el horizonte electoral. La nota más discordante en el bloque de la mayoría la protagonizó Geroa Bai, cuyo portavoz, Pablo Azcona, afeó a la presidenta su falta de lealtad hacia los socios de Gobierno y reclamó un mayor avance en materia de autogobierno. Por su parte, la coalición Contigo Zurekin demandó un ritmo más ambicioso a la jefa del Ejecutivo para culminar los compromisos pendientes.
Por contraposición, EH Bildu desplegó una estrategia mucho más suave. Su portavoz, Laura Aznal, mantuvo un discurso más complaciente que el de Geroa Bai, tendiendo la mano a la presidenta para dar continuidad a las dinámicas de acuerdo y consolidar el bloque progresista.
Desde la acera opuesta, el líder de UPN, Javier Esparza, cargó con dureza contra la gestión foral, calificando a Chivite como "la peor presidenta de Navarra" y acusándola de sostenerse sobre casos de corrupción y de actuar como socia directa de Arnaldo Otegi y Santos Cerdán. Con las cartas ya sobre la mesa tras esta primera jornada de confrontación, la Cámara aborda la votación de las propuestas de resolución que fijarán las posiciones de las fuerzas políticas en este fin de ciclo.