Gipuzkoa

"Cada vez que me ofrecen algún proyecto musical es una oportunidad para disfrutar de aquello que más me gusta"

Danae Riaño, música irundarra, guitarrista de Süne y bajista de Pantxoa eta Peio, atiende a NOTICIAS DE GIPUZKOA para repasar su corta pero intensa trayectoria
Danae Riaño / Unai Macias

Con apenas 23 años, Danae Riaño ha conseguido en el mundo de la música un currículum envidiable. Guitarrista de Süne, bajista de Pantxoa eta Peio en su gira de despedida, miembro del grupo vocal de jazz Femmm, y cerca de acabar su segunda carrera. Antes, también fue actriz de la serie de televisión Go!azen. Las 24 horas del día se le quedan cortas a esta irundarra, apasionada de la música desde la niñez. La charla con ella deja una conclusión evidente: No hay casualidades ni secretos. Hay mucho mucho trabajo, esfuerzo, y unas ideas muy claras. El futuro le pertenece.

Guitarrista de Sune, bajista de Pantxoa eta Peio, cantante de un grupo vocal de jazz llamado Femmm. Con solo 23 años. Un currículum envidiable en la música con solo 23 años. No es fácil, pero con esa edad menos. ¿Cómo se consigue eso con esta edad?

Yo creo que es una mezcla de cosas. Llevo estudiando desde siempre, y luego la suerte es evidentemente un factor. Una mezcla de las capacidades y las situaciones que se han dado. También he tenido la suerte de que en casa siempre me han apoyado mucho, me han explicado bien las cosas y me han intentado mantener con los pies en la tierra. Eso hace que a cada sitio al que vaya siempre dé las gracias e intente acabar bien. Haciendo eso, he conseguido estar en muchos proyectos.

También estudia guitarra moderna y canto de jazz. Dos carreras. ¿De dónde saca el tiempo?

La clave es la organización y tener ganas de hacer las cosas. Soy una persona muy optimista y tengo mucha ilusión por las cosas. Cada vez que me ofrecen algo es una oportunidad para disfrutar de aquello que más me gusta. Todo es organizarse bien y tener ilusión.

Desde pequeña ha tenido interés en la música. Empezó a tocar el piano desde los tres años si no me equivoco.

Bueno… digamos que me apuntaron a taller musical y venga, ¡a hacer ruido!

Proviene de familia de músicos, incluso su bisabuela tocaba el arpa. Viene de una estirpe de músicos bastante grande.

Sí. Aunque fuese de forma local o más folclórica, pero en mi casa siempre ha habido música, se ha escuchado música y se ha disfrutado del arte en general. Es de lo que me he nutrido, y creo que por eso me gusta y me llena tanto.

De esa herencia imagino que le llamaría la atención dedicarse a la música.

Desde muy pequeña he tenido muy claro que era lo que me gustaba y lo que quería hacer. Me subía a las mesas y me ponía a bailar. Siempre lo he tenido claro. Hubo una temporada de mi vida en la que estaba muy interesada en el mundo de la danza, y ahí mi madre sí que tuvo dudas en cuanto a si iba a centrarme en un lado o en el otro. Al final decidí que la música iba a ser el arte que quería disfrutar el resto de mi vida.

Está usted en un mundo muy masculinizado. ¿Cómo lidia con esa situación?

Todos los estudios reglados que he hecho han sido de guitarra moderna. Recuerdo que cuando entré en el conservatorio, siendo alumna de Jorge González en Donostia, era la única chica. Después, en Musikene, en canto sí que somos mayoritariamente mujeres, pero en la parte instrumental del departamento las cuentas con una mano. Es un ambiente muy masculinizado, se nos infantiliza mucho y también se nos cosifica mucho. Pese a que sea el siglo XXI, en pleno año 2026, las cosas tienen que cambiar mucho. Y van a cambiar si nosotras estamos ahí.

Usted está ahí, demostrándolo con trabajo.

