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La RFEF aprobó ayer la distribución final de los grupos para la categoría de plata donde militan varios equipos vizcaínos. Las votaciones, que ratificaron modificar la composición de la competición, obligarán a los vascos a recorrer cerca de 8000 kilómetros para poder jugar la totalidad de la liga. Carlos Gómez, el recién estrenado presidente del Amorebieta, ha analizado el impacto que tendrá competir en un grupo que obligará al equipo a acumular cientos de horas de carretera.
Con humor, Gómez Vicandi ha reflexionado sobre "la mala suerte" que supone recorrer "8.000 kilómetros" frente a otros rivales de la categoría. Sin embargo, el presidente ha reconocido que "todos estos desplazamientos afectan a la cuenta de resultados". Ante esta situación, los clubes ya han comenzado a intentar que la solución pase por negociar con el resto de clubes el coordinar desplazamientos largos en una sola jornada, asumiendo la necesidad de apretarse "un poquito el cinturón".
Aunque los viajes más extensos, como los desplazamientos a Galicia, incidirán en el presupuesto, Gómez ha aclarado que la directiva ya contemplaba este escenario financiero en sus previsiones. A pesar de contar con margen de maniobra contemplado en sus estimaciones, el directivo ha tirado del dicho "saca y no pon, que se acaba el montón", para dar a conocer que los recursos del club se agotan ante los costes imprevistos. Por esta razón, la directiva se empeña ya en trabajar para "conseguir más patrocinadores".
En la faceta deportiva, el máximo mandatario del Amorebieta ha compartido las primeras impresiones que ha recibido por parte de su dirección de fútbol. "Son superiores a nosotros", ha garantizado Gómez Vicandi, para que el que esta batalla supone una gran motivación personal, y ha afirmado que "los retos tienen que ser siempre para para superarse", con el objetivo de infundir esta ilusión y transmitirla a toda la masa social del Amorebieta.