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Miles de personas se han concentrado este domingo en la emblemática Plaza Italia de Santiago de Chile para conmemorar el séptimo aniversario del estallido social de 2019 y protestar contra el encarecimiento de la vida y los recortes impulsados por el Gobierno del presidente José Antonio Kast. La movilización, convocada por organizaciones sociales y estudiantiles, ha recuperado las principales reivindicaciones de aquella revuelta en un contexto de creciente descontento por la situación económica y las políticas de austeridad.
Bajo consignas como "Octubre sigue vigente", "La sangre derramada no se olvida" y "No queremos sobrevivir, queremos vivir", los manifestantes han vuelto a ocupar uno de los lugares más simbólicos de las protestas que sacudieron el país en octubre de 2019. La concentración ha transcurrido en general con normalidad, aunque cerca del mediodía se han registrado enfrentamientos entre grupos aislados de manifestantes y las fuerzas de seguridad.
"Nos quieren callados": las nuevas generaciones recuperan las reivindicaciones de 2019
La protesta ha reunido a personas de distintas edades, con una presencia destacada de jóvenes que consideran que buena parte de las demandas que originaron el estallido social siguen pendientes.
Miles marchan en Chile para conmemorar el estallido y protestar contra recortes de Kast.
Durante la concentración también se han escuchado mensajes contra lo que algunos participantes consideran un intento de desacreditar las movilizaciones de 2019. "Se nos quiere convencer de que protestar fue un error. Nos quieren callados", ha gritado una manifestante a través de un micrófono.
El aniversario llega en un momento especialmente significativo, ya que es el primero desde la llegada al poder de Kast, el pasado marzo. El presidente ha mantenido una posición crítica hacia los episodios de violencia registrados durante aquella revuelta, mientras que organizaciones sociales denuncian que sus reivindicaciones económicas y sociales continúan sin recibir una respuesta suficiente.
Los recortes de Kast avivan el malestar social
El descontento actual está vinculado, en buena medida, al programa de ajustes presupuestarios del Ejecutivo. Las medidas afectan a diferentes ámbitos, entre ellos sanidad, educación, ciencia, cultura, becas, bonos y subsidios.
Uno de los anuncios que más controversia ha generado es la eliminación de la financiación específica del programa "Yo elijo mi PC", que durante 17 años facilitó ordenadores a estudiantes de familias con menos recursos. La decisión forma parte de los cambios planteados en el proyecto de Presupuestos de 2027 y ha provocado críticas incluso desde algunos sectores políticos cercanos al Gobierno.
La educación ha sido uno de los principales motores de las movilizaciones estudiantiles contra el Ejecutivo.
Siete años después, Chile sigue dividido sobre el estallido
La revuelta del 18 de octubre de 2019 comenzó tras el aumento de la tarifa del metro de Santiago y evolucionó rápidamente hasta convertirse en la mayor ola de protestas del país desde el final de la dictadura militar. Las manifestaciones canalizaron el malestar por la desigualdad, el coste de la vida y las dificultades para acceder a derechos y servicios esenciales.
Miles de personas se concentraron este domingo en la emblemática Plaza Italia de Santiago para conmemorar el séptimo aniversario del estallido social en Chile de 2019 y para protestar por la débil situación económica y los millonarios recortes del Gobierno de José Antonio Kast.
El estallido combinó multitudinarias marchas pacíficas con episodios de violencia, saqueos y graves denuncias de vulneraciones de derechos humanos. Los enfrentamientos dejaron una treintena de muertos y miles de heridos, entre ellos numerosas víctimas de lesiones oculares por la actuación de las fuerzas de seguridad. La crisis desembocó en dos procesos constituyentes que finalmente fracasaron.
Desde entonces, la interpretación de aquellos acontecimientos ha cambiado. Una encuesta de Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo publicada el 17 de octubre revela que el 64% de los consultados considera que el estallido tuvo consecuencias negativas para Chile, siete puntos más que en 2024. Sin embargo, el 49% sigue considerando que las protestas de 2019 fueron una manifestación válida, frente al 38% registrado dos años antes.
Los resultados reflejan una sociedad dividida entre quienes rechazan las consecuencias de la revuelta y quienes mantienen la legitimidad de sus reivindicaciones.