Pero mi objetivo no es demostrarle a nadie si valgo o no. Porque me da igual. Lo hago porque me gusta y porque lo necesito, punto. Sigo siendo la misma persona que se apuntó a aquel taller de música con cuatro años. La ilusión es la misma. El punto de vista no tiene que ser hacerlo bien para demostrártelo, ni mucho menos. Yo vengo aquí a disfrutar. Que te guste o no, vale. Que entre dentro de tus expectativas técnicas, vale. Me da igual. Lo que quiero es hacerlo, que ya es bastante.

Me ha hablado antes del apoyo de la familia. Entiendo que es uno de los factores más importantes para poder dedicarse enteramente a esto.

El apoyo es fundamental, generalmente en personas dedicadas al arte en las que a veces las emociones son una montaña rusa. Es importante mantener los pies en la tierra, hablar mucho y tener un apoyo. Yo tengo la suerte de que tanto mi madre como mi padre confían en mí, me apoyan, y es lo mejor que me podía pasar.

También fue actriz. ¿Cómo recuerda su etapa en Goazen?

Con mucho cariño, la verdad. Y el de la interpretación no es un camino que cierre. He hecho castings para teatro musical, he hecho cosas porque al final, entre haber hecho danza y otro tipo de artes, le echas cara y lo intentas en lo que te echen. Hay que estar en todas las salsas.

Pero el día tiene 24 horas...

¡Pues se sacan de donde sean! Retomando lo de Goazen, me ha abierto un montón de puertas, pero creo que también lo he sabido aprovechar. Me he hecho amiga, y muy amiga, de la gente que estaba en la industria. Por ejemplo de Nerea Alberdi, que era la orquestadora y compositora de la banda sonora. Cuando íbamos a grabar las versiones de Goazen yo pasaba mucho tiempo con ella. He hecho amistad con gente de la industria, y gracias a que Goazen ha sido un escaparate, la gente ha podido saber que yo me quiero dedicar a esto, y a partir de ahí me empezaron a llamar para otros proyectos. Aquella etapa también tuvo sus partes no tan buenas, porque al final es muchísimo trabajo, pero estoy súper agradecida porque fueron cuatro años maravillosos. Aprendí un montón, desde los 16 años hasta los 20.

¿Cuál fue la primera en la que se subió a un escenario?

Si la mesa de un bar vale como escenario, pues desde muy pequeña me subía a cantar las canciones de Hannah Montana. Siempre que hubiese cualquier persona dispuesta a escuchar, yo ahí estaba. En un escenario de verdad pues exactamente no me acuerdo. Pero desde muy txiki.

¿Cuáles son sus influencias musicales?

Han ido evolucionando con el tiempo. En mi casa, por ejemplo, se escuchaba mucho reggae, y ha sido algo que me recuerda a mi niñez. Ahora mismo... hace un año te podía responder una cosa y ahora otra. Muy variadas. Te puedo hablar de guitarristas como Joe Satriani o John Petrucci, de bandas como Van Halen, de otras cosas más melódicas, hasta algo más “jazzistico” como Jim Hall, Wes Montgomery, Emily Remler. Por ejemplo ahora estoy desarrollando lo que me gustaría que fuese un proyecto personal, sin ninguna expectativa y como laboratorio propio de creación. Estoy investigando con afinaciones abiertas, un poco metida en lo que se denomina como Math Folk. Por ejemplo, te puedo hablar de Madison Cunningham como referente, guitarrista y cantante que es muy experimental con el sonido. Y me gusta mucho en su faceta letrística también. Cuando una persona es capaz de sintetizar toda una idea y un concepto en una letra, y además de forma bonita y poética combinándolo con música, es increíble. Ahí estoy haciendo mis investigaciones..

Le tengo que preguntar por los proyectos de los que forma parte. Empiezo con Süne. ¿Cómo le llega la oportunidad?

