Gasteiz ya está oficialmente de fiesta. La tradicional bajada de Celedón ha dado este martes el pistoletazo de salida a 127 horas ininterrumpidas de celebraciones de La Blanca, en una plaza de la Virgen Blanca abarrotada de personas que, bajo un intenso calor, han recibido con entusiasmo al popular aldeano de Zalduondo.
El inicio de las fiestas ha llegado tras el lanzamiento del chupinazo a cargo de representantes del Baskonia. Después, Celedón ha cruzado la plaza suspendido del cable que une la torre de San Miguel con la balconada, en un recorrido de 3 minutos y 40 segundos, mientras miles de gargantas entonaban el ya clásico "Celedón se ha hecho una casa nueva...".
Un mensaje claro: no a las agresiones
Ya sobre la balconada y tras convertirse en persona, Celedón ha aprovechado su saludo a la ciudad para lanzar un mensaje rotundo a favor de unas fiestas libres de violencia. Ha pedido disfrutar de La Blanca con respeto y ha advertido de que las agresiones no tienen cabida en las fiestas y que, si se producen, tendrán una respuesta.
El personaje también ha tenido palabras para la memoria, con un recuerdo a los abuelos y abuelas que protagonizaron los sucesos del 3 de Marzo, cuando se cumplen 50 años de aquellos acontecimientos. Celedón ha destacado que aquella generación "nos enseñó lo que era la dignidad", en una alusión a la lucha obrera y a la memoria de las víctimas.
Recuerdo a unas fiestas marcadas por el 3 de Marzo
El homenaje ha servido también para recordar que, tras aquellos sucesos de 1976, las cuadrillas de blusas y neskas decidieron no salir a la calle durante las fiestas, en señal de duelo y protesta, en uno de los episodios más significativos de la historia reciente de La Blanca.
Seis días para vivir la fiesta
Con el descenso de Celedón comienza una intensa programación que se prolongará hasta el domingo y que llenará las calles de conciertos, comparsas, actividades infantiles, actos tradicionales y cientos de propuestas para todos los públicos.
Gasteiz vuelve así a vivir su semana grande con el deseo de disfrutar de unas fiestas multitudinarias, seguras y marcadas, una vez más, por la emoción del momento más esperado del año.