La sensación del Mundial, Noruega, no ha podido dar la campanada frente a Inglaterra y ha perdido 2-1 gracias a un doblete de Jude Bellingham. La selección inglesa se mete en semifinales, y continúa así su enésimo intento por volver a levantar un título que se les resiste desde la década de los 60.
El partido arrancó con un respetuoso minuto de silencio por el fallecimiento de Jayden Adams. En los primeros compases, Noruega salió decidida a apretar arriba frente a una Inglaterra bastante cautelosa. Los ingleses no querían arriesgar el balón y, ante la presión, acabaron abusando de los envíos en largo sin mucho éxito. Atrás, Stones tuvo que estar muy rápido en el minuto 6 para evitar que Haaland se plantara solo ante la portería de Pickford.
Pasado el primer cuarto de hora, que fue de tanteo y muy tranquilo, llegaron los primeros avisos reales. O'Reilly rozó el gol en el minuto 23 tras una jugada en banda con Madueke en la que el lateral no acertó a rematar bien.
Poco después, en el 29', Kane mandó a las nubes una falta muy peligrosa que Ajer le había hecho a Bellingham en la frontal del área.
Unos instantes después, Inglaterra casi se mete en un buen lío sacando el balón desde atrás, con el punta del City a punto de robar. Solo un minuto más tarde, Pickford salvó un remate del delantero del City tras un gran pase filtrado de Odegaard a Ryerson.
Sin embargo, en esa misma acción, Schjelderup recibió el balón, encaró y soltó un centro-chut que se coló directo por la escuadra. Un auténtico golazo para adelantar a Noruega, pese a las protestas del ariete del Bayern de Múnich reclamando falta en la recuperación.
El 0-1 descolocó a Inglaterra y dio alas a los nórdicos. El meta inglés tuvo que intervenir de nuevo ante un tiro raso de Odegaard, y Sorloth perdonó el segundo en al borde del descanso al dormirse en un claro dos contra uno en el que iba solo con Haaland.
Y en este tipo de competiciones, si fallas, lo acabas pagando. En el tiempo de descuento, Gordon armó una buena jugada, encontró a Bellingham y el '10' firmó el empate con un disparo cruzado con la zurda. Los británicos casi culminan la remontada en el minuto cincuenta con una vaselina de Kane a pase del propio centrocampista del Real Madrid, pero el tanto fue anulado por fuera de juego.
Polémica arbitral
La segunda mitad empezó con ritmo y ocasiones para ambos lados. Saka dio el primer aviso para Inglaterra al meterse hacia dentro y armar el tiro, pero la defensa noruega logró taponarlo. La respuesta nórdica llegó enseguida con un centro de Sorloth que se fue envenenando y obligó a Pickford a meter la mano para desviar a córner.
De ese mismo saque de esquina llegó la gran polémica en el minuto 56. Tras una parada inicial de Pickford, Heggem mandó el rechace a la red y ponía el 1-2. Sin embargo, los jugadores ingleses protestaron rápidamente un empujón de Haaland sobre Anderson. El árbitro fue a revisar la acción al monitor y, tras verlo claro, señaló la falta y anuló el gol de Noruega.
A partir de ahí, el combinado noruego se hizo dueño del balón. Los de Tuchel no estaban cómodos y sus atacantes no terminaban de encontrar el hueco.
Para intentar cambiar la dinámica y recuperar el control, la selección inglesa retocó su esquema en el: James se metió al doble pivote, Bellingham subió a su posición natural en la mediapunta y Eze se colocó en la banda izquierda.
Aún así, el partido no cambió mucho y el tercer semifinalista se decidiría en la prórroga.
La prórroga no pudo empezar mejor para Inglaterra. En el 93', Harry Kane cabeceó al segundo palo y, tras un gran paradón de Nyland, Bellingham cazó el rechace para firmar el 2-1, igualando a su capitán en goles mundialistas.
Noruega casi se despide del torneo en la primera parte de la prórroga cuando el colegiado pitó un penalti sobre Spence. Sin embargo, Turpin lo anuló tras consultarlo en la pantalla del VAR. Para amarrar el pase, Tuchel quitó en el 111' a Bellingham, el mejor del partido, y metió a Burn para defender el resultado.
El técnico alemán cumplió con su cometido e Inglaterra estará en semifinales.