Pues me siguió en Instagram, me escribió por mensaje, me dijo que tenía una propuesta para mí, y me preguntó si me apetecía echar un café. Yo estaba con mi mejor amigo Iván Requejo, que es un maravilloso pianista, y pegué un grito. Se lo conté muy emocionada. Quedé con ella y me dijo que sabía que estaba en muchos proyectos, y que ella buscaba ampliarlo. Le habían hablado de mí, le gustaba lo que hacía y quería que formara parte. Entonces reorganicé un poco mi vida profesional para poder hacerlo. En ese momento estaba en una romería, con Iratzar, y eran un montón de conciertos, porque había que hacer caja. Por cierto, quiero mostrar mi respeto más absoluto por todas las personas que se dedican a las romerías, que aguantan todo tipo de situaciones para que la gente pueda bailar y sonreír. Volviendo a lo que me has preguntado, reorganicé un poco los proyectos, y entré a tope con Süne.

Su debut iba a ser en Sevilla, en la final de Copa del Rey. Al final no se pudo y fue en el Alderdi Eder, que había más gente aún

Lo de Alderdi Eder fue espectacular. No te voy a engañar, no soy muy futbolera, ¡pero algún que otro cántico ya me acabé aprendiendo!

¿No hay nervios en un debut así, con tanta gente?

Acabas disociando. Llega un punto en el que no ves a tanta gente. Es cierto que Süne tiene un público importante y quieres quedarte a gusto con lo que haces, sobre todo cuando eres parte del engranaje de los grupos. Porque está lo que la gente ve, pero también acompañas a una persona, que sepa que si hay algún problema te puede mirar y confiar en ti. Cuando sales a un concierto no estás tocando sola, estás a mil cosas. Que ese sea el debut pues sí que hace que estés un poco nerviosa, pero yo creo que acabas disociando.

¿Y se quedó a gusto?

La verdad es que sí. Hubo algún que otro fallo técnico, pero la gente de producción se lo curró mogollón. Donostia Kultura, tiene un equipazo de producción espectacular. Son maravillosos.

Siguiente, Pantxoa eta Peio. ¿En qué momento descubre que le quieren como bajista en la gira de despedida?

Pues me escribió Pello Reparaz. Es el director artístico de esta gira. La verdad es que no sabía muy bien cómo iba a encajar, pero es muy bonito. Me ha gustado mucho esa idea de cómo en las sobremesas se ha mantenido mucho la canción vasca y el euskera. Eso lo trasladamos al escenario. Durante el concierto hay unos textos poéticos, entonces Pello me escribió y me dijo que necesitamos a una bajista, pero sabiendo que yo había trabajado como actriz a ver qué me parecería leer unos textos poéticos antes de algunas canciones, como en Itziarren semea, que habla de una tortura a un arrestado. Hay unos momentos duros y emocionales, y han confiado en mí para transmitirlo. Estoy súper contenta.

En comparación con el resto de compañeros, usted tiene mucha menos edad. ¿Cómo se encaja en ese entorno y en ese proyecto?

Pues muy bien, porque son majísimos. Es gente maravillosa, muy amables. Me han abierto las puertas porque tanto Josu Erviti, que es el percusionista, Gorka Pastor, que es el teclista, y yo se puede decir que somos nuevos en este tipo de conciertos. Nunca habíamos dado un concierto con ellos y el cuarteto funciona muy bien, con Iñaki Diéguez y Mixel Ducau. Son increíbles. Vas con un poco de vértigo, porque sabes el nivel de la gente con la que vas. Entonces preparas bien tu repertorio, y vas con todo el cariño del mundo. Estoy muy a gusto.

Luego está el que seguramente sea su proyecto más personal, aunque sea en grupo, que es Femmm, formado por cuatro mujeres: Nahia, Maider, Alazne y usted. Igual no es tan mediático, pero seguramente a usted le motiva mucho.

Mira, Femmm nace en un momento en el que nosotras no podíamos más. Como te he dicho, los departamentos de jazz están muy masculinizados. En cambio en la parte vocal hay más mujeres. Por ejemplo, en música moderna hasta ahora éramos todo chicas. Y no sabemos si es la mezcla de ambas cosas, que seamos mujeres y que el propio instrumento esté dentro de la escala intelectual, por decirlo de alguna manera, en el último escalón, pero estábamos hasta las narices de que no nos llamaran.

Y decidieron hacer algo por su cuenta.

