Bizkaia

Bizkaia estudia el pago con tarjeta bancaria en la línea del aeropuerto

Varias personas esperan su turno para coger el autobús hasta el aeropuerto.
Varias personas esperan su turno para coger el autobús hasta el aeropuerto.

Siempre hay margen de mejora, por pequeño que sea y audaz que parezca. Es lo que se conoce como innovar y emprender, aunque pueda parecer algo de perogrullo. Y en el transporte público también se hace. La última rendija para prosperar en materia de movilidad está siendo explorada por la Diputación Foral de Bizkaia: que se pueda pagar con tarjeta bancaria el viaje en la línea al aeropuerto. La tecnología que sustenta este avance ya existe. Se llama cEMV y es una de las decenas de modalidades de ticketing que existen en el mundo.

El planteamiento responde a las necesidades detectadas in situ y al empeño en poder mejorar el servicio de transporte público que se ofrece en el Territorio Histórico; y en paralelo, la experiencia del viajero. El sistema ya funciona en otros lugares -de aquí y de más allá- y lo hace con una buena aceptación entre los usuarios. Principalmente en esas personas que llegan por primera vez a una ciudad y no quieren perder tiempo en su desplazamiento hasta el destino final. Y hacerlo, además, cómodamente y sin tener que pelearse con la máquina expendedora y los distintos títulos de viaje que existen.

Por eso mismo se ha optado por esa línea, una de las más usadas, como campo de pruebas para este sistema de pago universal como reflejan sus siglas: c (contatless / sin contacto) E (Europay) M (Mastercard) y V (Visa). Cuando se analicen los resultados y se detecten los puntos débiles de esta tecnología en el catálogo de transportes vizcainos, no se descarta extender esta forma de pago al resto de líneas. Porque eso es lo que pretende la Diputación Foral de Bizkaia: estimular el uso del transporte público y, al mismo tiempo, descarbonizar la movilidad.

Subiendo a la unidad de Bizkaibus en el aeropuerto. Foto: Borja Guerrero

Y llegar a cuantas más personas, ya sean extranjeras o autóctonas. La comodidad es uno de los pilares de esa estrategia. La calidad también. El tiempo de viaje es otro elemento clave. Y las frecuencias. Pero sobre todo la comodidad. Que el uso, en este caso del autobús, sea amable.

De momento no hay plazos a la vista. Las prisas no son buenas consejeras en materia de transporte, han coincidido en señalar los dos expertos que han aportado sus particulares visiones en la sexta sesión de la Comisión de Estudio sobre el documento de trabajo Plan Estratégico del Transporte de Bizkaia 2018-2028. Como ha venido a decir Xabier Elustondo, no es oro todo lo que reluce ni la tecnología resolverá todos los problemas. Por ejemplo, el alcance de esta del cEMV es mayor en las sociedad bancarizadas. "Ser primero no tiene premio, pero anticiparse es clave. Improvisar pasa factura", ha resumido el responsable del Área de Telecomunicaciones de IDOM.

Eso sí, ha advertido a los representantes de los grupos junteros que la tecnología cEMV "es imparable" gracias en buena medida a la pandemia que ha retirado el dinero en metálico en operaciones diarias tan básicas como comprar una barra de pan o tomar un café. Así lo ha transmitido Elustondo, quien puso el foco en el teléfono móvil y en sus ventajas. Y es que son muchos y muy distintos los ingredientes necesarios para acertar con la receta de una movilidad sostenible que, además, ofrezca las mismas oportunidades a todos -autóctonos y foráneos- y que por ejemplo, gracias al big data, la inteligencia artificial y la Business Intelligence pueda tener en cuenta el nivel renta para aplicar bonificaciones€

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la inversión pública necesaria para poner en práctica esas soluciones innovadoras. De hecho, el propio Gobierno vasco tiene sobre la mesa otra tecnología novedosa por estos lares que también busca revolucionar el modo en que las personas usan el transporte. Se trata de MasS y se presenta con el vanguardista propósito de pasar del producto al servicio. Lo que importa es el desplazamiento y no el modo empleado. Y bien podría aplicarse para pagar con una única tarjeta (es un sistema combinable con cEMV) el peaje, el parking, el taxi o el car-sharing. Eso sí, "su validez se restringe al sistema de transporte público integrado convencional", ha apostillado Elustondo.

Los Fondos Next Generation de la Unión Europea ayudarán a revelar algo más sobre la viabilidad o no de este servicio de transporte global. Hasta entonces, el desafío de la movilidad sostenible continúa apremiando a las instituciones, en este caso a la Diputación Foral de Bizkaia, que trabaja por tener las aportaciones más enriquecedoras a su hoja de ruta hasta 2028. Josu Ramírez, de la firma especializada LEBER, ha expuesto su visión profesional sobre la gestión del transporte público y ha conseguido sembrar las dudas entre los portavoces de los grupos junteros. Y lo ha hecho con una sola frase: "Después de tantos años de 'zanahoria' con limitados resultados ¿nos atrevemos con algo diferente?".

Se ha referido explícitamente a promover medidas y acciones públicas para desincentivar el uso del coche privado. "Vamos tarde. Este partido lo estamos perdiendo", ha valorado el director de esta firma. Una de esas bien podría ser la tarifa única o los peajes o la progresiva eliminación de las plazas de parking gratuitas que mueven miles y miles de vehículos a diario. "Por mucho transporte público que haya -y el de Bizkaia es muy potente y de calidad-, si regalamos el aparcamiento" puede suceder una circunstancia curiosa cuando menos: la huella de CO₂ por persona empleada de EiTB es casi la misma que la del Parque Tecnológico de Zamudio, según los datos aportados.

De algún modo, se trataría de replicar en la movilidad el adaggio hecho ley para la industria de que Quien contamina, paga. "No hablo de prohibir sino de que la gente se vea obligada a elegir", ha puntualizado. De lo contrario, el coche privado siempre juega con ventaja porque, de algún modo, se le regalan esos costes negativos que ocasiona en la comunidad. Ahí entrarían en juego otras alternativas como los planes de transporte colectivo y el tipo de servicio -regular o discreccional- más adecuado para mover a miles de personas hasta centros de trabajo en polígonos fuera del núcleo urbano€ Cierto es que en las tres últimas décadas la demanda del transporte público ha crecido un 5%, pero en ese mismo periodo el uso del vehículo privado lo ha hecho un 30%. La prueba palmaria es el puente de Rontegi, que ya se ha quedado pequeño€ Y en eso, como ha explicado Ramírez, ha tenido mucho que ver el modelo de desarrollo urbanístico.

2022-06-24T15:01:02+02:00
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