Nos montamos nuestra movida. Empezó siendo simplemente un laboratorio vocal en el que quedábamos todos los martes, dos horas, y llegó la oportunidad de dar un bolo. Vamos acompañados de tres grandísimos músicos como son Doni López, un teclista increíble, Cristina Pascual al bajo e Iker Hernández en la batería. Entonces es un septeto. Dimos el concierto, a la gente le encantó, conectó muy bien con nosotras y pensamos que el proyecto debía seguir en esa línea. Y estamos encantadas, llevamos tres años y hemos tenido la oportunidad de tocar en todos los Jazzaldi que hay en Euskal Herria, por ejemplo en el de Donostia dos veces. El Frigo Gunea estuvo hasta arriba, hubo una respuesta del público buenísima. Creo que tiene un buen balance entre nuestra propia investigación y la música que a la gente le puede apetecer escuchar.

Algo más para el gran público por decirlo de alguna manera

Pero además lo digo sin ningún atisbo de crítica. A nivel artístico la gente tiene que hacer sus ‘paranoias’, y hay que ir a verlas. Porque sí, tenemos que expresarnos porque somos artistas y punto, sin dar explicaciones de nada. Pero sí que es cierto que existe un oído que es más público, más abierto, y puede gustar e interesar más. Tenemos la suerte de que eso está balanceado. Es el proyecto más especial en el que estoy, lo hemos creado desde cero y es una mezcla de mucha amistad, mucho cariño y mucho talento, porque mis compañeras son increíbles, y los músicos con los que vamos también. Y lo mejor de todo, son buenas personas.

Para llegar a ciertos niveles hace falta mucho talento natural, pero también mucho trabajo. ¿En su caso que ha tenido más importancia?

Es que a mí eso del talento natural… creo que no sirve de nada. Hay que currarse las cosas que quieras hacer, e intentar llegar a ello.

¿Cómo valora actualmente la escena musical de una forma global?

Pregunta difícil... creo que la música está descontextualizada totalmente a día de hoy. Creo que el escuchar música no es un acto en sí. Es un acto parásito en muchas otras cosas. Tú vas en bus y escuchas música, limpias tu casa, y escuchas música. Pero la mayoría de la gente no llega a su casa y se pone un disco para escucharlo de arriba a abajo. Porque no hay tiempo. Entonces, si no hay tiempo para escuchar música en tu casa, la gente no va a los conciertos. A la gente ahora mismo, desde mi punto de vista, le interesan los macroeventos sociales. Y es una pena.

Entiendo...

Y es super respetable. Tú vas a ir y quieres valorar todo ese show, pero sé consciente de lo que estás haciendo, por qué lo haces y qué. Porque tú no vas a escuchar música, vas a ver, a sacar la foto y a estar. Creo que las instituciones públicas deberían hacer que la música, y el arte en directo, no se perdiese. Que se fomentase el abrirlo el arte a la gente y democratizarlo. No me sirve de nada que lo hagas en un auditorio cerrado, a puerta cerrada para no sé quiénes. Esto es de todos y para todos. No me sirve que te vayas a un festival si no sabes ni qué grupos hay en tu pueblo.

Sí, hemos asumido que un festival es un acto social más que un acto de música.

Por ejemplo, hay mucha gente que va al Jazzaldi, pero luego hay mucha gente que no va al Altxerri una vez a la semana. Y hay conciertos todos los días. También quiero decir que a la gente de producción del jazzaldi le adoro.

¿Qué objetivo se marca para el futuro? Vuelvo al inicio, hay gente con bastantes más años que usted que no ha llegado a tanto como usted a los 23 años.

Pues no lo sé… se me ocurren varias cosas. Lo primero seguir leyendo, que es muy importante. Después seguir desarrollando un espíritu crítico, pero no invasivo. Un debate interno crítico respecto a lo que hago o hacemos. Y por supuesto, seguir dando las gracias a la gente que cuenta conmigo. Luego tengo esa ilusión, que siempre lo ha sido, de en algún momento atreverme a terminar ese proyecto que te he comentado que estoy creando. Grabarlo, sacarlo y decir este es mi aporte", sin ningún tipo de pretensión. Y seguir currando de lo mío, que es lo que me gusta.

23/05/2026